Manifiesto contra la corrupción, en defensa de la política

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LA RAZÓN publicó el siguiente texto, al que siguen adhiriéndose personalidades de la cultura, el periodismo, la empresa, la ciencia y el derecho, así como numerosísimos lectores

Los firmantes

Alfonso Ussía, Albert Boadella, Francisco Nieva, Álvaro Pombo, Fernando García de Cortázar, Rafael Matesanz, Luis Miguel Enciso, José María Marco, José Iturmendi, Javier González Ferrari, Luis Alejandre, Juan Iranzo, Fernando de Rosa, José Luis Requero, Julio Ancochea, Antonio Monserrat, Santiago González-Varas, Carlos Marzal, José Luis Martín Prieto, Vicente Carreño, Vicente Rouco, José Joaquín Puig de la Bellacasa, Agustín Jesús Pérez-Cruz, Carlos González-Vilardell, Cristina López Schlichting, Luis del Val, José María Gil Tamayo, Antonio García Martínez, Carlos Rodríguez Braun, José Luis Concepción, Ángela Vallvey, Zoé Valdes, Julián Cabrera, Juan Antonio Sagardoy, Graciano García, César Vidal, Irene Villa, Alfonso Urbina, Javier Martínez Fernández, José Antonio Ballestero, Manuel González-Jiménez, Rafael Navarro Valls, Carlos Robles Piquer, Fernando Álvarez de Miranda, Ramón Peralta, Carlos Sánchez Pérez de Castro, Javier Ramos Gascón, Francisco Sanchís García, Raúl Canosa, José Manuel Zapata, Tomás Zamora, Alfonso Merlos, Padre Ángel, Marino Díaz Guerra, Hugo de Ana.

Adhesiones de los lectores: opinion@larazon.es

El manifiesto

La vida pública española se está viendo convulsionada por casos de corrupción, por una crisis institucional y de valores, así como por una crisis económica, que están poniendo en cuestión las instituciones. Lejos de caer en el desánimo y la indiferencia, es nuestro deber hacer valer el papel de la política y de la sociedad civil para superar la desafección. Se ha impuesto la idea de que el sistema no funciona y de que todo es corrupción, pero sólo desde el reconocimiento de que hay una gran mayoría de políticos honrados que trabaja para el bien común podremos recuperar el prestigio y la confianza en nuestro país. Ante esto, es necesario reaccionar. Por eso los abajo firmantes manifiestan que:

1) Los seres humanos no vivimos, ni podemos vivir, aislados de los demás. Necesitamos a nuestros semejantes para cumplir una vida que dé satisfacción a nuestras necesidades y nos permita progresar en todos los aspectos.

2) La política es, justamente, la actividad que se ocupa de aquello que nos es común a todos. La política, por tanto, no es un hecho prescindible ni un mal menor.

3) La acción política requiere la máxima exigencia y ambición. La necesita de todos los que formamos parte de la sociedad y, sobre todo, de quienes la ejercen. A todos nos exige que estemos a la altura de nuestro deber y que sepamos defender y hacer cumplir nuestros derechos. Que cumplamos con nuestra naturaleza de ciudadanos.

4) La labor de los políticos debe estar unida a su vocación de servicio: servicio a sus propios valores, a los del conjunto de la sociedad, y sobre todo, servicio a los demás para que el desprestigio causado por unos no enturbie la necesaria labor que han de acometer en todos los ámbitos.

5) La política nos abre oportunidades a todos, también a quienes no se interesan por ella. Prescindir de la política sería como renunciar a las oportunidades que nos brinda una sociedad civilizada. Es la política la que nos permitirá acabar con los casos de corrupción, porque la corrupción consiste en el aprovechamiento ilícito del poder.