Política

Garzón se cae de la cuota morada en Moncloa

Los nombres del futuro Ejecutivo “rotundamente progresista” no se conocerán hasta después de la Investidura de Sánchez, pero en todas las quinielas entre ambos partidos figuran algunos nombres.

Los nombres del futuro Ejecutivo “rotundamente progresista” no se conocerán hasta después de la Investidura de Sánchez, pero en todas las quinielas entre ambos partidos figuran algunos nombres.

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El «pacto del comedor» ya está rubricado. La conformación del gobierno de coalición llegará más tarde. Es decir, los sillones del gabinete ministerial aún no tienen nombre, pero sí es el asunto que centrará, en buena parte, el próximo debate entre los equipos negociadores de PSOE y Unidas Podemos. Secretismo absoluto sobre quiénes serán a partir de que Pedro Sánchez reciba el aval del Congreso los encargados de dirigir el nuevo Ejecutivo «rotundamente progresista». Es esta la máxima que siguen hoy tanto en Ferraz como en la dirección nacional morada. La experiencia de las conversaciones de gobierno fallidas en verano les hace ahora articular un hermetismo total sobre la composición. Desde Podemos es la sensación que transmiten; actúan con máxima discreción con el fin de proteger las negociaciones y el resultado de éstas. Sin embargo, en las sedes de cada partido, las quinielas sobre quiénes serán los «ministrables» de Unidas Podemos dentro del Gobierno socialista, son un hecho. La máxima es que los ministerios que pilote cada partido no sean compartidos, aunque todo pase por el despacho de Pedro Sánchez.

En cuanto al reparto de carteras, la cifra correspondiente a Unidas Podemos se enmarca en tres o cuatro sillones para los morados, aparte de la vicepresidencia segunda que ocupará Pablo Iglesias. En el punto de las carteras no habrá, como ocurrió en verano, una negociación enfangosa por la distribución de las competencias, porque, entienden ambas fuerzas, que ahora se encauzarán por la vía del diálogo.La intención, en la que de momento no se encontrarían «vetos», es la de que los perfiles morados, con experiencia de gestión, pilotarán las carteras donde puedan desarrollar las políticas progresistas por las que pujan. «La experiencia del PSOE y la valentía de Unidas Podemos», como dijo Iglesias en la firma del preacuerdo este lunes. En verano el PSOE ya ofreció tres carteras «vacías»; Vivienda, Sanidad e Igualdad, una oferta que en último momento Iglesias habría aceptado si hubiesen sumado las políticas activas de empleo.

Respecto a las carteras que presidirán ahora aún no hay movimiento, aunque el peso recaerá en el partido mayoritario de la coalición. Así, a la vicepresidencia de Iglesias, se prevé la entrada de la portavoz parlamentaria Irene Montero. Se torna imprescindible en cualquier conversación y de hecho es ella la que representa las conversaciones por parte de UP. Aunque la posibilidad de que finalmente no entre dentro del gobierno existe. Todo hace pensar que, Montero seguiría trabajando dentro de UP, pues su nombre encarnaría la sucesión natural de Iglesias. La líder de Galicia En Común, Yolanda Díaz es un perfil solvente que podría ocupar una cartera ministerial y una de las personas de confianza del líder. Lo es también su número tres, Pablo Echenique. Ya encabezó las conversaciones en verano con el PSOE. Su papel seguirá siendo clave ahora para la conformación del Gobierno. Otro nombre que entra en cualquier conversación es el de Rafael Mayoral, secretario de Movimientos Sociales, que destaca por su activismo social y lucha contra los desahucios. Si finalmente Podemos dirige la cartera de Vivienda su nombre será una realidad. Estos son perfiles que ya entraron en las quinielas del 28-A, junto al del ex cofundador de Equo, Juan López de Uralde, que de encabezar la cartera de Transición Ecológica, las miradas se centrarían en él. A ellos se suman diputados que podrían ocupar cargos en organismos dependientes de ministerios como el del líder de IU, Alberto Garzón, que, sin embargo, pierde fuerza para dirigir una cartera.