Casado apuesta por dos mujeres fuertes en la Secretaría General y en el Congreso

El líder popular tiene en su agenda una reunión con Santamaría y la convocatoria de una Convención Nacional en octubre para rearmar el programa del partido y preparar las candidaturas de las autonómicas y municipales.

El nuevo presidente nacional del Partido Popular, Pablo Casado, reunido con su equipo durante el Congreso celebrado el viernes y el sábado en Madrid
El nuevo presidente nacional del Partido Popular, Pablo Casado, reunido con su equipo durante el Congreso celebrado el viernes y el sábado en Madrid

En su agenda, una reunión con Santamaría y una Convención Nacional en octubre.

El nuevo presidente nacional del PP, Pablo Casado, ha empezado ya a tantear el terreno para determinar el margen de integración de la candidatura de Soraya Sáenz de Santamaría en el organigrama de dirección que responderá al mandato del Congreso extraordinario del PP en el que se decidió la sucesión de Mariano Rajoy. Fuentes de su entorno explicaron ayer que la negociación se afronta sin más condiciones que «la regeneración y que se acepten las bases del proyecto de Pablo Casado». «Tampoco es muy difícil porque no creemos que nadie tenga problemas en aceptar cuestiones tan básicas como la bajada de impuestos o una política social enfocada a la persona», argumentan en su entorno. La disposición es «total» –dicen–, pero en el equipo de Casado también insisten en que el perfil sí tiene que cumplir con esos requisitos de regeneración e identificación con el proyecto político avalado en el Congreso por los compromisarios.

En el círculo de máxima confianza del nuevo jefe de la oposición son bastante prudentes a la hora de anticipar hasta dónde puede llegar la integración del equipo de la ex vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Por supuesto, no adelantan nombres ni vetos, más allá de las citadas condiciones, aunque sí dejan ver su escepticismo sobre los planes de quienes estaban en la otra candidatura. No porque no quieran participar de la integración, puntualizan, sino «porque luego cada uno tiene sus proyectos personales». «Todo dependerá de lo que quieran hacer ellos. Casado ya dijo en el Congreso que no hay ganadores ni perdedores, pero habrá que ver qué quieren».

En el caso de la ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal, recuerdan que ya ha insinuado su intención de dejar la política. Y creen que en el mismo sentido apunta también la ex vicepresidenta. Y en el equipo que ha acompañado a Sáenz de Santamaría en la campaña por la sucesión de Rajoy no contradicen esta afirmación. Simplemente precisan, sin entrar en detalles, que la integración puede «consistir en alguna persona de su equipo», y apuntan directamente a la ex ministra Fátima Báñez, propuesta como secretaria general por la ex vicepresidenta, o al ex secretario de Estado de Relaciones con las Cortes José Luis Ayllón. Este último, preguntado por este periódico, indicó: «Diré mi respuesta si se plantea». Báñez, por su parte, explicó que «si Pablo quiere unidad, como pidieron los compromisarios, debería llamar a Soraya y así el PP saldría fortalecido para trabajar por España. Más allá de las personas concretas, nosotros lo habríamos hecho antes y después».

En cuando a los «notables» de la candidatura de Cospedal que ya han sido incorporados al nuevo Comité Ejecutivo del PP, en su mayoría ex ministros, la previsión es que el gesto se quede ahí, salvo excepciones, aunque pueda haber otros guiños puntuales a la hora de repartir juego. Pero no es de esperar que ex ministros como José Manuel García Margallo estén en la primera línea de la nueva dirección popular, sino que «la integración ha sido su incorporación al nuevo Comité Ejecutivo».

Hasta que no se resuelva la negociación con Sáenz de Santamaría el presidente del PP no anunciará la organización de su equipo, en el que subrayan que la suma de sensibilidades no debe restar fuerza a la idea de que el PP abre «una nueva etapa». De momento, sólo se confirma que se baraja la opción de que Casado se apoye en dos mujeres en el partido y en el Congreso, para la Secretaría General y para la portavocía parlamentaria. El portavoz en la Cámara Baja en los principales debates con el Gobierno será el propio Casado, como presidente de su grupo, con el mismo modelo de Ciudadanos.

El escenario es «difícil», no lo niegan en el equipo ganador del Congreso, y las prioridades son «ir configurando la posición, realinearse en relación a Ciudadanos y organizar por dentro al PP». La agenda inmediata de Casado está en concretar su reunión con Sáenz de Santamaría, y a partir de ahí configurar el Comité Ejecutivo, reunir a los grupos parlamentarios, convocar una Convención Nacional para el mes de octubre y preparar las candidaturas autonómicas y municipales.

Y en relación a esto último sí se va a tener que arremangar para coser a marchas forzadas el partido y forjar una integración que funcione, explican las fuentes consultadas. «La integración tiene mucho sentido a nivel territorial. Casado no puede dejar a dirigentes territoriales descolgados habiendo elecciones en unos meses. Aunque para la dirección nacional será más simbólica que real», añaden. Un ejemplo es Andalucía y su candidato y presidente regional, Juan Manuel Moreno, que se posicionó claramente a favor de Sáenz de Santamaría. Casado tendrá que seguir trabajando con los líderes actuales, en vísperas de las elecciones, aunque condicione de alguna manera los equipos.