Política

El juez interrogará a Rato por los mismos hechos que al testaferro que está en prisión

El ex ministro negó ante la Guardia Civil tener relación con los contratos de publicidad de Bankia.

Rodrigo Rato tiene una comparecencia más que importante ante el juez de Madrid Antonio Serrano-Arnal, quien instruye el procedimiento donde se investiga el patrimonio del ex ministro de Economía, a expensas de que el Tribunal Supremo decida si la competencia la tiene su juzgado o la Audiencia Nacional. Acudirá a declarar en calidad de imputado por un nuevo delito, el de corrupción entre particulares, el mismo por el que declararon la semana pasada su secretaria personal, Teresa Arellano, y el supuesto testaferro Miguel Ángel Montero, quienes quedaron en libertad con obligación de comparecencias periódicas en el juzgado. Por ello, no es descartable que se le imponga también algún tipo de medida cautelar.

El interrogatorio por parte del juez se centrará en buena medida, según fuentes jurídicas, en los contratos de publicidad que firmó Bankia con dos empresas, cuando Rato presidía la citada entidad financiera. Es decir, en relación con los mismos hechos por los que interrogó el magistrado a Alberto Portuondo, considerado testaferro de Rato, a quien mandó a prisión después de que pretendiera abandonar España; y de los que también fueron interrogados tanto Teresa Arellano como Miguel Ángel Montero. También es previsible que se le interrogue por sus ingresos de conferencias y asistencias a congresos que, según el juez en su último auto, no declaró al fiscal.

En relación con los contratos de publicidad con Bankia, el magistrado señala, en el auto donde eleva al Supremo la cuestión de competencia, que la sociedad de Rato Kradonara recibió de Albisa, controlada por Portuondo y dedicada a la consecución de clientes y artífice de la obtención de Bankia como cliente para dos empresas publicitarias, comisiones «cercanas a los 800.000 euros» por esos contratos de publicidad, entre los años 2011 y 2012. Sin embargo, los investigadores calculan que esa cifra llega a los 833.000 euros y que parte de ese dinero fue para Rato a través de los pagos que hacía mensualmente a la mencionada sociedad Kradonara.

Las investigaciones derivadas de todo ello llevaron a la Guardia Civil a abrir una nueva línea de investigación, la relacionada con los contratos de publicidad de Bankia cuando Rato estaba al frente de esa entidad. Como consecuencia, se practicaron las detenciones de su secretaria personal y de Miguel Ángel Montero, se incautó distinta documentación y el propio ex ministro tuvo que declarar ante la Guardia Civil.

Sin poder de decisión

Esa declaración se produjo por entender que se podría haber incurrido también en el delito de corrupción entre particulares. En la comparecencia, que tuvo lugar el pasado jueves y duró cuatro horas, incidió, según las fuentes consultadas, en que no tuvo relación alguna con los contratos de publicidad que firmó Bankia con las agencias adjudicatarias, y, por tanto, no percibió ninguna comisión, ni él ni ninguna de las sociedades de las que es principal accionista. De hecho, aseguró que esos contratos se decidían en otros departamentos de Bankia, en los que él no tenía decisión.

Además, manifestó a los agentes que esos contratos fueron objeto de un concurso en el que participaron tres agencias, no tuvo ninguna participación, porque se decidían en el área de comunicación de la entidad financiera. La adjucación, señaló en esa comparecencia ante la Guardia Civil, se realizó en base a unos parámetros objetivos de cada de una de las agencias participantes.

Por su parte, Portuondo ingresó cerca de dos millones de las empresas Zenith y Publicitis, que fueron las que resultaron adjudicatarias del millonario contrato de publicidad de Bankia. Cuatro de los responsables de estas empresas de publicidad están imputados en este procedimiento.

Portuondo, en prisión provisional desde el 18 de agosto, econoció ante el juez que, en tiempos de Rato al frente de Bankia, asesoraba a los responsables del banco que resolvían las adjudicaciones de los contratos de publicidad. Además, se supo que había reconocido ante el juez que pagó 40.000 euros mensuales a la sociedad Kradonara, considerado epicentro del entramado societario de Rato.