Los otros dictadores: ¿dónde están enterrados Castro y Mussolini?

Repasamos dónde descansan los restos de otros dictadores del pasado siglo y las curiosidades que rodearon sus entierros

Tumba de Fidel Castro
Tumba de Fidel Castro

De la misma manera que la exhumación de Franco se ha visto envuelta en la polémica en los últimos años, desde que el informe de los expertos encargado por el ex presidente Zapatero recomendó su salida del Valle de los Caídos, el entierro de otros dictadores del siglo XX ha estado rodeado de enfrentamientos y de anécdotas.

Benito Mussolini: un macabro trayecto hasta la tumba

Il Duce, idolatrado antaño por millones de italianos, acabó sus días vejado y humillado en el pavimento. "Cazado"en un camión de las tropas alemanas, camuflado al fondo con un capote de la Wehrmacht -"Caballero Benito Mussolini", alzó al fin el rostro al ser interpelado por su nuevo tratamiento tras el golpe de Badoglio- cayó por cinco disparos y fue rematado por Walter Audisio, junto a su amante, Claretta Petacci. Sus cuerpos expuestos en la Piazzale Loreto de Milán fueron escupidos y golpeados en el mismo lugar donde habían sido ejecutados tantos partisanos. Sobre él se orinaban las mujeres, que se disputaban el turno en un escenario dantesco. Después fueron colgados en una gasolinera cercana junto a otros jerarcas fascistas.

Su rostro pétreo de perfil romano quedó absolutamente irreconocible. El cuerpo estuvo en dos monasterios -en Padua y cerca de Milán- hasta que el Gobierno italiano decidió entregárselo a su mujer, la abnegada Donna Rachele. Pero faltaba todavía algo: una parte del cerebro del Duce, que los estadounidenses habían separado para su estudio y que entregaron a la viuda en un sobre.

El macabro trayecto terminó en su pueblo natal, Predappio, en 1957, donde nunca han faltado nostálgicos de su régimen.

Adolf Hitler: del búnker al río

Las controversias históricas siempre afloran en torno a la figura del Führer. Una de ellas concierne precisamente al lugar en el que fueron depositados sus restos mortales. Hay cosas claras: Hitler se suicidó el 30 de abril de 1945 cuando los soviéticos ya estaban en las calles de Berlín y el Tercer Reich había colapsado. Lo hizo acompañado de su mujer Eva Braun. También parece existir consenso entre los historiadores alrededor de la particular forma en la que fue su cadáver fue cremado: algunas de las personas que formaban parte de su núcleo más próximo rociaron con gasolina su cuerpo y el de Braun para, a continuación, prenderles fuego. Así conseguiría que, ni siquiera muerto, pudiera caer en manos de Stalin. Después, ambos fueron enterrados y desenterrados en varias ocasiones, siempre sin lápida. Hay teorías que señalan que fueron enterrados sus restos en el propio búnker. Otros historiadores han conseguido defender que en la década de los 70, fueron arrojados al río Biederitz, en el este de Alemania, junto con los restos de la familia Goebels.

Rafael Videla: una lápida de granito misteriosa

Videla fue el primero presidente de la dictadura inaugurada en Argentina en 1976 bajo el nombre de «Proceso de Reorganización Nacional». Falleció en 2013 en prisión. En ese momento, los restos uno de los responsables de miles de desapariciones y asesinatos en el país sudamericano iniciarían su particular odisea. La familia, tras el fallecimiento, anunció su intención de inhumarlo en la localidad de Mercedes. Sin embargo, la fuerta contestación de sus vecinos y de las asociaciones en defensa de las víctimas de la dictadura frustraron que éste fuera su emplazamiento final. Ello obligó a la familia a buscar, casi en la clandestinidad, un destino para Videla. Lo encontraron en un cementerio de Pilar. Allí recibió sepultura bajo una lápida de granito con la inscripción “Familia Olmos”, en referencia a los dueños del camposanto. Una investigación periodística reveló estas circunstancia y motivó al cambio de la inscripción por otra aún si cabe más misteriosa: “Ababo Yalan”.

Fidel Castro: bajo una roca de Sierra Maestra

El líder de una de las dictaduras más longevas de la historia falleció en 2016, después de haber traspasado el poder en la isla a su hermano. Sus restos se encuentran en el cementerio de Santa Ifigenia en la localidad de Santiago. En un régimen que siempre cuidó los símbolos, la tumba de Castro no fue una excepción. Dentro del monumento funerario erigido en su honor, destaca una enorme roca, que tiene unas dimensiones de casi cuatro metros y un peso de 49 toneladas. En su interior se perforó un espacio para instalar allí la urna con los restos de Castro. Esa enorme roca procede de la Gran Piedra, dentro de Sierra Maestra, el emplazamientos desde el que los Castro y sus guerrillas iniciaron el asalto contra el régimen de Batista en las postrimerías de los cincuenta. En el exterior de la roca, únicamente figuran cinco letras: Fidel.

Rafael Leónidas Trujiillo: mausoleo en Madrid

Dirigió República Dominicana con mano de hierro durante más de tres décadas. En 1961, falleció víctimas de un atentado. Las balas disparadas contra el coche en el que viajaba por parte de opositores al régimen acabó con su vida. Apodado en su país como "el tirano", fue enterrado en secreto en el cementerio madrileño de Mingorrubio, situado en el distrito de Fuencarral-El Pardo, con el visto buerno de Franco. Precisamente hoy, tras la exhumación de Franco del Valle de los Caídos y su posterior reinhumación en Mingorrubio, los restos de ambos descansarán en el mismo recinto. El cuerpo de Leónidas Trujillo llegó a Madrid después de que la viuda intentara sin éxito construir una tumba monumental en Francia. En Mingorrubio, la familia dispone de un mausoleo de mármol negro.