La Infanta estuvo más relajada y tomó notas

Su marido y Diego Torres negaban con la cabeza al escuchar algunas manifestaciones de Ballester.

La Infanta Cristina, junto a su marido, Iñaki Urdangarin
La Infanta Cristina, junto a su marido, Iñaki Urdangarin

Su marido y Diego Torres negaban con la cabeza al escuchar algunas manifestaciones de Ballester.

Mucho más relajada, la Infanta Cristina siguió ayer la reanudación del «caso Nóos» sin los nervios que le atenazaron el pasado 11 de enero, cuando todavía no sabía si seguiría sentada en el banquillo. Madrugó menos y junto a Iñaki Urdangarín llegó al polígono de Son Rossinyol de Palma de Mallorca, donde se celebra el juicio, apenas 25 minutos antes de la hora señalada para el comienzo de la vista. Unos minutos antes le habían precedido tanto Diego Torres y su esposa como el fiscal Anticorrupción, Pedro Horrach, y Lluís Segura, director de la Abogacía de la comunidad balear.

Durante la vista, conversó varias veces con Salvador Trinxet (aunque fue éste quien tomó la iniciativa), sentado a su izquierda, al igual que hacía Urdangarín con Torres, ambos negando con la cabeza y compartiendo confidencias ante algunas manifestaciones de «Pepote» Ballester. Ese aparente «deshielo» entre las dos parejas –después de la estrategia de la defensa de Torres de intentar poner contra las cuerdas a los antiguos duques de Palma y denunciar un supuesto agravio a Ana María Tejeiro respecto a Doña Cristina– también quedó patente en una imagen: la de la esposa de Torres girándose para ofrecerle un caramelo a la hermana del Rey, que ésta rechazó con amabilidad.

A la Infanta, que durante las más de diez horas del trámite de cuestiones previas del pasado enero apenas varió su postura –las manos sobre las piernas y la mirada al frente–, se la vio esta vez menos rígida y más pendiente del desarrollo del proceso, pues incluso tuvo tiempo de tomar algunas notas tras sacar de su bolso una pequeña libreta y un bolígrafo.

La hermana del Rey ni siquiera se inmutó cuando Miguel Tejeiro abandonó la sala tras confirmarse su absolución (una vez Manos Limpias retiró la acusación contra él). Más elocuente se mostró el ex vicealcalde de Valencia Alfonso Grau, que levantó su mano izquierda para despedirse de Tejeiro después de que el cuñado de Torres le diera una palmada en el hombro en su camino hacia la puerta de salida, seguido por su abogado, Cristóbal Martell, ya con la mente puesta en la declaración de hoy de sus defendidos, Jordi Pujol y su esposa Marta Ferrusola, en la Audiencia Nacional.

Los demás procesados también se mostraron mucho menos incómodos durante el juicio, pues algunos entretuvieron las más de cuatro horas de declaración de Ballester (en primera línea, sentado detrás de una mesa con un micrófono y pertrechado sólo con un portafolios) consultando su móvil mientras se exhibía algún documento en la sala.

Desde un primer momento, el tribunal intentó acotar el desarrollo de la vista y su presidenta, Samantha Romero, avisó de que no iba a permitir preguntas que llevaran implícitas las respuestas, en las que «el acusado se limita a decir sí o no», e incluso el habitual recurso de los letrados de encabezarlas con un «no es más cierto que...».

A la magistrada no le tembló el pulso ni con Pedro Horrach, a quien tras preguntar a Ballester por una reunión celebrada en octubre de 2014 le aclaró: «Si la información la aportan ustedes, el tribunal no puede valorarla». «Muy bien, señora», se excusó el fiscal.

Y cuando «Pepote» Ballester se iba por las ramas remontándose a otros procedimientos en los que ha colaborado con la Fiscalía para acreditar su predisposición a aclarar los hechos, la presidenta del tribunal le cortó en seco. «El tribunal ya ha tomado conocimiento de que el señor Ballester ha colaborado con la Justicia». «Si fuera posible –le recordó al fiscal–, centre el interrogatorio en las cuestiones que nos conciernen».

Tras Ballester declararán, según el orden propuesto por la Fiscalía, el ex director de la Fundación Illesport de Baleares Gonzalo Bernal; el ex director del Instituto Balear de Turismo (Ibatur) Juan Carlos Alía; el ex secretario de dicha entidad Miguel Ángel Bonet, y el ex presidente Jaume Matas, todos a propósito de los vínculos del Govern balear con el Instituto Nóos.