Al PSOE también le preocupa Ciudadanos

Varios dirigentes alertan sobre un problema de liderazgo y piden no ignorar el auge sostenido de Rivera.

Varios dirigentes alertan sobre un problema de liderazgo y piden no ignorar el auge sostenido de Rivera.

«No nos interesa un adelanto electoral». Así de taxativo se muestra un destacado dirigente territorial cuando se le pregunta por las condiciones en las que concurriría el PSOE a una eventual cita con las urnas. A pesar de que desde Ferraz ya se engrasa la maquinaria y se ha encargado a la presidenta del partido, Cristina Narbona, y al secretario de Estudios y Programas, José Félix Tezanos, que comiencen a trabajar en los documentos marco que desarrollarán los programas europeo, municipal y autonómico, lo cierto es que dentro del partido cunde la preocupación sobre cómo se está gestionando estratégicamente el auge de Ciudadanos.

El despegue de las perspectivas electorales de la formación naranja, impulsadas por el papel jugado en la crisis catalana, no solo perjudica al Partido Popular. El PSOE no logra rentabilizar el desgaste de sus principales rivales a izquierda (Unidos Podemos) y derecha (PP). «Me gustaría que el ataque de nervios del Gobierno, en lugar de por Ciudadanos, fuera por la subida en las encuestas del PSOE», se lamentaba irónico el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page.

Si preocupa el empuje de Albert Rivera, más alarma la actitud con la que Ferraz encara esta contingencia. La dirección parece no inmutarse y resta credibilidad a los sondeos, optando por ignorar la tendencia al alza de los naranjas. El propio Sánchez despachó el asunto ayer en una de sus intervenciones a puerta cerrada señalando que las encuestas lejos de reflejar la realidad, lo que buscan es influir para provocar que esa realidad se produzca en el futuro. «Parece que no quieren ver que el ascenso de Ciudadanos no es algo coyuntural. Se ha convertido en una cuestión generacional, los jóvenes que votaban a Podemos, ahora votan a Ciudadanos», comenta resignado un cuadro del partido.

La frustración de Sánchez

Otro barón territorial va más allá y con un «el bipartidismo ha terminado» deja constancia de que la estrategia del PSOE no puede enfocarse únicamente en ganar al PP. El máximo responsable de una importante federación abunda en esta materia e introduce una nueva variable en la ecuación: «Esto no va de partidos, sino de líderes y tenemos un problema de liderazgo». Para este dirigente territorial «la frustración de Pedro Sánchez no es Ciudadanos, sino Albert Rivera», un perfil de líder consolidado que se ha hecho con la centralidad ideológica de España. Considera que la estrategia de la nueva dirección no está bien planteada, porque «se ha orientado en recuperar la izquierda para mirar después al centro, cuando en realidad solo ganando el centro la izquierda te verá como verdadera alternativa de gobierno a la derecha y cundirá el voto útil».

Además, los dirigentes consultados por LA RAZÓN señalan que, al contrario que en el PSOE, donde está todo dicho respecto al futuro de Sánchez –más ahora después de la aprobación del reglamento que le blinda–, el PP todavía puede jugar la carta de presentar un candidato alternativo a Mariano Rajoy a las elecciones, lo que le permitiría dar un golpe de efecto a una futura candidatura a La Moncloa. «Si postulasen, por ejemplo, un perfil como el de [Alberto Núñez] Feijóo nos harían muchísimo daño», destacan.

Aunque oficialmente la dirección de Sánchez parece hacer caso omiso a la tendencia que arrojan las encuestas, el discurso que el líder socialista pronunció ayer ante el Comité Federal descubrió el nuevo frente que quiere explorar el PSOE: ni una alusión a Unidos Podemos y una crítica feroz a los partidos «neoconservadores» representados por Ciudadanos y el PP. Sánchez llamó a «aprovechar la división de las derechas» inmersas en una pugna de poder, por ver cómo se reparten los escaños. El secretario general socialista coresponsabilizó a PP y Cs de la parálisis que vive España, por un Gobierno que «es un lastre, vacío de ideas y anegado por la corrupción». «Los que deberían gobernar no gobiernan y aquellos que deberían apoyar a los que no gobiernan para que gobiernen, no les apoyan. El resultado: España no avanza», dijo Sánchez en una suerte de trabalenguas.