Política

La frontera de Melilla se refuerza por el alto nivel de organización de los inmigrantes

Varios inmigrantes saltan la valla de Melilla el pasado lunes
Varios inmigrantes saltan la valla de Melilla el pasado lunes

La Guardia Civil ha reforzado la vigilancia del vallado de Melilla, en la frontera con Marruecos, después del último «salto», ocurrido en la madrugada del lunes, protagonizado por unos 250 inmigrantes subsaharianos, 150 de los cuales consiguieron entrar en la Ciudad Autónoma. Según han informado a LA RAZÓN fuentes conocedoras del asunto, no se trata de que las actuales dotaciones de la Benemérita no sean suficientes, como han acreditado en otras ocasiones, para evitar las entradas ilegales, sino que el lunes se detectó que actuaban con alto grado de organización y que se movían de una forma coordinada.

La cifra de subsaharianos escondidos en la zona marroquí de la frontera era ayer de unos 1.700, en especial en el Monte Gurugú. Dado que ha llovido de forma abundante en Melilla en las últimas horas, lo que dificulta los movimientos a pie por zonas boscosas o de tierra, no se cree que los inmigrantes vayan a intentar un salto en las próximas horas, aunque los expertos no descartan ninguna hipótesis.

Se cree que aprovechan el tiempo para preparar la estrategia de un próximo salto que, dado el «éxito» del ocurrido el pasado lunes, podría ser masivo. Los inmigrantes están envalentonados también por lo ocurrido en Ceuta el pasado día 6. Los intentos de desautorización que, desde diversos sectores políticos y sociales, se ha hecho de la labor de la Guardia Civil (se ha llegado a decir que «tirotearon» a inmigrantes) contribuyen a crear un ambiente de euforia entre los subsaharianos, en la creencia de que las Fuerzas de Seguridad no actuarán con la profesionalidad y, si fuera necesario, la firmeza, que requiere la defensa de la frontera española. Esta politización de unos hechos, muy similares por no decir idénticos a los ocurridos durante el Gobierno socialista, cuando se llegó a movilizar a la Legión, coinciden con lo que es una cierta novedad: el citado entrenamiento y preparación minuciosa de los saltos, lo que conlleva que tiene que haber individuos que en zona marroquí se ocupan de organizar a los subsaharianos. De confirmarse, se trataría de una auténtica estrategia de desestabilización.

Los sucesos de Ceuta y esta novedad de convertir en un movimiento organizado lo que era un cierto caos entre los que esperan a saltar la valla en Melilla, se ha convertido en una extraña y preocupante coincidencia, dado el número de individuos, que no superan, de momento, los tres mil, que intentan entrar a España por las fronteras de Ceuta y Melilla.

El intento de aprovechamiento por parte de algunas fuerzas políticas de los hechos de Ceuta para atacar al Gobierno va a producir, ya lo está produciendo, un efecto llamada para miles de inmigrantes que van a pensar erróneamente que es el momento propicio para «romper» las fronteras y acceder a la UE a través de España. De no cortarse de raíz este ambiente que se ha generado entre los subsaharianos las consecuencias pueden ser muy preocupantes y, en algunos puntos, irreversibles.

Desde Ceuta y Melilla se ha pedido a los que tanto critican a la Guardia Civil que se acerquen a estas localidades y se informen sobre el terreno del problema, de la realidad de la actuación de la Guardia Civil, que combina la defensa de la frontera con las acciones humanitarias cuando es necesario y la necesidad de mantener una imagen de firmeza ante un problema que no es sólo de España, sino de toda la Unión Europea.