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Díaz afea a Sánchez su pacto «anti-PP»

«No podemos ser el escudo frente a unos ni la pasarela para otros», aseguró tras reunirse con el líder del PSOE.

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Susana Díaz volvió a demostrar que es ella quien fija la agenda en el PSOE. La presidenta en funciones de la Junta adelantó la reunión que tenía prevista para hoy con el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, sobre la estrategia de pactos postelectorales, después de haberla pospuesto. Fuentes socialistas confirmaban a este diario el encuentro apenas una hora antes de su celebración y pasadas las cinco de la tarde la lideresa andaluza hacía su entrada triunfal en la sede federal.

Tras más de una hora de reunión con Sánchez, que fuentes del partido calificaron como «cordial» y «tranquila», Díaz se trasladó hasta el hall de Ferraz, donde atendió a los periodistas. Una puesta en escena diferente a la que la dirección ha desarrollado hasta ahora en este tipo de encuentros con barones, donde no se ha convocado a la prensa. Tras departir con el líder del PSOE sobre la estrategia de pactos de la formación en el nuevo panorama de fragmentación arrojado por las urnas, la presidenta de Andalucía criticó públicamente la dinámica planteada por Sánchez para desalojar al PP de las instituciones a través de coaliciones con Podemos. «El PSOE no puede ser el escudo frente a unos ni la pasarela para otros», afeó. Para Díaz, el nuevo escenario político debe gestionarse con «mucha prudencia» y eso pasa por «no estar en ningún bloque, ni a favor de nadie ni contra nadie». La lideresa andaluza pidió a su partido que sepa gestionar en cada municipio o comunidad autónoma el aval que le han dado los ciudadanos para no perder «la vocación mayoritaria» que define al PSOE.

Con semejante alegación pública, Díaz intenta, de nuevo, marcar el paso en la política de alianzas de su formación, contradiciendo la estrategia impuesta por Sánchez y cerrando la puerta a acuerdos globales de izquierdas que aíslen al PP de los gobiernos municipales y autonómicos, como había defendido su secretario general, que ya se encuentra inmerso en contactos con los líderes de las formaciones llamadas a ser bisagra para materializar estos pactos. La lideresa andaluza no se ha avenido hasta ahora a cumplir las directrices que, en cuanto a alianzas, fija Ferraz y ha clamado en numerosas ocasiones por su independencia, advirtiendo de que no admitiría injerencias de Madrid. Tanto es así, que habría traicionado la «lealtad» que desde la dirección exigen a los barones a la hora de sentarse a negociar. Las líneas rojas están claramente delimitadas: no desviarse del programa marco del partido y no pactar ni con Bildu ni con el PP. Una condición, esta última, que la presidenta en funciones de la Junta podría incumplir al mantener vivo el cauce de comunicación con el interlocutor del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla. Díaz no se muestra favorable a excluirle de las negociaciones de su investidura y llamó el martes al dirigente popular, quien le transmitió sus condiciones para favorecer su proceso de elección en el Parlamento andaluz.

Esta actitud dialogante con el PP contrasta con el tono displicente con el que la presidenta se refiere a Podemos. El partido de Pablo Iglesias se encuentra en una situación de poder que le permitiría favorecer los gobiernos socialistas en varias comunidades autónomas si a cambio el partido socialista hace lo propio en algunos ayuntamientos. Díaz arremetió duramente contra la formación emergente por «poner líneas rojas» a su partido en lugares donde dependen de su apoyo y, a cambio, «pedir cheques en blanco» en aquellos sitios donde los de Iglesias se ven con opciones de gobernar. «Eso no es diálogo ni entendimiento, espero que recapaciten», destacó. La propia presidenta ha sufrido tales condiciones, ya que Podemos es una de las formaciones que bloquea actualmente su investidura, un «tacticismo» que Díaz considera que «roza el ridículo».

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Otro de los interrogantes que planea sobre el Comité Federal de mañana es la celebración de las primarias, Díaz negó su intención de atrasar a septiembre el proceso de elección entre la militancia del candidato a La Moncloa previsto para julio, un escenario que en ningún caso se plantean en el PSOE, como señaló ayer su secretario de Organización, César Luena. «Habrá primarias abiertas, si se presenta más de un candidato, y serán el 26 de julio. No es que haya una posibilidad de que no se convoquen, es que ya están convocadas», enfatizó.