Iglesias negoció la presidencia del Congreso al margen de Errejón

El número dos de Podemos intentaba pactar con Hernando sin saber que el líder de su partido impulsaba la opción de Domènech

El secretario de Política de Podemos, Íñigo Errejón, atendió ayer a los medios en el Congreso de los Diputados
El secretario de Política de Podemos, Íñigo Errejón, atendió ayer a los medios en el Congreso de los Diputados

El número dos de Podemos intentaba pactar con Hernando sin saber que el líder de su partido impulsaba la opción de Domènech

La negociación de la Mesa del Congreso ha abierto durante los últimos días un nuevo frente de tensión en lo más alto de la dirección de Podemos. Según ha podido saber LA RAZÓN de fuentes conocedoras del asunto, Pablo Iglesias no informó a Íñigo Errejón de que estaba impulsando la candidatura de Xavier Domènech a la presidencia del Congreso entre las fuerzas nacionalistas catalanas. El secretario general de Podemos permitió de esta manera que, durante el viernes y hasta el domingo al mediodía, su número dos negociara con Antonio Hernando sin tener constancia de que, en paralelo, él mismo «vendía» a Domènech a ERC y CDC. Además de dejar el clima de confianza entre PSOE y Podemos –que nunca se ha caracterizado presisamente por su calidez– en mínimos históricos, el episodio constituye una elocuente prueba de la precaria posición de Errejón en su propio partido y de la distancia que le separa de Iglesias.

Como es habitual desde la pasada legislatura, el canal de comunicación principal entre los socialistas y Podemos estaba constituido por los portavoces de sus grupos parlamentarios, Antonio Hernando e Íñigo Errejón, respectivamente. Ambos dirigentes habían mantenido varios contactos discretos y trabajaban durante el pasado fin de semana para consensuar un candidato común para presidir la Mesa del Congreso. La parte socialista insistía en la figura de Patxi López, Errejón proponía alternativamente un candidato con un perfil más independiente y ambos partidos intentaban atraer a fuerzas políticas afines. Las negociaciones marchaban a buen ritmo cuando un miembro negociador del PSOE recibió una llamada telefónica en la que se le informó de que Pablo Iglesias había contactado discretamente con ERC, Convergència y con el propio Carles Puigdemont para colocar al líder de En Comú, Xavier Domènech , en la presidencia del Congreso. Enterado de este extremo, Hernando se puso en contacto con Errejón para pedirle explicaciones y éste reconoció que no sabía que se estuvieran produciendo esos contactos de Iglesias y que lo preguntaría a sus compañeros. Minutos más tarde el número dos de Podemos confirmaba que efectivamente Iglesias estaba impulsando la candidadura de Domènech y pedía disculpas a los socialistas, que se sintieron traicionados por la maniobra del partido morado. Horas después, mediante un comunicado hecho público por En Comú-Podem, se confirmaba la noticia de la peculiar «vía catalana» ideada por Iglesias para hacerse con la presidencia del Congreso.

En este contexto es fácil imaginar cómo debió sentar en las filas socialistas que los diputados de Unidos Podemos votaran a Patxi López en la segunda vuelta del martes proyectando una imagen de lealtad progresista que los hechos acababan de desmentir con rotundidad. La legislatura ha arrancado, por tanto, marcada por la que podría ser una de sus notas definitorias: la posición antagónica de las dos principales fuerzas de la izquierda.