Abu Mazen pide a España que interceda ante Israel para detener los asentamientos

El ministro de Exteriores comienza en Amán su primera gira por Oriente Medio. Visitará Líbano, Israel y los Territorios Palestinos tras las revueltas de la Primavera Árabe

El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo (i), durante el encuentro que mantuvo con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, en la primera jornada de su gira por Oriente Medio.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha comenzado hoy en Amán su primera gira por Oriente Medio para sumar los esfuerzos de España a pacificar la región en un momento de máxima tensión. Margallo se ha reunido por la mañana con su homólogo jordano y con el presidente palestino, Mahmoud Abas (Abu Mazen), en su residencia de la capital jordana en el barrio de Abdun. La dimisión hace unos días del primer ministro palestino, Salam Fayad, por discrepancias con Abas y la iniciativa de paz que prepara EEUU han dado un giro al proceso estancado desde 2010. Abu Mazen ha querido agradecer a España su implicación en el conflicto y su esfuerzo en cooperación pese a la crítica situación económica y ha pedido a Margallo que interceda ante Israel, a donde viajará el martes, para que cese la creación de asentamientos en Cisjordania y libere a los presos que aún tiene bajo su custodia. En declaraciones a la Prensa española, el jefe negociador de la Autoridad Palestina, Saeb Erekat, han dicho que los palestinos están dispuestos a cambiar "las balas por las urnas"en referencia a la lucha fratricida que libran con Hamas desde que este grupo terrorista se hiciera con el control de Gaza en 2007. Margallo ha asegurado que este es el momento de impulsar la solución de los dos Estados que respalda España y se ha mostrado optimista ante la "ventana de oportunidad"que ha abierto el presidente Obama con su implicación personal. Erekat no quiso dar detalles sobre la propuesta de EEUU porque "aún es prematuro"aunque sí ha reconocido que se han multiplicado los contactos entre las partes.

La última gira de un ministro de Asuntos Exteriores español a Oriente Medio fue hace dos años, justo en el momento en que arrancaba en Siria la "Primavera Árabe"que desangra ahora el país. Trinidad Jiménez abandonaba Damasco con una "buena impresión"del presidente, Bachar Al Asad, y convencida de que sus intenciones reformistas eran "sinceras". La ministra confesaba con cierta ingenuidad en el avión que la llevaba a Jordania que "tratándose de un médico, de un oftalmólogo"la cosa difícilmente se podía torcer. Ese mismo día comenzó una represión que el régimen del doctor Asad aún no ha dado por concluida.

Y es que, parafraseando a Shlomo Ben Ami, en esta región "nunca se pierde la oportunidad de perder una oportunidad"(aunque él se refería sólo a los palestinos).

El jefe de la Diplomacia española visitara también los territorios palestinos, Israel y Líbano en un momento especialmente movido en una zona nunca tranquila.

Después de la reunión con el heredero político de Yaser Arafat, Margallo se verá mañana con autoridades jordanas, entre ellas el presidente del Senado y de la Cámara Baja, pero tendrá que conformarse con el regente Faisal al encontrarse el Rey Abdalá en Washington visitando a Obama. Asimismo, se acercará a visitar el campo de refugiados sirios de Zaatari al borde de la frontera. La guerra en el país vecino y la forma en que está alterando el siempre inestable equilibrio en la región (en Jordania hay cerca de 500.000 refugiados) será uno de los temas que monopolice el viaje de Margallo junto con las relaciones bilaterales y económicas. Según fuentes diplomáticas, el titular de Exteriores quiere conocer "la realidad sobre el terreno"en un parte del mundo "muy importante para España desde el punto de vista estratégico".

El lunes cruzará por carretera el puente de Allenby para acceder a Cisjordania. En Ramala (capital administrativa palestina), tendrá una entrevista con su homólogo, Riad Malki, que estuvo el año pasado en Madrid, y visitará un proyecto de formación de efectivos en seguridad vial que la Guardia Civil desarrolla en Jericó. El ministro viaja con el secretario general de Cooperación Internacional, Gonzalo Robles, con quien supervisará en la Universidad de Belén otro proyecto español tras almorzar con el primer ministro saliente.

El martes estará dedicado a Israel, que también ha experimentado cambios con la llegada de un nuevo Gobierno aunque con el mismo primer ministro, Benjamin Netanyahu. Con él y con el presidente, Simon Peres, analizará el curso del maltrecho proceso de paz con los palestinos al que el Gobierno de EE UU está decidido a insuflar algo de aire con una nueva propuesta de negociación. Oficialmente, la última ronda de diálogo se interrumpió en 2010. La economía israelí tiene previsto para este año un crecimiento de casi el 4 por ciento, un dato exclusivo del país hebreo y del que España ha tomado nota. Margallo y el director de la oficina de relaciones económicas internacionales, Fernando Eguidazu, intercambiarán impresiones con los ministros de Finanzas y Economía sobre la crisis europea. En los últimos meses, han sido varios los responsables del Ejecutivo de Rajoy que han desfilado por Israel. A finales de 2012 lo hizo la ministra de Fomento, Ana Pastor, para vender la "marca AVE"y firmar un acuerdo de infraestructuras que asegure la participación española en un plan de grandes obras que tendrá un presupuesto de 10.000 millones de euros.

La apertura de un Consulado honorario español en Gaza, bajo dominio de Hamas desde 2007 (considerado grupo terrorista por EE UU y la UE) y el voto a favor del ingreso de Palestina como miembro observador de la ONU el pasado mes de septiembre no han sentado nada bien en Israel, que esperaba un apoyo más explícito tras la era Zapatero. Éstas son las dos piedras en el zapato de unas relaciones que, por lo demás, son sólidas. En 2011 cumplieron 25 años.

La última parada de la gira será Líbano, donde Margallo se reunirá con la cúpula del Gobierno (también en plena transición) antes de trasladarse en helicóptero a la base española en Marjayun, la base Cervantes, donde 660 soldados sirven en el que podría ser su último año antes de la retirada prevista para 2014-2015.