España completa su participación en el escudo antimisiles de la OTAN

El último de los cuatro destructores de EE UU, el «USS Carney», llega hoy a la base de Rota

El buque «USS Carney»
El buque «USS Carney»

Hace cuatro años, el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunciaba que España formaría parte del escudo antimisiles de la OTAN, alojando en la Base de Rota (Cádiz) a cuatro destructores estadounidenses. Un año después, en octubre de 2012, el ministro de Defensa, Pedro Morenés, firmaba con el ex secretario de Defensa de EE UU, Leon Panetta, el acuerdo por el que se autorizaba este despliegue, el cual se completa hoy con la llegada del último de los buques, el «USS Carney», que se une así al «Donald Cook», al «Ross» y al «Porter», que fueron llegando a la base gaditana desde febrero de 2014. De esta forma, España completa su participación en este sistema de defensa, en el que Rota se sitúa como una de las piezas clave. Pero no la única, pues este escudo cuenta con la participación de países como Holanda, Polonia, Turquía o Rumanía, donde la Alianza también contará con radares y baterías de misiles. Será previsiblemente en 2018 cuando todo el sistema estará operativo al cien por cien y, hasta entonces, funcionará de forma parcial.

El fin de este escudo no es otro que el de proteger a los aliados de misiles enemigos, los cuales pueden ser detectados en un radio de más de 3.000 kilómetros. A los clásicos Irán o Corea del Norte, de los que se hablaba en un primer momento, se han unido ahora otras amenazas como Siria o Rusia. Incluso, como dijo ayer el representante en Europa del secretario de Defensa estadounidense, Robert Bell, existe el temor de que el Estado Islámico se haga con misiles de corto alcance «y por eso hay que estar preparados».

En concreto, los cuatro buques desplegados en Rota, de la clase «Arleigh Burke», están equipados con el sistema de combate «Aegis» y con misiles interceptores «SM-3», siendo capaces de detectar, seguir y derribar misiles balísticos en vuelo. Además, pueden rastrear de forma simultánea hasta 200 blancos a más de 370 kilómetros, ofreciendo así una vigilancia y un seguimiento de largo alcance.

Pero la presencia de los destructores estadounidenses en Rota no implica sólo tareas de protección, pues a lo largo de su despliegue patrullarán el Mediterráneo en rotaciones de cuatro meses bajo mando estadounidense y podrán ser puestos a disposición de la OTAN ante cualquier amenaza que obligue a ello. Además, llevarán a cabo ejercicios multilaterales con países del área mediterránea. Y aunque no es necesario que haya un mínimo de buques en la base, la intención es que siempre queden dos destacados en puerto.

Un enclave, la base española, que permitirá a Estados Unidos estar cerca de uno de los escenarios a los que cada día da más importancia y que, a la vez, preocupa: África. Y, por ello, se llevó a cabo la modificación del Convenio de Seguridad y Defensa con Estados Unidos para, primero, autorizar el despliegue de los cuatro destructores y, segundo, para convertir a la cercana base de Morón de la Frontera (Sevilla), en permanente para el despliegue de marines de EE UU.

Pero, además, la presencia de los cuatro destructores estadounidenses no sólo tendrá impacto en lo que afecta a la seguridad, sino también en lo económico. Y es que, junto a los buques llegan también cerca de 3.400 ciudadanos estadounidenses, entre militares y sus familias, lo que supondrá un impulso para las localidades de Rota y del Puerto de Santa María.

Los otros tres buques, de misión

El «USS Carney» no será recibido por los otros tres buques estadounidenses, los cuales se encuentran actualmente en misiones en alta mar. Así que, a su llegada, será recibido por autoridades españoles y estadounidenses. Por parte de nuestro país, estarán en Rota el Almirante de la Flota de la Armada (ALFLOT), almirante Javier Franco Suárez; el jefe de apoyo logístico de la Bahía de Cádiz, vicealmirante Fernando Querol; el comandante general de Infantería de Marina, general Jesús Manuel Vicente Fernández, y el jefe de la Base de Rota, contralmirante Santiago Ramón González. Mientras, la delegación de EE UU estará formada por el almirante Mark Ferguson, jefe del Mando de Fuerzas Conjuntas Aliadas y comandante de las Fuerza Navales en Europa y África; el contralmirante Jack Scorby, comandante de la Armada estadounidense en África, Europa y el suroeste asiático, y Kris Urs, ministro consejero de la embajada de EE UU.