Borja Sémper: «El Gobierno vasco no es contundente con los recibimientos a etarras»

Entrevista al portavoz del PP vasco. Cree que el PNV tensará la política, pese al toque de lo que pasa en Cataluña

Borja Sémper
Borja Sémper

¿Cree que en Estrasburgo, tras la derogación de la «doctrina Parot», se ha perdido la batalla jurídica frente a ETA?

–En Estrasbugo se nos ha dado un palo jurídico, es cierto, pero no hemos perdido ninguna batalla, ninguna guerra. La guerra contra ETA la ganamos siempre ajustándonos al cumplimento estricto del estado de derecho, que es el que siempre nos ha dado la razón frente a los totalitarios.

–¿Entonces hemos perdido la batalla simbólica?

–No, la batalla simbólica la hemos ganado en el momento que ETA ha tenido que dejar de asesinar por la determinación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, por la acción de la justicia y de la rebelión cívica. Pero a veces parece que en España no sabemos ganar o que no nos creemos ni tan siquiera cuando ganamos. Es verdad que lo de Estrasburgo ha sido duro, que ha sido una decisión que nos ha dolido mucho, pero no hemos perdido la batalla simbólica porque también la vamos a ganar.

–¿Qué es lo que no se ha entendido de esa sentencia?

–No creo que no sea una cuestión de no entender, sino de dolor. A cualquier persona de bien, ver cómo cualquier terrorista sale a la calle tras cumplir menos de 30 años, duele profundamente. Probablemente España no hizo los deberes jurídicos a tiempo, y es algo de lo que debemos aprender. No es razonable que hasta finales de los 90 no se cambiara el Código Penal. Por eso es importante que las leyes sean lo más sensatas posibles para que no nos vuelva a pasar nunca lo que nos ha sucedido.

–¿Qué no entendió el tribunal?

–No es que no lo entendiera, es que creyó jurídicamente que la aplicación retroactiva de la «doctrina Parot» no era ajustada a derecho. No se ha derogado la Parot, sino su aplicación retroactiva para penados de antes de la modificación del código penal, que no es lo mismo. El papel del Gobierno de España, reconocido por todo el mundo fue impecable. La defensa jurídica de la gran sala que hizo el abogado del estado fue impecable, pero cualquier jurista sabe que en derecho a veces se gana y otras se pierde.

–¿Cree que hay pruebas para ilegalizar a Bildu? ¿Cuál es la línea infranqueable?

–Creo que Sortu está haciendo méritos, día a día para que quien tiene que recabar pruebas lo pueda hacer. Hay que armarse muy bien de argumentos jurídicos para empender nuevamente ese camino.

–¿Cómo se repara el daño de las víctimas?

–Los políticos repetimos muchas veces que hay que darles cariño, respaldo, y eso es cierto. Pero para mí la mejor forma de que las víctimas no se sientan agraviadas es que nunca venzan las ideas por las que ETA asesinó a sus familiares, y no vencerán.

–¿Qué mecanismos tiene pensado el Gobierno vasco para las víctimas que se van a tener que enfrentar ahora a sus verdugos que están siendo excarcelados?

–Lo primero que debería hacer el Gobierno vasco, y es lo que le reclama el PP siempre reclama en el Parlamento, semana tras semana, son dos cosas: que la Ertzaintza actúe con contundencia contra cualquier enaltecimiento del terrorismo, recibimiento o acto a los que han salido de la cárcel tras haber cumplido una pena privativa de libertad, y segundo que el Gobierno vasco lidere el desprestigio ético y político que en algunos sectores de la población vasca aún tiene ETA y el entorno de la izquierda abertzale. Dicho de otra manera: el Gobierno vasco tiene que liderar el prestigio del estado de derecho.

–¿Cree que la Ertzaintza está siendo permisiva con los etarras?

–La Ertzaintza no, quien dirige a la Ertzaintza probablemente sí, el Gobierno vasco. Me consta que la mayoría de la Ertzaintza no entienden determinadas directrices políticas y en esto debemos ser implacables. Primero por las víctimas del terrorismo y segundo por la sociedad. No podemos ser una sociedad que asista impasible al recibimiento como héroes de quienes han cometido semejantes atrocidades. Y para eso están los poderes públicos, y el Gobierno vasco y el departamento de Interior.

–Dicen que tras la sentencia de Estrasburgo hay una lucha sorda entre dos categorías: la de los «duros», que tendrán que cumplir su condena íntegra, y la de los «moketeros» a los que se irán uniendo los excarcelados... ¿Cómo espera que acabe este enfrentamiento?

–La izquierda abertzale y el mundo de ETA, a diferencia de lo que puede parecer, vive una tensión interna muy importante porque a quienes van a cumplir penas todavía durante muchos años les dijeron que asesinando iban a conseguir la independencia de Euskal Herria, y el asesinato no ha traído la independencia. Y los que hoy salen de la cárcel se encuentran una Euskadi moderna, plenamente integrada en España y muy lejos del proyecto por el que ellos asesinaron. Me importa muy poco cómo acabe la lucha interna del mundo de Batasuna, me importa mucho más que los demócratas tengamos claro hacia dónde tenemos que ir.

–¿Piensa que Urkullu seguirá el camino que ha emprendido Mas y reeditará un nuevo plan como el Ibarretxe?

–Si me permite la expresión, la cabra tira al monte, y el nacionalista es independentista y su proyecto político es la separación de España. Es verdad que lo que está sucediendo en Cataluña al PNV le ha servido de toque, pero vamos a ver en los próximos meses cómo el PNV emprende, quizá de otra manera, una senda para ir tensando cada vez más la política vasca y sus relaciones con el Gobierno de España. Pero se van a equivocar porque los tiempos, el S. XXI y Europa va por otro camino y porque el PP en Euskadi es un partido que va a tener la capacidad más que sobrada para hacer frente a ese intento del PNV de tensar la política vasca.

–Cuál ha sido el momento más difícil que ha vivido en el Parlamento Vasco ultimamente?

–Probablemente cuando me insultaron llamándome fascista, y no porque me lo hicieran a mí, sino porque supuso el primer gesto en el que Bildu se quitaba la careta que había tenido desde que obtuvo la legalización. Supuso ver cómo la Cámara vasca era más utilizada como una herriko taberna que como un lugar de respeto y representación de ciudadanos vascos.

–Herria se enmascara ahora en Tantaz Tanta, con los mismos integrantes y sus simpatizantes aseguran que se está persiguiendo a quien lucha por los derechos humanos.¿Qué le parece?

–No conozco y no sé si existe, a nadie del entorno de la izquierda abertzale que haya luchado por los derechos humanos en su vida. Más bien han luchado y han justificado la conculcación de esos derechos.