Hallados los cadáveres de los tres militares

Pedro Morenés, durante la rueda de prensa que ha ofrecido esta tarde.
Pedro Morenés, durante la rueda de prensa que ha ofrecido esta tarde.

Los buceadores confirman que los cuerpos sin vida de los efectivos se encuentran en el interior del helicóptero accidentado. En un año y medio han fallecido siete miembros del Servicio de Búsqueda y Rescate del Ejército del Aire.

Durante todo el día de ayer se mantuvo la incertidumbre sobre si en el interior de la cabina del helicóptero accidentado se encontraban o no los tres militares del Ejército del Aire. Las malas condiciones meteorológicas impedían el izado de la aeronave y los buceadores no habían logrado hasta última hora acercarse para comprobar si se encontraban en ella el sargento Jhonander Ojeda, el teniente Saúl López y el capitán José Morales. Pero a última hora se despejó la duda: los tres cuerpos sin vida de los efectivos estaban dentro de la cabina. Así lo confirmaba el ministro de Defensa, Pedro Morenés, durante una comparecencia desde la base aérea de Gando (Gran Canaria), en la que aseguró que los buceadores de la Armada habían logrado acercarse al aparato y habían podido confirmar que en su interior se encontraban los tres rescatadores.

Pasadas las 19:00 horas (20:00 en la Península), el juez togado de las Palmas confirmó al titular de Defensa el hallazgo de los tres cuerpos sin vida, tras lo que Morenés informó a los familiares. En una breve intervención, destacó que «una vez inspeccionados los restos del helicóptero se ha certificado la presencia de tres cuerpos dentro», lo cual, además de a las familias, también ha comunicado al Rey y al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy». «Todos nuestros esfuerzos están dedicados ahora a recuperar los cuerpos y subirlos a bordo del buque Rayo con todas las garantías», destacó el ministro.

De esta forma se pone fin a siete días de intensa búsqueda y de numerosas hipótesis en los que los servicios de rescate y los propios familiares mantenían la esperanza de que los tres militares se encontrasen con vida: o secuestrados o incomunicados en alguna embarcación que los hubiera rescatado.

El accidente se produjo el jueves 22 después de que un helicóptero Super Puma del 802 Escuadrón del Servicio de Búsqueda y Rescate (SAR) del Ejército del Aire despegase desde Dakar (Senegal) con destino a la base de Gando. En el trayecto, hizo una parada técnica para repostar en la ciudad mauritana de Nuadibú y poco después retomó el vuelo con destino al archipiélago canario. Apenas había pasado una hora cuando se perdió el contacto y su baliza comenzó a emitir señales de alerta.

Inmediatamente se desplegaron medios aéreos, tanto de España como de Marruecos, que se desplazaron al lugar que marcaba la señal, a unas 40 millas náuticas al suroeste de Dakhla y a 280 de Gran Canaria. Tras unas horas de incertidumbre y algo de confusión, se confirmó que habían sido rescatados con vida, pues varias de las aeronaves aseguraron que habían visto la balsa de seguridad del helicóptero y una bengala. Todo parecía llegar a su fin cuando Marruecos informó de que los militares estaban sanos y salvos y que habían sido rescatados por una embarcación: «Los tripulantes del aparato español siniestrado han sido rescatados en aparente buen estado, siendo trasladados en estos momentos al puerto de Dakhla». Es lo que decía el comunicado de la Gendarmería marroquí envió a la Guardia Civil a través del agregado de Interior en el reino alauí. El citado barco tenía que haber llegado a puerto pasadas las 5:00 horas, pero nunca llegó.

Así que se reanudaron con más intensidad las labores de búsqueda por tierra, mar, aire y bajo el agua. Incluso surgió la posibilidad de un secuestro. Durante todos estos días, aviones, helicópteros y buques peinaron una amplia zona para dar con el aparato y con los tripulantes. No fue hasta el miércoles cuando se encontró la cabina, la cual no pudo ser izada debido a las malas condiciones meteorológicas. Ayer tampoco pudo ser rescatada, pero los buceadores finalmente lograron llegar hasta ella y confirmaron que ni hubo secuestro ni estaban incomunicados en un pesquero. Habían fallecido.

En un año y medio son ya siete los efectivos del Servicio de Búsqueda y Rescate fallecidos en dos accidentes con el mismo tipo de helicóptero. El anterior siniestro se produjo en marzo de 2014 durante unas maniobras nocturnas en las que participaba un Super Puma del SAR. El aparato cayó al mar y fallecieron cuatro de sus cinco tripulantes. El único superviviente fue el sargento Ojeda, quien también viajaba en este aparato.