La «generación EKIN», con Mikel Barrios al frente, toma el «aparato militar» de ETA

La Razón
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Irastorza, por su experiencia en el comisariado de la banda, se hace cargo de la rama política en la organización.

ETA no cuenta con otra «cantera» que la llamada «generación Ekin» para cubrir las vacantes dejadas por los que componían hasta hace pocas semanas «El Zuba» (comité ejecutivo), detenidos en operaciones conjuntas de la Guardia Civil con los Servicios de Información galos (los antiguos Renseignements Generaux): David Pla, Irache Sorzábal, Javier Goyenechea e Iñaki Reta, se encuentran ya en prisión. Para que la banda siguiera contando con una cierta operatividad (casi nula), habían decidido que el jefe del «aparato logístico-militar», Mikel Irastorza, se hiciera cargo también del «aparato político», uno de los más importantes y activos en la actualidad de la organización criminal. Sin embargo, la experiencia como «comisario político» de Irastorza en Ekin ha hecho que la banda decida que sea este individuo el que se ocupe del «aparato político»; y del otro, de la custodia de las armas y explosivos, otro miembro de Ekin huido de la Justicia Mikel Barrios, según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas. Este individuo huyó a Francia tras una operación policial contra Segi. Tras ser detenido en suelo galo, debía comparecer ante el Tribunal de Pau y no lo hizo, ya que se le ordenó que pasara a la clandestinidad. Que los miembros de Ekin se hagan con el poder en ETA no es, al menos sobre el papel, una buena noticia, según los mismos expertos. Sin embargo, Barrios no tiene el nivel de Irastorza, que va a ser el auténtico jefe de ETA: fue máximo dirigente de la citada organización, que conformaba el «comisariado político» de la banda, y que huyó a Francia para no ser detenido por las Fuerzas de Seguridad. Al igual que Irastorza y Barrios, medio centenar de miembros de Ekin, que anunció su supuesta disolución en octubre de 2011 (una patraña más de la banda) se escaparon a territorio galo.

En la reserva

Más de la mitad forman parte ahora de la «reserva» de la banda, que de momento se mantiene inactiva pero que está integrada por individuos profundamente fanatizados, acostumbrados a imponer su decisiones y que ahora cuentan con el factor suplementario de tener el control «político» y sobre las armas y explosivos que ETA esconde en diversos zulos.

El arresto, en febrero de 2010 en la Normandía francesa, de Ibon Gogeascoechea, «Emile», jefe del «aparato militar», permitió la incautación del texto que servía de base para los planes. «Txinaurria Gorria» («Hormiga Roja», en euskera), en el que quedaba clara la dependencia de Ekin de la banda y la importancia que daba a su «comisariado político».

De hecho, el día en que esta organización anunció su supuesta disolución en «Gara», en octubre de 2011, dos dirigentes de Ekin aseguraron «no nos vamos a nuestra casa, sino que continuaremos trabajando en el ámbito de la militancia o la construcción nacional en general, conscientes de que el reto que tiene Euskal Herria en este momento es grande, pero los que van a venir son mayores todavía». «El capital político y humano de Ekin es un activo muy válido en la dirección marcada por la izquierda abertzale con su nueva estrategia». No mentían, como se ha visto, ya que el que fue su jefe ejerce el control de un «aparato» vital para la banda terrorista ETA como es el «político».