Casado propondrá a Rivera un frente común ante el soberanismo

El objetivo es activar un plan conjunto de iniciativas y movilizaciones en la calle.

El objetivo es activar un plan conjunto de iniciativas y movilizaciones en la calle.

La propuesta de un frente constitucionalista, sin el PSOE, que lanzó la semana pasada el PP ha empezado a rodar. Desde Génova han contactado con los partidos que dicen que «comparten diagnóstico» sobre el problema independentista y crítica hacia la política del Gobierno en Cataluña. Foro Asturias, Coalición Canaria, el PAR..., pero la pieza clave en este movimiento es Ciudadanos (Cs). El director del gabinete de Pablo Casado ha hablado con su homóloga en la dirección de Cs, y en el PP dan por hecho que Rivera acudirá a la reunión que se celebrará en el Congreso. Desde el PP basan no contar con el PSOE en sus «cesiones» al soberanismo.

Génova cree que esta cumbre debe servir para activar un plan conjunto de movilizaciones en la calle por parte del frente constitucionalista para que los ciudadanos no se vean en la tesitura, justifican, de preguntarse quién convoca cada acto o qué siglas hay detrás de una medida en defensa de la unidad nacional. Cs ha impulsado la plataforma de España Ciudadana para convocar actos por toda España en contra del proyecto rupturista que lideran Quim Torra y Carles Puigdemont. El PP hace la guerra por su cuenta, y los dos partidos han entrado en una competencia por ver quién lidera la ofensiva en la defensa de España con la vista puesta en Cataluña y en la repercusión electoral del conflicto catalán en el resto del territorio nacional.

El PP pretende recolocar con esta propuesta el tablero. Y frente a los posibles recelos que acompañan a la interpretación de que con ella lo que busca es desactivar la competencia con Ciudadanos, la dirección nacional apela al ejemplo del apoyo que ellos brindaron en su día al PSE en el País Vasco para frenar el Plan Ibarretxe. Aquello no tenía nada que ver con ETA, argumentan, sino evitar que prosperase un plan de ruptura de España, el mismo problema que hay hoy en día en Cataluña. Ahora defienden que es necesario articular una unidad de los partidos constitucionalistas ante la «dejación» del Gobierno de Sánchez para responder a la gravedad de la situación en Cataluña porque «depende de los partidos independentistas para seguir en La Moncloa». A principios de octubre, Rivera llamó al constitucionalismo a conjurarse para tumbar a Sánchez por abandonar a los catalanes frente a Torra. Rivera hacia este llamamiento durante una manifestación oficialmente convocada por España Ciudadana, una plataforma gestada por el propio partido de Albert Rivera, y que tuvo como sentido condenar frente al Palau de la Generalitat los actos violentos que manifestantes independentistas habían protagonizado en la concentración de policías nacionales y durante la conmemoración del 1-0.

El PP propondrá en esta mesa de partidos constitucionalistas que actúen conjuntamente en la calle y en los Parlamentos, un frente con un valor simbólico tanto en su relación con Cs en la política territorial como frente al Gobierno socialista. Hasta la moción de censura que derribó al Gobierno de Rajoy, el PP, el PSOE y Cs iban de la mano en la política en Cataluña en las decisiones políticas y judiciales. Ahora PP y Cs discrepan del Gobierno en cuanto a volver a reactivar el artículo 155 de la Constitución en Cataluña y en lo que afecta al proceso judicial abierto contra los líderes independentistas. El Gobierno de Sánchez ha hecho guiños a la posibilidad del indulto, y el PP pretende prohibirlo por ley para los condenados por sedición y rebelión. El PSOE también ha cuestionado la acusación por rebelión y la instrucción del juez Pablo Llarena.

En el PP confían en que su propuesta pueda prosperar, y descartan la posibilidad de que Rivera desatienda la reunión del próximo miércoles porque «le perjudicaría» la lectura que se haría del titular de que «planta a Casado en el pacto constitucionalista». «Nosotros pretendemos recuperar el espíritu de la unidad constitucionalista que nos hace más fuertes en la defensa de la legalidad y del Estado de Derecho». Ese espíritu empezó a quebrar con más evidencia pública en la recta final del mandato de Rajoy, aunque la semilla está en las últimas elecciones autonómicas catalanas, donde la rivalidad partidista entre PP y Cs se saldó a favor del partido de Rivera. Cs aglutinó el voto útil, y a pesar de ser el aliado del Gobierno de Rajoy en la política en Cataluña la formación de Rivera se convirtió en la primera fuerza del Parlamento catalán, mientras que el PP regional perdió su representación en la Cámara. Desde entonces la tensión entre los dos ha ido en aumento.