El blanqueo de los criminales

Rocío Ustarán, hija de José Ignacio Ustarán, asesinado por ETA en 1980 /  Foto : Manuel Olmedo
Rocío Ustarán, hija de José Ignacio Ustarán, asesinado por ETA en 1980 / Foto : Manuel Olmedo

¿Quién le puede garantizar a la familia Ustarán que entre los etarras que han sido homenajeados y que, según anunció Arnaldo Otegui, seguirán siendo recibidos entusiásticamente, no están los pistoleros que asesinaron a la víctima?

Nadie, salvo que las Fuerzas de Seguridad del Estado, en su incansable labor para esclarecer los 307 crímenes pendientes, dé con los autores de este atentado. Sería de agradecer que, además de promover homenajes a los malos, Otegui, el «hombre de paz», y sus compañeros, adoptaran algún tipo de iniciativa para esclarecer este hecho criminal.

Y los otros 306, también. Sería un gesto de humanidad que, lamentablemente, hay que situarlo en el plano de las quimeras. Los autores, tan felices, allí donde estén, de ver cómo pasan los años mientras la villanía que cometieron, delante de la mujer y los hijos de la víctima sigue sin castigo.

Ahora que Vitoria celebra las fiestas de la Virgen Blanca, lo mismo están disfrutando del jolgorio y, de paso, tomándose unos «txikitos». Hay cosas que no se pueden permitir. Que una persona alcance el poder y otro se mantenga en un palacio al que le ha cogido afición, no justifican que «se les de cuerda» a los que (ellos son los que lo manifiestan) dicen ser amigos de los terroristas y están dispuestos a homenajearlos.

Juntarse con los colegas de los malos te convierte, a muy corto plazo, en cómplice de sus actuaciones. España no se merece que sus gobernantes caminen sobre el alambre, como funambulistas inexpertos, ya que en su caída arrastrarán muchas cosas importantes del ser de nuestra Patria. Cuatro décadas de terrorismo no se deben borrar de un plumazo, blanqueo de los criminales incluido. Ellos, los malos, ya trabajan en modificar la historia y llevar a los que les vencieron ante las llamadas «comisiones de la verdad». Mientras todo esto ocurre, los que tenían que evitarlo pactan con ellos. Lamentable.