España

Colón: antesala de unas elecciones, por Santiago Abascal

"Salimos para salvaguardar el Estado de Derecho, y para recordar a todos que con el golpismo no caben “operaciones diálogo”, ni atajos, ni cesiones", asegura el líder de Vox

"Salimos para salvaguardar el Estado de Derecho, y para recordar a todos que con el golpismo no caben “operaciones diálogo”, ni atajos, ni cesiones", asegura el líder de Vox.

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Este será otro domingo histórico en la plaza de Colón de Madrid. Los jardines que reco-gieron la primera reacción multitudinaria de los españoles frente al golpe de octubre de 2017, se llenarán de nuevo de banderas nacionales para clamar por la dignidad de nuestra patria, para defender su innegociable unidad, para exigir, una vez más, el restablecimiento del orden constitucional en Cataluña.

La grotesca negociación de los golpistas y el Gobierno, fraguada desde hace meses, su-pone una traición del presidente Sánchez a los españoles. La burla ha durado demasiado tiempo, ya es hora de que el pueblo español, único titular de la soberanía nacional, hable a través de las urnas, como habían prometido los promotores de la moción de censura.

La indignación es tan grande que la plaza de Colón se va a quedar pequeña en un grito unánime que exigirá la dimisión de Pedro Sánchez, el indigno presidente que no ha te-nido escrúpulos a la hora de humillar a España con tal de permanecer en La Moncloa. Salimos a la calle para salvaguardar el Estado de Derecho ante un poder ejecutivo que puede ser legal pero que ya no es legítimo; salimos para exigir elecciones ya, inaplazables; y salimos también para recordar a todos que con el golpismo no caben «operaciones diálogo», ni atajos ni cesiones.

Al separatismo criminal (porque no hay mayor crimen político que pretender la destrucción de nuestra patria) se le responde con patriotismo. Y el patriotismo se ejerce poniendo a los partidos al servicio de los intereses generales de España y de los españoles, sin intromisiones en el poder judicial ni mucho menos haciendo uso del Estado para intereses sectarios. Por desgracia, también desde el gobierno de Sánchez se ha tratado de condicionar el juicio que comienza el próximo 12 de febrero, añadiendo una irresponsable y desleal presión a la fiscalía, la abogacía del Estado y al propio Tribunal Supremo. Frente a tanta felonía, nosotros insistimos en la postura que Vox defiende desde hace años: que al golpismo se le combate con la ley que pretende pisotear; y que a quien pretende liquidar nuestra comunidad política, la Nación española, se le responde con toda la contundencia de esa ley.

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Es necesario que todos los que defendemos la unidad de España exijamos la desactivación absoluta del golpe en Cataluña, y la suspensión de la autonomía en esa región hasta la restauración absoluta del Estado de Derecho. No será fácil ni rápido, pero por eso mismo hay que empezar cuanto antes. Y no podrá hacerse mientras las instituciones catalanas sigan en manos de golpistas, recibiendo órdenes de un fugado y destruyendo la convivencia.

También es necesario que todo el aparato del Estado desactive y neutralice a las organizaciones violentas que, en su estrategia de agitación callejera, pretendan amedrentar a las instituciones, a los tribunales o los españoles que están exigiendo el retorno de una ley que la Generalidad se empeña en pisotear. Debemos evitar, en fin, que el desgobierno vuelva a obligar a la Corona a advertir de los límites de la incompetencia política, como tuvo que hacer hace más de un año ante la impunidad del golpismo.

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La plaza de Colón, en definitiva, debe ser la antesala de unas elecciones generales en las que la España viva pueda volver a reconquistar su destino.