Los barones del PP avalan las auditorías y piden unidad ante las acusaciones

Cierran filas con el «ejercicio de transparencia» emprendido por Rajoy

Carlos Floriano, Javier Arenas y Esteban González Pons, a la salida de la Ejecutiva
Carlos Floriano, Javier Arenas y Esteban González Pons, a la salida de la Ejecutiva

El Comité Ejecutivo del PP era una reunión difícil, pero más de puertas afuera, en el acierto del mensaje que se trasladaba a la ciudadanía, que en clave interna. En este órgano de dirección están los elegidos por Rajoy para acompañarle en la lista con la que se presentó a la reelección como presidente nacional del PP en el último Congreso del partido. Y además, cuando hay una cuestión polémica, siempre hay movimientos de «tanteo» previos al debate para que éste, en cualquier caso, sea controlado, y así lo ha sido salvo contadas excepciones.

De hecho, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha hablado con bastantes dirigentes de su partido en las últimas horas, entre ellos algún que otro «barón» regional. Desde ese sector del partido se le ha reclamado que se actúe con diligencia y contundencia ante la opinión pública para atajar las consecuencias del «caso Bárcenas». Hay quienes defienden que si hubiera alguna irregularidad, es mejor que «todo salga a la luz cuanto antes», afecte a quien afecte, y caiga quien caiga.

En una exhibición de disciplina, la plana mayor entró ayer en Génova compartiendo un significativo silencio, y salió del Comité Ejecutivo exhibiendo unanimidad en el respaldo a las medidas anunciadas por el jefe del Ejecutivo. La excepcionalidad de la situación fue acompañada de un excepcional debate después de la intervención de Rajoy. Lo normal es que estos cónclaves se cierren sin que casi nadie tome la palabra después de los turnos oficiales. Ayer, sin embargo, fijaron postura el grueso de los dirigentes territoriales, después de que Rajoy solemnizase que habrá luz y taquígrafos. En el PP niegan oficialmente que les conste que ha habido irregulares, pero son también conscientes de que esa negativa no es suficiente. Uno de los más rotundos fue el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, quien proclamó que en el PP «no hay camino para los pillos» y defendió los procedimientos internos de su partido porque tiene «un nivel de autoexigencia superior a otros en materia de corrupción». A su juicio, Rajoy puede salir reforzado de esta crisis. En lo que coincidió con la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, quien sostuvo a puerta cerrada que las crisis son oportunidades si se actúa correctamente. Aguirre instó al ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, a agilizar los procedimientos judiciales. «Querido Alberto, la Justicia tiene que ser más rápida», le dijo. Otros dirigentes territoriales, como el murciano, Ramón Luis Valcárcel, pusieron el dedo en la llaga del origen del dinero que el ex tesorero acumuló en una cuenta hallada en Suiza. De la política no sale ese volumen de ingresos, señaló. Él y otros dirigentes advirtieron también a la dirección de que no pueden consentir que el «comando Rubalcaba» organice manifestaciones en las puertas del PP ni que intente darles lecciones en materia de corrupción. Tomaron también la palabra, entre otros, la presidenta de Aragón, Luisa Fernanda Rudi; el presidente extremeño, José Antonio Monago; y el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido. Al margen de estos posicionamientos a puerta cerrada, pero a sabiendas de que estas reuniones se filtran a los medios de comunicación, en el PP hay quien advierte de que la auditoría y la investigación interna sobre la contabilidad puede no servir para nada. Ya que de haber habido pagos en negro, eso no aparece en unas cuentas que han sido fiscalizadas por el Tribunal de Cuentas. Creen que lo más eficaz es interrogar a quienes llevan la tesorería y la auditoría interna. «Ellos tienen que saber lo que ha pasado y lo que ha dejado de pasar», sostiene un veterano dirigente territorial.

También desde dentro del partido se apunta que la clave no es sólo si todo se ha ajustado a la legalidad, si no el conocimiento que todas las direcciones del partido, incluida la actual, han tenido de los procedimientos que se estaban utilizando. Y, por tanto, el hecho de que éstos se modifiquen no en 2004 ni en 2008, sino en 2009, cuando explota el «caso Gürtel».

Feijóo defendió ayer las actuaciones anunciadas por Rajoy porque, a su juicio, servirán para que los ciudadanos sepan que «nadie ha metido la mano en la caja». Otros dirigentes territoriales, como Rudi, instaron a sus compañeros a mantenerse unidos, en un mensaje en el que entre líneas los presentes interpretaron que se estaba aludiendo al riesgo de choque entre la actual dirección y las que la han precedido.