El juez accede a que un etarra sea tratado en el Hospital Donostia

Arkaitz Rodríguez fue detenido en octubre de 2009
Arkaitz Rodríguez fue detenido en octubre de 2009

Madrid- Arkaitz Rodríguez, condenado a seis años de cárcel por integración en ETA por intentar reconstruir la ilegalizada Batasuna a través de Bateragune, podrá tratarse en el Hospital Donostia de San Sebastián de una lesión en el tendón de Aquiles. Así lo ha decidido el juez central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, José Luis Castro, accediendo a la petición del recluso, que cumple condena en el centro penitenciario de Logroño, el mismo en el que se encuentra el ex líder batasuno Arnaldo Otegi por esa misma causa.

El magistrado ha adoptado esta decisión con el respaldo de la Fiscalía, pero con la oposición –según fuentes jurídicas– de Instituciones Penitenciarias, que rechazó el traslado del preso al entender que los informes médicos permitían que Rodríguez fuese atendido por especialistas de la red hospitalaria pública de Logroño sin necesidad de trasladarse a San Sebastián.

La resolución, a la que ha tenido acceso LA RAZÓN, fue firmada el pasado 31 de julio y en ella el juez Castro autoriza la medida «vistos los informes médicos del centro penitenciario de Logroño en los que se aconseja que el interno sea examinado por el Hospital universitario de Donostia».

El pasado 9 de mayo, Arkaitz solicitó ser trasladado a este centro hospitalario por razones sanitarias para ser atendido por médicos especialistas en neurología y reumatología para tratarse de una lesión que arrastra en ambos pies desde hace 16 meses, causada presumiblemente por la práctica deportiva, aseguran las fuentes consultadas. La lesión afectó inicialmente al tobillo izquierdo «con afectación del tendón de Aquiles, que luego se hizo bilateral con curso evolutivo tórpido», reseña el informe.

Arkaitz Rodríguez fue condenado a ocho años de cárcel por la Audiencia Nacional por integración en ETA en septiembre de 2011, pero posteriormente el Tribunal Supremo redujo esa condena a seis años de prisión, ratificando su pertenencia a la banda terrorista, que delegó en él y en Otegi «la labor negociadora y de aglutinación del sector soberanista del País Vasco» dentro de la izquierda abertzale, aceptando ambos las órdenes de ETA y su tutelaje para intentar reflotar a la ilegalizada Batasuna.