La Fiesta de todos

La Razón
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Los españoles celebramos hoy nuestra Fiesta Nacional, la de todos. Lo hacemos en una etapa de nuestra historia no exenta de retos, pero con la determinación y la ilusión propias de un pueblo que ha sido siempre capaz de sobreponerse a dificultades y devenires históricos de gran exigencia. España es una gran nación, repleta de hombres y mujeres que a lo largo de su extensísima historia han demostrado su capacidad para engrandecer aún más su patria. Muchos de ellos son personajes anónimos que con su esfuerzo ayudaron a incrementar el prestigio y la solvencia de su país. A otros los hemos recordado recientemente en sendas exposiciones por sus gestas imborrables: Blas de Lezo, el héroe invicto en los mares, el guipuzcoano que salvó Cartagena de Indias ante la temible flota del almirante Vernon; y Vasco Núñez de Balboa, el extremeño que descubrió hace ahora 500 años la inmensidad del Pacífico. Hoy es su fiesta, la de los héroes reconocidos pero sobre todo la de los españoles anónimos que cada mañana, con su esfuerzo, su ilusión y su ansia de progreso han hecho de España, aún en tiempos de crisis, un país con un brillante futuro acorde con su inconmensurable historia.

El desfile militar que tendrá lugar hoy en Madrid es uno de los actos centrales de una celebración que abarca mucho más allá de lo castrense y que se repite allí donde haya un español. Es un desfile austero, acorde con los tiempos que nos toca vivir y en los que nos toca demostrar otra vez nuestra capacidad de sacrificio y de superación.

La tradición hace que sea esta, la parada militar, uno de los actos más relevantes de la Fiesta de todos. Presidido por Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias, en representación de Sus Majestades los Reyes, 2.600 hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil desfilarán por las calles de la capital. Son los representantes de uno de los pilares de nuestro Estado de Derecho, de la sociedad a la que pertenecen y a la que sirven con la promesa de entregar su vida por ella si así lo requiriera el deber. Ellos son los encargados de velar por la seguridad de todos y cada uno de los españoles, y lo hacen las veinticuatro horas del día, los 365 días del año, con una profesionalidad y una abnegación dignas del máximo reconocimiento. Muchos de sus compañeros han dejado su vida en países lejanos, hasta donde han llevado la bandera de España con el orgullo y el respeto que merece. Y no sólo eso, sino que a través de su empeño militar, y del de muchos civiles que caminaron a su lado, la han elevado a lo más alto en una comunidad internacional que reconoce la entrega y la labor de los españoles allí donde son requeridos.

España afronta una etapa de retos y de oportunidades. Los valores que representan los militares, el sacrificio, el compañerismo, la solidaridad, la entrega generosa, la profesionalidad y la credibilidad, suponen un acicate para una sociedad repleta de cualidades tan elogiables como necesarias. Hoy, cuando se empiezan a ver los síntomas del trabajo de todos los españoles para salir de una dura crisis, celebramos la fiesta de todos. En Madrid desfilan los ejércitos, la Armada y la Guardia Civil, pero a su lado, invisibles, lo hacen miles y miles de españoles orgullosos de nuestra historia, firmes en nuestro presente y esperanzados en nuestro futuro.