Varapalo de Europa a Puigdemont

La Comisión de Venecia responde a la carta del president que el referéndum debe pactarse con las autoridades españolas y siempre en «pleno cumplimiento de la Constitución»

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont

La Comisión de Venecia responde a la carta del president que el referéndum debe pactarse con las autoridades españolas y siempre en «pleno cumplimiento de la Constitución».

La vía epistolar se ha revelado poco exitosa para el independentismo. En menos de diez días, las aspiraciones referendarias del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, han sufrido dos reveses en sendos intercambios de misivas. Primero fue con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, quien rechazó su petición de negociar el referéndum, y el viernes fue con el presidente de la Comisión de Venecia, Gianni Buquicchio, quien respondió que la votación independentista debe llevarse a cabo en «pleno cumplimiento con la Constitución y con la legislación aplicable».

Esta carta de dos párrafos remitida el viernes, responde a la que trasladó el pasado lunes Puigdemont. En su misiva el president informaba de su intención de llevar a cabo el referéndum y se ponía a disposición del órgano consultivo del Consejo de Europa para «cualquier aclaramiento al respecto». Sin embargo, Buquicchio subraya que la Comisión de Venecia «ha enfatizado consistentemente» en que el referéndum debe desarrollarse bajo el marco legal y recuerda, además, de que la participación del organismo que encabeza solo puede participar «de acuerdo con las autoridades españolas».

No obstante, el tono agradable de la misiva ha abierto un resquicio para la esperanza a los independentistas. Y es que en el primer párrafo, el titular del órgano consultivo del Consejo de Europa, expresa su agradecimiento por la información remitida por Puigdemont –la moción impulsada por Catalunya Sí Que Es Pot y aprobada junto a Junts pel Sí que instaba al Govern a pedir el «aval y reconocimiento de la Comisión para celebrar el referéndum–, y precisa que la ha leído con «interés». «Informaré a la Comisión sobre el contenido de esta resolución y he tomado nota de la intención de cooperar con la Comisión de Venecia», continúa, y zanja celebrando el «interés mostrado por el Parlament en el Código de Buenas Prácticas para los Referéndums de la Comisión». Esto ha animado a Puigdemont, que a través de su cuenta de Instagram, consideró que esta misiva «avala» su posición e insta «implícitamente» al Gobierno a negociar el referéndum.

La oposición celebró la respuesta, aunque de distinta manera. El presidente del PP catalán, Xavier García Albiol, aseguró que es «una patada en el trasero a Puigdemont y Junqueras en sus ansias de internacionalizar un proceso soberanista que desprestigia a las autoridades y a las instituciones catalanas». «Le pido al presidente de la Generalitat que, después de la respuesta que ha recibido de la Comisión de Venecia, deje de hacer el ridículo», añadió desde el XII congreso de los populares de Lleida. En este sentido, Albiol aseguró que esta misiva supone «una lección de democracia» para el Puigdemont, y tachó a los dirigentes independentistas de «farsantes». Asimismo, hurgó en las diferencias entre los dos socios del Govern, ERC y PDeCAT, al acusar al vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, de esconderse detrás de Puigdemont para que sean los neoconvergentes quienes sufran las inhabilitaciones, como ha sucedido hasta ahora.

Por su parte, la portavoz de C’s, Inés Arrimadas, de forma sucinta y atrvés de las redes sociales, consideró «obvio» la respuesta de la Comisión de Venecia: «Hay que cumplir con la Constitución y la legislación aplicable».

Finalmente, los «comunes», que fueron los que empujaron al Govern a ponerse en contacto con la Comisión de Venecia, pidieron al ejecutivo catalán que no se resigne pese a este revés. «Sería positivo que continuara trabajando en esta línea para intentar conseguir que la comunidad internacional intervenga en favor del diálogo», aseguraron en declaraciones a LA RAZÓN. «El trabajo para conseguir apoyos internacionales implica seriosidad y esfuerzo y no puede ser un mero trámite a pasar con una carta para cumplir con el calendario electoral propio», zanjaron.