España

Génova alega a Aznar que no ha cerrado los mítines de sus principales líderes

La dirección nacional del PP sostiene que trabaja aún en cerrar la agenda de campaña de algunos de sus principales líderes. No está hecha la de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, por ejemplo, que se prevé que se aborde precisamente hoy. Y también faltan flecos en la de la secretaria general, María Dolores de Cospedal, quien justo en una entrevista en LA RAZÓN del pasado mes de marzo anticipaba su intención de contar con el ex presidente del Gobierno José María Aznar en la campaña de las elecciones europeas. A finales de la pasada semana, cuando desde el entorno del ex presidente se filtró ya la queja porque los suyos no contaban con él en la campaña, todavía el equipo electoral del PP no había cerrado los actos ni con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ni tampoco con el propio cabeza de lista. Alegan también en Génova que cuando estaban perfilando esa hoja de ruta electoral salió un despacho de la agencia Servimedia, el pasado jueves, «que decía que Aznar no participaría en campaña por su agenda internacional».

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La posición de la otra parte es totalmente distinta. De hecho, Aznar se lamentó ayer en público de que su partido no le haya invitado a participar en algún mitin con Arias Cañete, con el que mantiene una buena relación. Unas declaraciones que caen como pólvora en un contexto marcado por los últimos desencuentros entre Génova y el presidente de FAES, y que se escenificaron en su máxima expresión en su ausencia en la última Convención Nacional que el PP celebró en Valladolid a principios de febrero.

Esta ausencia fue leída en clave interna, no en la versión oficial, por supuesto, como la ratificación de una ruptura que acumulaba detrás bastantes desencuentros. Que del terreno de las conversaciones y comentarios privados empezaron a trascender al ámbito público en cruzadas declaraciones, como, por ejemplo, una entrevista que Aznar concedió a Antena 3 y en la que dejó caer su disposición a dar un paso adelante: «Cumpliré con mi responsabilidad, mi conciencia, mi partido y mi país». Aznar está con los «pata negra» del partido, que han ido uno a uno perdiendo protagonismo en el ejercicio por parte de Rajoy del liderazgo del PP. La revolución fue en el Congreso de Valencia de 2008, en el que Rajoy se reinventó tras su segunda derrota electoral con un cambio de equipo y de mensaje con el que «vendió» la imagen de que rompía ataduras con la etapa de Aznar. Luego vinieron las diferencias sobre la gestión del Gobierno, hasta que el jefe del Ejecutivo cortó otra de las líneas que le vinculaban todavía con el «aznarismo», del que él formó parte nuclear, con su decisión de no ofrecer a Jaime Mayor Oreja que repitiese por tercera vez como candidato a las elecciones del Parlamento Europeo. En este contexto, es fácil sospechar que ni una ni otra parte tenían muchas ganas de hacer campaña juntos.

Ayer a la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, ágil en su olfato político, le faltó tiempo para ponerse a disposición del ex presidente para organizarle un mitin en su circunscripción. Mientras que en Génova buscaban una salida al entuerto y aseguraban estar dispuestos a dirigirse al ex presidente y facilitar que cumpliera su deseo de participar. De hecho, el PP está negociando con FAES el encaje del ex presidente en la campaña y cuenta como interlocutores con Carlos Floriano, por parte de Génova, y José Antonio Zarzalejos, por parte de FAES, según dijo Esteban González Pons en TVE.

Aguirre, por su parte, siguió echando sal en la herida abierta en su intervención ante el Comité Ejecutivo del PP de Madrid. Allí defendió que el PP es un partido con una clarísima vocación integradora y que debe hacer lo que esté en su mano para que todos sus miembros estén a gusto en él, informa Efe. Un mensaje que todos interpretaron que iba dirigido a Génova y a la dirección nacional de su partido.

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