Iglesias usará la negociación con el gobierno para acallar a los críticos en el Consejo Estatal

Reúne hoy a sus barones autonómicos para reorganizar el partido tras el batacazo electoral

Tercer Consejo Ciudadano Estatal de Podemos en un año. Ante el descalabro electoral que ha vivido Podemos en las últimas tres citas en las urnas, Pablo Iglesias reúne esta mañana en Madrid a sus barones territoriales para hacer un ejercicio de reflexión ante los resultados obtenidos.

A la reunión acudirán todos los representantes de los territorios, donde desde los sectores más críticos y más alejados de la dirección nacional tratarán de abrir el debate sobre la posibilidad de convocar un Vistalegre 3-órgano de máxima capacidad de decisión dentro de la formación- para iniciar un proceso de refundación en el partido que conllevaría a la renovación de órganos, en el caso de que nuevos nombres le rivalicen la secretaría general a Pablo Iglesias y los puestos de decisión a su dirección actual.

Ante la nula implantación del partido a nivel orgánico en regiones como Cantabria, La Rioja o Castilla-La Mancha, consecuencia directa que se observa en las urnas, donde Podemos ha perdido hasta 65 parlamentarios autonómicos en el 26-A, los sectores más críticos creen que -para no caer en la “irrelevancia” y volver a ser el partido del cambio que en 2015 logró Ayuntamientos tan importantes como los de Madrid, Barcelona, Coruña, Zaragoza o, Cádiz- el partido debe asumir las responsabilidades inmediatas.

Sin embargo, desde la dirección estatal han repetido en estos 15 días que aunque hay que hacer una reflexión general, no se contempla a día de hoy un adelanto de Vistalegre 3. El plazo que manejan es el que marca los estatutos, en 2021. De hecho, aunque parte del sector crítico trate hoy de hacer valer ese argumento para reinciarse, lo cierto es que los Estatutos morados, renovados en el último Vistalegre en 2017, blindaron a Pablo Iglesias y a su cúpula para que ante crisis internas la renovación de liderazgos no estuviera al alcance de un poder inferior al de la dirección Estatal. Según lamentaba parte de esta corriente crítica con Iglesias, de los cuatro mecanismos que se contemplan en el Reglamento, no hay ninguno viable. El reglamento del partido dota de herramientas orgánicas tanto a la dirección como a los inscritos para tomar la decisión de celebrar una nueva Asamblea Ciudadana Ordinaria, que podría ser convocada por: 1) la Secretaría General o el Consejo de Coordinación, 2) una mayoría de tres quintas partes del Consejo Ciudadano, 3) un 25% de las personas afiliadas a Podemos o 4) por un 30 por ciento de los círculos activos con derechos de participación según los reglamentos. “¿Quién controla a los círculos?, ¿125.000 firmas en contra de Iglesias? ¿el propio CCE a la medida de Pablo lo juzgaría?”, lamentan estas fuentes.

Ante las críticas, Iglesias ya trató de tranquilizar al partido con la destitución de Pablo Echenique como secretario de Organización, debido al problema orgánico que acusa la formación y que ha enfrentado a varias direcciones autonómicas con Podemos estatal. La formación trataba así de solventar la crisis abierta por la sangría de votos perdidos en cuatro años y cargaba sobre el dirigente las responsabilidades Sin embargo, los críticos confirmaban la insuficiencia de esta medida y continuaban pidiendo más dimisiones. El partido también se reserva para hoy nuevos movimientos en las áreas de poder para así devolver la credibilidad a los barones más escépticos. Además del nombramiento del diputado canario, Alberto Rodríguez, para ocupar el puesto de Secretario de Organización, la eurodiputada Idoia Villanueva ocupará la secretaría Internacional ante la salida del hasta la anterior Legislatura diputado Pablo Bustinduy.

El debate también girará de nuevo sobre sí pactar o no un gobierno con Pedro Sánchez, como es la intención de Pablo Iglesias. Desde Podemos Andalucía ya han avisado estos días de la necesidad de emprender una hoja de ruta distinta, y en el último Consejo Ciudadano Estatal requirieron por carta no entrar en ningún acuerdo programático con los socialistas.

Hoy, según fuentes del entorno del equipo de Pablo Iglesias, aseguran a este diario, que Iglesias cerrará el debate sobre el Vistalegre 3 incidiendo en que la formación debe dedicar sus esfuerzos a la negociación de un gobierno progresista y de izquierdas con Sánchez. En Podemos saben que de que salga un Ejecutivo progresista se juegan también la credibilidad y utilidad del partido como herramienta del cambio para la que nació hace cinco años. Hecho para el cual se erigirá como única cara visible dentro del partido capaz de desbloquear las negociaciones.