La unidad de España: Un activo

La Razón
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Cataluña celebrará un referéndum que podría conducir a la independencia. El TC considera que es ilegal y el jefe del Gobierno se opone a él, pero el rechazo a la consulta no puede basarse únicamente en argumentos legales. El particularismo catalán es una realidad persistente, que durante un tiempo ha podido desarrollase en el marco de las autonomías, consagradas por la democracia española después del franquismo. Esa democracia que sacó a España del subdesarrollo y la convirtió en una de las economías más fuertes de Europa en muy poco tiempo. Fuera del intento de golpe de Estado, abortado por el Rey Juan Carlos, los catalanes habían votado en masa para defender la democracia. Fue durante la crisis de 2008 cuando el separatismo catalán, que es una reivindicación histórica, ha resurgido, considerando que la región asume una gran carga económica porque es la más rica. El presidente de Cataluña invocó la «dignidad humana y política» y se apoyó en elementos históricos para justificar este golpe de estado a la democracia.

Esta crisis llega en un momento en que en toda Europa, las corrientes nacionalistas que privilegian el particularismo en detrimento de lo universal, se desarrollan peligrosamente. Fue François Mitterand quien dijo que «el nacionalismo es guerra». Estos movimientos crean un ambiente propicio para el extremismo, incluido el islamismo radical. El nacionalismo no es la solución, es un callejón sin salida. Sin negar el sustrato histórico e ideológico, uno puede preguntarse sobre la conveniencia de una división de España. Europa, en una crisis institucional real, no puede sobrevivir al surgimiento de nuevos estados. ¿Será Cataluña también atractiva fuera de la UE o la zona euro? Porque es difícil ver a Madrid aceptando su membresía en caso de secesión.

Pero la cuestión principal es la unidad de España. Este país es geoestratégicamente importante porque es la columna vertebral de las relaciones con el sur del Mediterráneo. España está con Marruecos en la vanguardia de la lucha contra todo el tráfico transcontinental: drogas, personas y terrorismo. Su debilitamiento como Estado es un debilitamiento de esta lucha, fundamental para la estabilidad global.

La unidad de España también tiene un valor ejemplarizante. La transición española a la salida del franquismo, una de las dictaduras más feroces del siglo XX, inspiró a muchos países en la marcha hacia la democracia. El enfoque autonómico ha hecho posible satisfacer los particularismos, el catalán entre ellos, pero también el vasco y el andaluz. .

Las consecuencias del referéndum son multidimensionales. Mientras que las corrientes regresivas se está asomando en toda Europa, si se revive el separatismo, países como Italia o Bélgica también verán amenazada su unidad y esto constituiría un declive histórico en la construcción de Europa.

Es evidente que en la disputa entre Barcelona y Madrid, las cuestiones jurídicas tienen poca incidencia en cuestiones políticas, económicas y sociales. Es imprescindible mantener un verdadero debate político que conduzca a una reorganización de la Constitución en el sentido de dotar de un mayor equilibrio a las relaciones entre el Estado central y las regiones.