Política

Cifuentes antepone su opinión personal y pide ahora una ley de plazos

Cristina Cifuentes
Cristina Cifuentes

Madrid- «La gente se está llevando las manos a la cabeza. No lo entiendo bien porque era un compromiso electoral del PP». Cuando a Cristina Cifuentes le preguntaron ayer por la regulación de la Ley de Protección de la Vida del Concebido y los Derechos de la Embarazada, reconoció que esta reforma viene de lejos. Entre otras cosas porque el propio ministro de Justicia había adelantado las líneas generales de la misma. Sin embargo, lejos de cerrar filas ante un tema tan sensible y ante la apuesta por la defensa del «no nacido» hecha por el Gobierno de Mariano Rajoy, Cifuentes antepuso su opinión personal al asegurar que es «más partidaria de una regulación de plazos que de supuestos». Así se manifestó la delegada del Gobierno en Madrid, siguiendo la línea opuesta a la modificación que plantea el Partido Popular. Sin embargo, quiso enmendar el comentario al sugerir que acepta la «opinión mayoritaria» de su partido. Es más, la delegada tampoco no comparte algunos de los aspectos que contempla la ley socialista de 2010, como que para las adolescentes mayores de 16 años sea posible interrumpir su embarazo «sin conocimiento paterno» o que se pueda vender «como método anticonceptivo la píldora del día después sin prescripción médica».

Frente a ella, la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, mostró su apoyo a la reforma al afirmar que «siempre está a favor de la vida» y opinar que «no hay nada más progresista» que defenderla.

Siguiendo los postulados de Cifuentes, también se ha pronunciado la alcaldesa de Zamora, Rosa Valdeón, que ha asegurado que elevará a Justicia su disconformidad con la reforma, ya que supone «una incongruencia» que en el sistema sanitario público español, «que es de lo mejor que existe en el mundo», se efectúen pruebas para conocer el estado del feto y, en caso de detectar alguna anomalía, no se ofrezca la posibilidad de decidir libremente si se quiere interrumpir el embarazo. La primera edil zamorana ha referido así que, si bien «es verdad que la ley anterior puede necesitar una actualización, no es razonable que se elimine el aborto cuando haya riesgo de malformación del feto».

Pero «los partidos políticos no deben ser sectas» y, por eso, sus miembros han de votar «en conciencia». Así lo reconoció también el portavoz del Partido Popular en el parlamento vasco, Borja Sémper, quien no cree «en un Estado que se meta en la vida de las personas hasta el punto de imposibilitarles el tomar decisiones sobre su propia vida» y admitió que ciertos aspectos de la reforma planteada por su partido no le gustan, por lo que entiende que cada diputado habrá de votar el proyecto de ley «en conciencia». De la misma manera que Cifuentes, dijo apoyar la reforma porque «en España el aborto era técnicamente libre». Por otro lado, el ginecólogo Francisco Javier León de la Riva y alcalde de Valladolid, ha manifestado su acuerdo con la mayor parte del proyecto, aunque ha confiado en que «se mejore» porque «sería un error obligar a la madre a seguir embarazada hasta el final» en casos de ciertas malformaciones.