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Los empresarios catalanes, «horrorizados» ante una posible independencia

El Círculo de Empresarios advierte de que más de 1.000 firmas dejaron Cataluña en 2014

El presidente del Círculo de Empresarios se muestra convencido de que si hipotéticamente prospera la pretensión soberanista, "la economía española y especialmente la catalana sufriría gravísimos daños".

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El Círculo de Empresarios reclamó ayer a los catalanes un «no» en las urnas el próximo día 27 para frenar la «deriva independentista» que lidera el presidente de la Generalitat, Artur Mas, pese a concurrir en el número cuatro de la lista secesionista Junts pel Sí. El colectivo de empresarios –cercano a la patronal CEOE y en el que se encuentran Banco Sabadell, Telefónica, Banco Santander, BBVA, Ferrovial, Acciona y Mercadona, entre otras muchas– alertó de que la amenaza del soberanismo supondría «una ruptura flagrante de la legalidad» y, sobre todo, generaría «un grave perjuicio para todos» y en especial, para los catalanes y sus empresas, que se han «beneficiado de su pertenencia a España», su principal mercado.

En este sentido, durante la presentación de la declaración institucional «Unidos en la diversidad», el presidente del Círculo de Empresarios, Javier Vega de Seoane, reconoció que aunque los empresarios catalanes reacionaron tarde al desafío independentista hoy se muestran «horrorizados» ante la posibilidad de que el proceso de ruptura siga adelante por lo que muchos de ellos contemplan «planes de contingencia» que incluyen la salida de sus empresas de Cataluña en el peor de los escenarios posibles para trasladarse a otras zonas del territorio español. La prueba de que «esto está pasando ya» es que, según indicó el presidente del Círculo, la tensión independentista ha provocado que «ya se hayan deslocalizado más de 1.000 empresas» radicadas en Cataluña durante el pasado año.

De prosperar la «desazonadora» pretensión de Mas, de sus socios de ERC y de la ultra izquierda de la CUP, Cataluña «dejaría de pertenecer, con carácter inmediato, a la UE, al euro, a Naciones Unidas y a la Organización Nacional del Comercio».

Según el texto, aprobado por unanimidad de la Junta directiva, esto acarrearía la deslocalización de empresas, la caída de inversiones, del PIB, de la renta per cápita, del nivel de empleo y, en definitiva, del bienestar social. En la declaración, el Círculo hace un llamamiento a la ciudadanía para que «evite con su voto» emprender «el camino de difícil retorno, pues rompería lazos sociales y relaciones económicas que han mostrado su utilidad y beneficio».

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Por eso, los empresarios solicitaron a las instituciones que comiencen «lo antes posible» un proceso de diálogo «para la búsqueda de acuerdos sobre cuestiones cruciales como la educación, el uso de las lenguas oficiales, el sistema de financiación autonómica y la unidad de mercado».

Javier Vega de Seoane fue incluso más allá y planteó la posibilidad de realizar una revisión pactada por todas las fuerzas políticas de la Constitución que incluya una «revisión del sistema de financiación» bajo el principio de que todos los españoles tengan derecho a los mismos servicios públicos en cualquier región del país.

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A las últimas declaraciones de jefes de Estado e instituciones europeas los riesgos y consecuencias que comportan los planetamientos de Junts pel Sí se han sumado varias asociaciones empresariales y patronales poco dadas a pronunciamientos políticos.

Un ejemplo es el del presidente de la farmacéutica Almirall, Jorge Gallardo, que ayer difundió un vídeo en la intranet de la empresa para advertir a sus trabajadores de las «consecuencias negativas» que que tendría para los intereses del grupo. Entre ellas, quedar fuera del mercado común, lo que representaría un «grave quebranto» de las operaciones de Almirall, que vería afectada la «base de su crecimiento», como son las ventas, el empleo, las inversiones o la I+D. «Pienso que me es moralmente obligado comentarles esta posible situación, que podría ser muy negativa para la empresa. Ojalá no lleguemos a estos extremos».