Carlos Martínez Gorriarán: «Mas es opuesto a lo que significó Luther King»

Profesor antes que político, este donostiarra hace gala de un sano sentido del humor y no tiene miedo a decir lo que piensa. Quizá por ello fue parte de la desaparecida plataforma ciudadana ¡Basta ya!, que rechazaba frontalmente el terrorismo etarra. En 2007, él y varios compañeros decidieron fundar el partido Unión Progreso y Democracia (UPyD), cuyo programa lleva su firma.

–¿Qué tal ha comenzado el curso?

–Como acabamos, pero un poco peor. Todo el mundo más viejo y con más manías.

–Como profesor, ¿castigaría a alguien ya?

–Castigar no, porque ya no se lleva, pero muchos han suspendido en septiembre y tendrían que repetir curso.

–Y a los que roban material escolar, ¿qué les haría?

–Hombre, pues trabajo social. Habrá que ponerlos, por lo menos, a reponerlo.

–¿Y UPyD tiene deberes?

–Sí, muchos. Este país está sumido en una crisis muy profunda y todo lo que se haga es poco, por lo que siempre hay que hacer mucho más.

–El patio anda revuelto en algunas organizaciones...

–Nos toca hacer el papel del monstruo del lago Ness en verano. Todos los años nos organizan un par de crisis, en las que suele haber unas pocas personas que no acaban de entender que UPyD es un partido político democrático y cuando no ganan elecciones internas, se van indignados. Se deben de creer que se les debe algo y eso es todo.

¿Es Rosa Díez la directora mandona?

–(Se ríe) No, desde luego. En UPyD la cosa está muy repartida, pero otra cosa es que sea cómodo inventarse la imagen de un partido personalista. Cada vez que intentamos que sea otra persona la que responda, hay medios que no quieren. Muchos programas de televisión, por ejemplo, sólo quieren que vaya Rosa Díez y luego dicen que nuestra formación es personalista. Es ridículo.

–Y Toni Cantó, ¿enseña algo o es un alumno con mucho que aprender?

–Es un compañero estupendo y es muy bueno que una persona que no es un político en absoluto profesional, sino un ciudadano comprometido, sea diputado. Que tenga días más afortunados y otros menos es algo que nos pasa a todos. No deja de demostrar una gran inmadurez que algunas cosas de Toni llamen tanto la atención, mientras que otras, que son muy buenas, no.

–¿Y qué ha aprendido de Savater?

–No solamente es un amigo, sino que es un referente. Ha hecho una intervención importante en opinión política, comprometiéndose y arriesgando hasta la vida.

–¿Y echa de menos a Buesa en UPyD?

–No.

–Usted es un apasionado del arte, dibújeme en dos pinceladas cómo ve España...

–Está hecha unos zorros. Está más cerca del esperpento de Goya que de momentos más brillantes, pero esto tiene solución porque, como sociedad, es más fuerte que sus élites.

–¿En algún momento quiere gritar «¡Basta ya!» de nuevo?

–Casi todos los días, francamente.

–Sé que no imparte matemáticas, ¿pero 17 CC AA suman demasiado?

–Depende. En algunas cosas han sido importantes y en otras muchas han sido nefastas, pero eso pasa con todo. Hacen falta reformas a fondo y lo que no se puede hacer es negarse a cambiar las cosas por intereses creados.

–¿Qué les diría a los que restan?

–Que se vayan a restar a otra parte pero, como eso es difícil, lo que hay que hacer es sumar más que ellos.

–Ya que andamos con signos matemáticos, ¿a Mas qué le diría?

–Lo de Luther King es un sarcasmo brutal. Si me preguntaran «¿quién se le ocurre a usted que sea diametralmente opuesto a lo que significó Martin Luther King?», diría Artur Mas. En vez de buscar la igualdad, la inclusión y la integración de todo el mundo, quiere romper a la ciudadanía y privar de la ciudadanía a los muchísimos catalanes que no es que se consideren españoles, es que lo son.

Algunos nacionalistas celebran que Madrid no vaya a acoger los Juegos Olímpicos, ¿ustedes también?

-No lo celebramos porque mucha gente lo ha pasado mal, pero siempre hemos dicho que era una mala idea volver a presentarse.

–¿Es usted deportista o el ejercicio de la política ya le quita demasiada energía?

–La actividad política no me sienta muy bien físicamente porque es muy sedentaria. Los escaños son tremendamente incómodos, al contrario de lo que se cree, y uno pasa horas eternas en reuniones absolutamente aburridas. Lo que sí hago es caminar mucho.

–¿Qué tal lleva las comisiones? Del Congreso, digo..

–(Se ríe) Son las únicas que conozco y las llevo con mucha paciencia.

–Ha publicado su nómina de 4.795,86 euros. ¿Llega a fin de mes?

–Gano mucho más que antes. En contra de lo que piensan algunos, la universidad no está nada bien pagada. Es muy fácil conquistarnos con otro tipo de empleos. Pero también he de decir que éste es un trabajo que, si te lo tomas en serio, como es mi caso, no hay dinero para pagarlo. La dedicación es ilimitada, hay momentos muy ingratos y exige una disponibilidad total.

–Y para llegar al final de esta entrevista, tire de experiencia y déjeme una cita filosófica con menos de 140 caracteres...

–La filosofía me gusta y Twitter es una especie de obligación voluntaria que va ligada al cargo. Soy muy malo para las frases pero si quieres una, hay una muy famosa de Burke que dice que «para que el mal gane basta con que la gente buena no haga nada». Creo que hay que tenerla siempre muy presente.