Francisco Nieva

El último artículo de Nieva en LA RAZÓN: «Érase una vez»

Jamás faltó Paco Nieva a su cita periódica con los lectores de este diario, bien desde las páginas de Opinión, de Libros o Cultura. Este artículo, el último que nos envió, habría aparecido este domingo. Una hermosa despedida para un autor inmortal.

El dramaturgo más grande después de Valle-Inclán

Muere el teatro español

Murió mientras dormía, sin ruidos, él, un hombre todo gestos, palabras y hechos. Un artista completo y exuberante que ha dejado huérfana a la escena española. Gracias por todo, maestro.

Los rarísimos

Me pidió que escribiera una función para ellos, y lo hice con mucho gusto. La obrita se llamaba «La importancia de ser Lechuga» y sucedía en el patio de la cárcel, entre delincuentes de poca monta y camellos ocasionales

¿Quién puede ser una gran señora?

Mujeres extraordinarias ha habido siempre, en todo tiempo y lugar, ocupándose de los mismos asuntos que los hombres y afrontando los mismos desafíos, pero está claro que la mayoría han vivido sometidas a la autoridad varonil y que el sexo se ha utilizado como herramienta de poder al servicio de dicha autoridad

El niño como interlocutor

Mi madre, en casa de su abuela, llegó a pedirle a mamá Dolores que le regalase una corona de muerto para jugar. Para jugar a estar de cuerpo presente, muy arreglada y maquillada, escuchando las condolencias de quienes la mirasen

La chimenea francesa

La siesta, en efecto, tiene hoy una fama y ofrece un «look» cultural nada honorable, e incluso verdaderamente despreciable, aunque no tanto como la lectura, así de estudios como de hermosuras literarias

Genio y locura

Si echamos un vistazo a la historia del arte encontramos una verdadera superpoblación de locos egregios. Seres excéntricos, estrafalarios, autodestructivos, violentos, obsesivos, viciosos, incluso criminales, sin que esto haya menoscabado la valía de su obra

Leyendas y misterios poblanos

Leyendas y misterios poblanos

Le llamaron a voces sin obtener respuesta. Y pasaron las horas, una noche, un día entero, una semana y un mes... Su mujer, la supuesta viuda, se quedaba sin valedor y sin pecunia. El alcalde le asignó una pensioncita de nada, hasta que un hombre se prestó a protegerla y quiso casarse con ella

El universo Maupassant

Cuento de la muerte y los niños

Convivían todos en una vasta habitación a la que se llamaba la leonera. Su madre, mi abuela, se sentía abrumada por las exigencias de mi abuelo, un macho superior que la tenía esclavizaba, obligándola a vivir solo para él

El dramaturgo más grande después de Valle-Inclán

Familias

La abuelita muerta y telenda

Hace sus años ya que murió la muerta por segunda vez, así como su biznieto, Donato Lieto. De otro modo, no hubiera podido escribir estas líneas dedicadas a su memoria, en las que se verían reflejados él y su bisabuela como seres excéntricos y grotescos