Colau prepara su propio servicio de «Inteligencia»

Ada Colau, con un agente de la Guardia Urbana  de Barcelona.
Ada Colau, con un agente de la Guardia Urbana de Barcelona.

Estaría dirigido por el italo francés Hervé Falciani, al que Podemos trató de fichar.

La nueva alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, tiene entre sus proyectos la formación de un –hasta ahora indefinido– «Servicio de Inteligencia/Información del Ciudadano», en el que Hervé Falciani tendría un importante papel, según ha sabido LA RAZÓN.

Se trata de una iniciativa municipal de difícil encuadre en el quehacer habitual de los consistorios, que ya cuentan con los servicios de seguridad habituales, salvo que lo que se pretenda sea el control de las personas o facilitar informaciones sobre otros ciudadanos que, por su relevancia, puedan condicionar su voto en próximos comicios.

El asunto se lleva con el máximo secreto y no han trascendido detalles concretos de los fines y el alcance del nuevo «Servicio de Inteligencia e Información al Ciudadano», pero según ha sabido este periódico se trata de uno de los proyectos que tiene sobre la mesa la nueva alcaldesa de Barcelona, cuyo desarrollo va a ser difícil de conocer dado el carácter confidencial de este tipo de iniciativas.

La propia definición del proyecto, mezclando con lo que es inteligencia (investigación) e información al ciudadano parecería indicar que lo primero serviría para lo segundo; es decir, la finalidad de tener ciudadanos con los suficientes datos a la hora de tomar decisiones.

Evasores fiscales

El hombre clave de este proyecto es el citado Hervé Falciani, ingeniero de sistemas italo francés que desde 2009 colabora activamente con la Justicia de varios países aportando información de supuestas cuentas de más de 130.000 evasores fiscales. Se trata de datos que sustrajo cuando trabajaba en la filial suiza del banco HSBC y cuya relación se conoció como «lista Falciani».

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, quiso fichar al ingeniero italo francés, aunque finalmente su relación se quedó en el encargo de un decálogo de medidas contra el fraude fiscal. La noticia fue confirmada en su día por Luis Alegre, secretario de Participación de Podemos y coordinador de la oficina de Iglesias. «La lucha contra los paraísos fiscales y la evasión ha sido siempre una de las prioridades de Podemos», subrayó. «La información que tiene es extremadamente valiosa para los intereses del país». Son declaraciones a tener en cuenta para analizar el servicio que se pretende poner en marcha en Barcelona y, probablemente, en Madrid.

Porque el proyecto que ahora está dando sus pasos iniciales en la Ciudad Condal no parece una «patente» de Colau, ya que, según los medios consultados, quienes están detrás de la idea (que deben pertenecer a la cúpula del nuevo populismo extremista surgido en España) creen que se debería desarrollar también en la capital de España, al frente de cuyo Ayuntamiento está Manuela Carmena con Ahora Madrid, apoyada y controlada por Podemos.

Las fuentes consultadas por este periódico han señalado que entre los que Falciani podría reclutar para ese «Servicio» está el gallego David Rodríguez Vidal, con el que LA RAZÓN ha tratado de establecer contacto este fin de semana sin conseguirlo, con el fin de saber si Falciani ha hablado ya con él o bien se está utilizando su nombre sin su consentimiento.

Academia

Rodríguez, según diversas informaciones publicadas por periódicos gallegos, fundó en 2010 la primera academia en España para estudio de las técnicas de infiltración, vigilancia, contra vigilancia, seguimiento, montaje y manejo de cámaras ocultas, que hasta la fecha el gran público sólo conocía a través de las películas y los aspirantes a profesionales podían adquirir únicamente en los centros de enseñanza de los ministerios del Interior y/o Defensa.

Se presenta como antiguo colaborador del CNI y de los servicios de Información de las Fuerzas de Seguridad y es habitual de platós de televisión en los que se trata estos asuntos.

En una entrevista publicada en «La Voz de Galicia», señalaba que «en realidad todas las conversaciones (telefónicas) están grabadas, pero no se llegan a escuchar más que una minoría. Siempre hay la posibilidad de saber lo que dijo alguien si es relevante para una investigación».

El asunto de los Servicios de Inteligencia o Agencias Nacionales de Seguridad se ha convertido en Cataluña para los nacionalistas y la extrema izquierda en una auténtica obsesión.

En febrero de 2013 se supo que el Gobierno de Artur Mas había elaborado un documento con un detallado proyecto para crear uno de estos entes, calificado por la oposición como «agencia de espionaje» costeada con dinero público.

Cesicat

El documento había sido elaborado por un organismo de la Generalitat, el Centro de Seguridad de la Información de Cataluña (Cesicat), dependiente del Departament d’Empresa i Ocupació, que dirigía Felip Puig.

El proyecto tenía un coste de 28 millones de euros y contaría con un total de 300 agentes de los Mossos d’Esquadra.

Entre otras líneas de actuación los autores del escrito recomendaban también «entrar en contacto con los servicios de inteligencia de Israel» para conocer su modelo en ciberseguridad o bien con el Massachussetts Advanced Ciber Security Center para plantear una posible «colaboración».

Control

En definitiva, se trata del control de los ciudadanos, sobre todo de los que no piensan como los gobernantes de turno, lo que supone una merma de su libertad individual. Además, la información que se pueda obtener siempre puede ser utilizada con fines de dudosa legalidad.

Bajo el viejo principio de que la información da poder los políticos, empresas y otras entidades tratan de acumular el mayor número de datos sobre los más variados asuntos, en especial si son de adversarios políticos.