Política

Justos por pecadores

La Razón
La Razón FOTO: La Razón

El lunes comienza la vista oral del juicio del chivatazo a ETA. Están acusados de colaborar con banda armada y de revelación de secretos los policías nacionales Enrique Pamies y José María Ballesteros. Quedó libre de cargos, de momento, el que fuera director general de la Policía Victor García Hidalgo, miembro del PSOE. Hay que recordar que el chivatazo a ETA se produjo un 4 de mayo de 2006, justo en la fase de negociación entre ETA y Zapatero. El chivatazo se produjo en el bar Faisán, donde muchos empresarios han depositado el dinero de la extorsión. Los acusados justificaron su presencia en el bar porque decían haber quedado en una reunion con el llamado «Romano», confidente de ETA que, según otros medios de comunicación, ya no tiene causas pendientes con la Justicia española, ha recibido el pasaporte español en Roma y podrá venir a declarar para justificar la coartada de los acusados. Sin embargo, el confidente de ETA, al cual las víctimas le debemos tanto, debería saber si aún tiene causas pendientes en Francia por las que pudiera haber sido reclamado por la Justicia y, por tanto, detenido en Madrid el dia que fuera a declarar al juicio. No sería justo que alguien que ha ayudado tanto a desarticular «comandos» tuviera un final tan trágico e injusto. Lo triste de este juicio es ver cómo pagan los platos rotos miembros de las Fuerzas de Seguridad el enjuague político en el que estaba implicado el Ministerio de Interior de Rubalcaba y de Antonio Camacho como Secretario de Estado. Aún tiene tiempo Enrique Pamies de aclarar a toda España quien fue el responsable político que le dio la orden de dar el chivatazo a ETA y, sobre todo, después del brillante historial en la lucha antiterrorista que ha desempeñado este comisario. Si Pamies diera ese paso tan importante para la salud democrática de este país, las acusaciones valoraríamos la posibilidad de acusar a los verdaderos responsables políticos del Ministerio de Interior y no ir contra los funcionarios policiales.