España

Iglesias: "La derecha discute pero pacta, señor Sánchez"

El líder morado busca, en vano, que Sánchez aclare si volverá a explorar la coalición y si tratará de buscar al PP para gobernar

Es un formato que disfruta, controla y del que ya salió como el candidato mejor valorado hace siete meses. Pablo Iglesias centró su estrategia en tratar de diferenciarse en todo momento de sus contrincantes políticos alejando temas que marcan la campaña electoral como Cataluña y buscando conectar con los españoles que acusan el hartazgo de la clase política.

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Con cada palabra trató de evidenciar que el desbloqueo pasaba por una coalición entre PSOE y Podemos: «La derecha discute mucho, pero luego no tiene dudas en gobernar en coalición, a ver si aprendemos de ellos, señor Sánchez», dijo. En varias ocasiones apeló a la posibilidad de que el presidente en funciones opte por un pacto con la derecha tras el 10-N. «Si las tres derechas suman es evidente que va a haber un gobierno de derechas». Trató de que Sánchez aclarase si gobernará o no con la derecha a partir del domingo y, en vano, de convencerle por retomar la coalición: «Millones de personas nos piden que dejemos los reproches atrás», reclamó. Casi al final del debate, Iglesias lo volvió a intentar, interpelándole para reprocharle que “mucha gente socialista está perplejo con su candidato. ¿Cómo va a preferir al PP y a Ciudadanos?” se ha preguntado. “Lo que se puede colegir es que Sánchez quiere el apoyo de la derecha para gobernar. Pero no le va a salir gratis a los españoles”, aseguró.

En un tono moderado, Iglesias volvió a retomar la máxima de la que se sirvió en la campaña del 28-A. Frente a la crisis: Constitución. El traje constitucionalista que se ha cosido en estos meses para defender las necesidades sociales volvió a salir ayer cuando apeló a aplicar hasta cinco artículos de la Carta Magna para efectuar los recortes “por abajo” y no “por arriba” ante una posible crisis económica. “Nosotros queremos aplicar los recortes por arriba. En esta campaña no se dice que la Constitución tiene artículos diseñados para proteger a la gente”, aseguró, para pasar a citar el artículo 31 de la Carta Magna “que dice que el sistema fiscal tiene que ser progresivo”. Sobre el artículo 35, defendió que todos “los salarios tienen que ser suficientes”. Citó el artículo 47 para recordar que la vivienda es un derecho, y el artículo “patriota”, en referencia al 128 para subrayar que “toda la riqueza del país debe estar subordinada al interés general”.

Además de medidas económicas, una llamada a la España Vacía, fueron los momentos más destacados en su discurso. Iglesias se desvinculó del resto de candidatos al tratar de monopolizar el debate en torno a Cataluña y recordó que cohesión territorial es también hablar del mundo rural “donde no llegan los trenes, no hay médicos ni cuarteles de la Guardia Civil”, lamentó. Sobre la crisis soberanista volvió a pedir abrir una mesa de diálogo y lamentó que ante el bloque de derecha que pide la aplicación del artículo 155 de la Constitución sea “la excusa perfecta del PSOE para gobernar con el PP”. Pidió la “suficiente altura” para “dejar atrás complejos” y apostar por solucionar la crisis en Cataluña por la vía del diálogo. "A la vista de que es imposible encontrar en esta derecha responsabilidad de Estado para afrontar un conflicto que es serio y que es grave, usted y yo deberíamos tener la suficiente altura para dejar atrás complejos y apostar por un acuerdo de país, una mesa de diálogo que apueste por la reconciliación", propuso.

Sánchez trató de no entrar en un cuerpo a cuerpo con Iglesias para evitar contestar a la gran pregunta sobre si después de las elecciones, el presidente pactará con el PP, pero sí logró un rifirrafe cuando Sánchez prometió traer de vuelta al ex presidente catalán, Carles Puigdemont. Iglesias le replicó que esa no era decisión suya ni de ningún presidente del Gobierno. "Si Puigdemont viene será porque los tribunales españoles lo solicitan, no porque lo pida un presidente", ha dicho.

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En su “minuto de oro”, Iglesias prefirió dar voz a sus electores, leyendo una carta de un militante. Finalizó con un mensaje de ánimo ante el bloqueo. “·Que nadie te convenza de que no se pueden cambiar las cosas. Puede haber un obierno que defienda a la gente. Sí se puede”.