Junqueras se encadena a Puigdemont tras el batacazo

Pese a tener el mejor resultado de la historia no logra el «sorpasso» a la ex CDC y pierde la oportunidad de liderar el independentismo.

Un hombre fotografía una pintada de Junqueras
Un hombre fotografía una pintada de Junqueras

Pese a tener el mejor resultado de la historia no logra el «sorpasso» a la ex CDC y pierde la oportunidad de liderar el independentismo.

El «sorpasso» de ERC en las elecciones catalanas se convirtió ayer en el cuento de nunca acabar. Hace cuatro años que las encuestas dan la victoria a ERC. Cuatro años que sueña con devorar a los herederos de Jordi Pujol y vengar a Josep Tarradellas. Mientras ha conseguido ganar a los neoconvergentes en las europeas de 2015 y en las dos elecciones generales que acabaron revalidando la victoria de Mariano Rajoy en España. Pero ganar a sus eternos rivales en las generales o europeas es como ganar la UEFA. Para ERC, las autonómicas son las Champions League. En 2015, se quedó con las ganas de saber qué hubiera sucedido después de que Artur Mas urdiera un plan para sumarlos a una lista soberanista unitaria JxSí. Y ahora, otro neoconvergente, Carles Puigdemont, ha truncado su sueño con una apuesta arriesgada, una lista personalista y un mensaje reiterativo: restituir al presidente destituido. La jugada, que no veían Mas ni el PDeCAT, le ha salido casi redonda, ha ganado Ciutadans, pero es el president de la Cataluña independentista, el bloque que suma más escaños, y se ha ganado argumentos para que ERC y la CUP voten su investidura. Pese al «sorpasso», ERC salió con un discurso vencedor: «El independentismo ha ganado y ha perdido Mariano Rajoy. La república ha ganado al 155». Con estos resultados, Marta Rovira exigió al Gobierno que retire el artículo 155 y libere a los presos.

Hubo autocrítica, porque no podían esconder que eran los favoritos. «ERC afrontó estas elecciones en las peores condiciones», empezó diciendo su director de campaña, Sergi Sabrià, en la que sería su primera intervención de la noche electoral. Parecía buscar argumentos antes de tener los resultados para explicar por qué no alcanzaron la gloria que pronosticaban las encuestas. Tener a su candidato, Oriol Junqueras , en prisión, a siete candidatos con procesos abiertos con la justicia y a Rovira investigada no ha ayudado. Tampoco la poca gracia que Rovira tiene con el micrófono. ERC tuvo algo de suerte cuando el juez Llarena dejó en libertad a Raül Romeva y Carles Mundó que dieron oxígeno a Rovira. Y mala suerte cuando el PDeCAT aceptó el invento de Puigdemont que no tuvo reparos en hacer pública la guerra cainita de ERC y el PDeCAT. Pero ERC le perdona y tiende la mano para acuerdos.

La participación histórica, sobre todo en el área metropolitana, ha favorecido a C’s. La operación Rufián para captar el voto castellanoparlantes no ha acabado de funcionar. Barcelona no decide el futuro de Cataluña, pero hay cambios que no pueden hacerse sin ella. ERC estaba llamada a relevar a CiU y C’s al PSC. C’s lo consiguió, ERC, no, por 10.000 votos. En Barcelona sacó su peor resultado, un 20%, en Lleida, el mejor, un 26%.