Jordi Pujol vende su colección de coches exclusivos en el extranjero

Hace un año se deshizo del Porsche y ahora va a desprenderse del Lola T-70

Jordi Pujol Ferrusola vendió, hace poco más de un año, su Porsche Carrera 6 en el extranjero a través de un intermediario. Ésta fue la primera de las dos operaciones de venta de este tipo de vehículos clásicos de competición que tiene en marcha el hijo primogénito de Jordi Pujol. Al parecer, el segundo vehículo a vender, un Lola T-70, se encuentra en fase de encontrar un comprador que pueda pagar el más de medio de millón de euros que puede costar un automóvil de estas caraterísticas.

Hace unos diez años, Pujol Ferrusola se aficionó a las carreras de automóviles clásicos y participó en algunas competiciones de carácter internacional. Para ello, adquirió dos vehículos de primera categoría: un Porsche 906, más conocido entre los coleccionistas con el nombre de Carrera 6 y, posteriormente, otro vehículo más competitivo pero algo menos exclusivo: un Lola T-70 en su versión Spyder, es decir, sin techo.

Lola era un pequeño constructor británico de monoplazas y biplazas de competición. Ofrecía calidad y resultados a coste inferior a las marcas entonces dominantes, como Ferrari y Porsche. Los T-70 van equipados con motores Chevrolet V-8 de 5,7 litros y se construyeron más de cien chasis de este modelo, y varios miles de otros tipos, todos de competición, sólo utilizables en circuitos.

Venta sin justificantes

La afición por las carreras no le duró mucho al mayor de la saga Pujol que, al cabo de unos años, dejó de participar en competiciones y decidió vender sus vehículos. Tanto el Porsche Carrera 6 como el Lola T-70 no son de utilización por carretera. Por sus especiales características, es casi imposible conseguir matricularlos en España. Ambos automóviles fueron adquiridos por Pujol Ferrusola en el extranjero a un precio no conocido, y el Porsche ha sido vendido también fuera de España. El Lola se encuentra en manos de un intermediario a la búsqueda de comprador.

Es imposible de saber el precio que el comprador ha pagado por el Porsche Carrera 6, ya que el poseedor de un automóvil muy exclusivo, como es el caso, puede optar por dos fórmulas para ponerlo a la venta. La más habitual es acudir a una subasta pública. Hay varias empresas de subastas que realizan pujas habitualmente. Publican un catálogo de los automóviles a la venta, un precio estimado de cotización y, una vez realizada la puja, publican los resultados de la subasta. Todos los especialistas pueden estar al tanto de la cotización de cada modelo y lo que se ha pagado por un determinado vehículo. La casa de subastas cobra una comisión, que suele ser del 15%, por gastos de organización de la venta, que corre por cuenta del comprador.

La otra fórmula, la elegida por Jordi Pujol, es la de acudir a un «broker» o intermediario en este tipo de comercio. Un profesional bien relacionado, con muchos contactos internacionales entre los diferentes coleccionistas de todo el mundo y que se encarga de encontrar un comprador. En ese caso, el precio, la comisión, la moneda y el lugar dónde se debe pagar el importe de la venta se pactan entre las partes sin que trascienda a terceros.

Existe una orientación sobre los precios de mercado de estos dos vehículos por las ventas en subastas que se han llevado a cabo en los últimos meses. Aunque el precio de un vehículo de estas características puede variar en función de su estado de conservación y de su historial en el mundo de las carreras, un Porsche Carrera 6 puede tener una cotización del orden de un millón de euros y un Lola T-70 puede moverse en un precio por encima del medio millón de euros.

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