Política

«Estamos hartos; no nos dejan ni disfrutar de nuestras fiestas»

La Razón
La RazónLa Razón

Decepción, indignación y «cabreo». Son algunos de los sentimientos que se mezclaron ayer entre los navarros que viven estas fiestas contando los peldaños que faltan durante todo el año por la vuelta del chupinazo. Dentro del salón del Ayuntamiento de Pamplona se desarrollaba todo con aparente normalidad hasta que vieron como los de Bildu se asomaban antes de tiempo por un balcón, y empezaron a escucharse chillidos y abucheos. Jaime Zuza, vicesecretario de Acción Política del PPN y abogado, estaba dentro del consistorio. «La ikurriña hoy ha sido símbolo de imposición, de falta de libertad. Flaco favor le han hecho hoy a la ikurriña». En Navarra, cuenta Zuza existe un dicho en San Fermín que reza: «Fiestas sí, política no». Porque los pamploneses quieren qué las fiestas se dejen al margen de la política y se preguntó que hubiera pasado si esto hubiera ocurrido con la bandera de España. «Mezclan churras con merinas porque el chupinazo para un navarro es algo sagrado». «Se cargaron el riau-raiu, se han querido cargar el chupinazo y ahora qué toca, ¿el pobre de mi?». Todos pendientes de una cuerda, una bandera y el televisor que daba las imágenes de lo que estaba ocurriendo. «Intentan imponer lo suyo con una política contaminada». Miraban sus relojes para saber cuánto tiempo más iba a durar la espera y tuiteaban en 140 caracteres su enfado. Sobre la moqueta continuaban las idas y venidas de los concejales. La delegada del Gobierno de Navarra permanecía junto a la Polícía local en un salón observando las cámaras, preocupaca por la seguridad y a otro lado, los de Bildu con sus tejemanejes. «No quería ni mirarlos», asegura. Cuando la Policía municipal logró retirar la ikurriña desde dentro del Ayuntamiento se escuchó un sonoro aplauso. Las 12.500 personas de la plaza también aplaudían. Por que ayer, la caída de la ikurriña era el símbolo de que por fin arrancaban las fiestas de San Fermín. «Lo mejor es la indiferencia. He brindado por el inicio de las fiestas como siempre. ¡Sólo faltaba!», destaca Zuza.

En la plaza del Castillo, no muy lejos del Ayuntamiento, se concentraban varios mozos, mesas repletas de turistas y navarros de siempre que esperaban el pistoletazo de salida que no llegaba. No acertaban a ver la pantalla y otros se indgnaban cada vez más por no poder anudarse el pañuelico al cuello. «¡Ya está bien!», «¡Son siempre los mismos!» «Estamos hartos de esta gentuza, no nos dejan ni en nuestras fiestas», conmentaba José Luis, un veterano de sanfermines . «Hay que pararlos de una vez », «Hasta las narices estoy, no los aguanto más», se rebelaban los navarros. Los extranjeros tampoco sabían muy bien qué significaba la ikurriña desplegada y pedían que no les «estropearan» las fiestas. Minutos después, trataron de seguir con normalidad. Algunos temen que en la procesión de hoy, en el tramo que la corporación municipal recorre hacia la catedral a recoger al cabildo para ir a la Iglesia de San Lorenzo, los radicales vuelvan a actuar. Mientras, los pamploneses reivindicaban ayer con simpatía que como les han «robado» casi 30 minutos de sus fiestas, el «Pobre de mí» se alargue media hora más.

Compensar.