Los «técnicos» que eligieron a Soria son altos cargos del PP

Consideraron que el ex ministro reunía «mayores méritos» que el resto de los candidatos

Consideraron que el ex ministro reunía «mayores méritos» que el resto de los candidatos.

Encuesta: ¿Está de acuerdo con que el Gobierno haya propuesto a José Manuel Soria para ocupar un alto cargo en el Banco Mundial?

El nombramiento del ex ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, como Director Ejecutivo de España en el Banco Mundial tras la investidura fallida de Rajoy y en mitad de unas negociaciones políticas para llegar a La Moncloa que exigen más que nunca la pulcritud escénica de los partidos, ha generado tal revuelo que desde el Gobierno en funciones desplazado a China por la Cumbre del G-20 salieron ayer a defenderse con dos máximas: el cargo dado a Soria es de naturaleza administrativa, y no política, y la propuesta depende de una Comisión de Evaluación que examina la preparación de todos los candidatos, con la intención de evitar la imagen del dedo de Rajoy y De Guindos sobre Soria, demostrando así que la decisión ha sido independiente y tomada por unos «jueces» basados en el curriculum del ex responsable de la cartera de Industria. Un ministro que en abril de este año renunció a su cargo por su implicación en los «Papeles de Panamá».

Según ha podido saber LA RAZÓN los cinco miembros que forman parte de la Comisión Evaluadora son altos cargos del Gobierno: Íñigo Fernández de Mesa, secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa; Jaime García Legaz, secretario de Estado de Comercio; Rosa Sánchez-Yebra, secretaria General del Tesoro; Jorge Dajani González, director general de Análisis Macroeconómico; y Rodrigo Madrazo García de Lomana, Director General de Política Económica. Desde el Partido Popular explican tanto el procedimiento que deben cumplir los 188 países miembros del Banco Mundial para designar a los directores ejecutivos que representarán a sus naciones, como la justificación de que José Manuel Soria sea uno de ellos. El protocolo es el siguiente: los miembros del Banco Mundial desarrollan su trabajo diario en el Directorio Ejecutivo, formado por 25 «sillas» ocupadas cada una por un grupo de países. Desde 1978, España comparte asiento con México, Venezuela, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Honduras y Nicaragua, y el puesto de Director Ejecutivo –que consiste en dirigir el trabajo de la «silla»– rota en plazos de dos años entre nuestro país, México y Venezuela. Según las expliciones dadas desde el partido, en «la selección de los candidatos se valora la condición de funcionario y su trayectoria profesional, incluyendo la naturaleza y nivel de los puestos y años de experiencia». Requisitos que, teniendo en cuenta que su último «trabajo» ha sido el de ministro de Industria, Energía y Turismo desde diciembre de 2011 hasta abril de 2016 resultan algo paradójicos si se tiene en cuenta que esos años han terminado en una dimisión. Y muy incómoda para el Gobierno, ya que el ex ministro adoptó diferentes posturas para encarar las informaciones que publicaron los medios por los «papeles de Panamá»: negó su relación con la empresa UK Lines, «offshore» domiciliada en Bahamas, así como con una empresa británica con el mismo nombre, vinculada a su empresa familiar y de la que su padre poseía el 50% de las acciones, en las que Soria aparecía como administrador. Pero la palabra del ex ministro de Industria no pudo hacer frente a las publicaciones y el 15 de abril de este año renunció a su cargo y a la Presidencia del Partido Popular canario. Mediante un comunicado, puntualizó que las actividades empresarias fueron anteriores a su entrada en política, y negó que tuvieran «relación de vínculo alguno» con el ejercicio de sus responsabilidades políticas. En este argumento se apoya el Partido Popular para combatir la polémica del nombramiento, pero lo cierto es que hubiera tenido más peso si los miembros de la Comisión de Evaluación no fueran altos cargos del Gobierno, sino independientes que hubieran valorado esa trayectoria profesional y administrativa de la que se hace gala. Sobre todo, cuando no dudan en defender desde el partido que preside Mariano Rajoy que el «juicio» del Comité no hace «en ningún caso consideraciones políticas».

Por otro lado, en política la escenografía es igual o más importante que los hechos, y lo cierto es que si ayer De Guindos aseguró que se habían mantenido conversaciones con Soria en verano, es una casualidad llamativa que el mismo viernes, justo después de que el Congreso dijera que «no» a Rajoy, se hiciese público el nombramiento de Soria. Este periódico ha podido saber que el Ministerio de Economía hizo el 29 de junio la convocatoria pública para cubrir los puestos en las Instituciones Financieras internacionales entre las que figuraba la Dirección Ejecutiva en el BM, y José Manuel Soria presentó su candidatura en tiempo y forma».

Desde la dirección del Partido Popular se «entra al trapo» de las críticas provenientes de diferentes sectores desde los que se ha ironizado con el «premio» que se ha querido dar a un ex ministro que ha dimitido por su implicación en un caso de corrupción, algo que se descarta con la rotundidad de ser «absolutamente falso». Y niegan la implicación del candidato a La Moncloa y del titular de Economía en funciones en el nombramiento, asegurando que «ni el presidente del Gobierno, ni el Consejo de Ministros ni el ministro de Economía tienen que ver ni han tenido que ver con la citada propuesta». Lo que dejan en el tintero es que no es la eficiencia del ex ministro canario como funcionario lo que está en juego, sino la honradez de un político que aspira al puesto de un organismo internacional de las Naciones Unidas en mitad de un proceso de formación de Gobierno.