Maroto: «No hay ninguna razón para el acercamiento de presos de ETA»

El vicepresidente de Política Social y Sectorial del PP destaca que no hay ninguna razón para hacer un acercamiento de presos de ETA. « No vamos a negociar esto con el PNV ni con nadie»

Javier Maroto
Javier Maroto

El vicepresidente de Política Social y Sectorial del PP destaca que no hay ninguna razón para hacer un acercamiento de presos de ETA. « No vamos a negociar esto con el PNV ni con nadie».

Drecto en su discurso y sin someterse estrictamente al argumentario de partido. El responsable de la Política Social del PP defiende firmemente la obligación de pactar entre contrarios, levanta la voz para advertir de que la igualdad legal no quiere decir que haya igualdad real y sostiene que en el PP no hay buenos y malos en la lucha contra la corrupción.

–¿Qué espera del nuevo PSOE?

–Por lo que estamos viendo en estas últimas semanas, con Pedro Sánchez al frente del PSOE lo que tenemos son dos Podemos. Uno morado y otro rojo, pero son dos Podemos, iguales. Y después de dos investiduras fallidas y una moción de censura, también fallida, está claro que no hay alternativa al Gobierno de Rajoy. Es el único que garantiza la estabilidad política y económica.

–Si Sánchez es Podemos, como dice, ¿no ve entonces margen para acordar nada con el principal partido de la oposición?

–Nuestra obligación como partido de gobierno es buscar el acuerdo con el principal partido de la oposición, también con este PSOE. Los políticos que no entiendan que la sociedad exige que los partidos rivales se entiendan y pacten tienen un problema muy grave. Hoy no se puede aprobar nada sin consenso, y el consenso exige negociar y ceder. El líder de la oposición no es quien más grita, sino el que resulta más útil pactando con el contrario.

–¿Cree que se salvará al menos la unidad con el PSOE en política territorial frente al independentismo?

–El problema es que no sabemos a qué Partido Socialista hay que escuchar. ¿Al que habla los días pares o al que lo hace los impares? ¿Nos quedamos con los alcaldes que dicen que Cataluña y España son como Dinamarca y Magreb o con quienes dicen que no ponen en cuestión la soberanía nacional? ¿Con quienes se envuelven en una bandera que no cabe ni en la madrileña Plaza de Colón o con quienes hablan de plurinacionalidad y no sé qué otras cosas. Es muy complicado seguir al PSOE porque ni ellos mismos saben qué quieren para España. A pesar de todo, nuestra obligación es entender que debemos compartir un proyecto de unidad nacional.

–Pedro Sánchez ha dicho que tiene la certeza de que el artículo 155 de la Constitución no se va a aplicar. Y hay quien ha interpretado que es porque se lo ha trasladado así el presidente del Gobierno.

–No creo que Rajoy le haya trasladado nada a ese respecto dado el nivel de interlocución que tienen.

–Mantuvieron una conversación recientemente, tras la elección de Sánchez.

–No creo que hablasen de eso, sinceramente.

–Prevé que habrá que llegar a aplicar ese artículo 155 en Cataluña, aunque el PSOE haya empezado a marcar distancias.

–El independentismo tiene como estrategia explotar el victimismo. Anuncian que van a convocar un referéndum, pero no lo oficializan. Dicen que van a comprar unas urnas, pero no pueden formalizar el trámite. Trabajan lanzando ideas y buscando una reacción contundente del Estado que les sirva para alimentar ese victimismo, para decir «mira que malos son» o «mira que poco nos quieren». Pero el Gobierno sabe lo que tiene que hacer y lo hará, sin caer en sus trampas.

–Entonces, ¿no descarta que llegue a darse el escenario en el que haya que asumir competencias para garantizar que la Generalitat respete el orden legal?

–Ya lo ha dicho el presidente, vamos a actuar con contundencia y con prudencia. Sabemos lo que tenemos que hacer y lo haremos.

–Más allá de aplicar la ley, ¿hay algo más que hacer en Cataluña?

–España está dividida entre los que apoyan a partidos con experiencia y los que se identifican con los partidos nuevos. Los que apoyan al centro derecha y los que se sienten más cerca de la izquierda, y en las comunidades con un sentimiento de identidad más fuerte, hay división entre los nacionalistas y, por llamarles de alguna manera, los unionistas. Pero dentro del marco legal nos podemos entender todos y tenemos la obligación de hacerlo. Podemos hablar de financiación, inversión, de todo, siempre que sea dentro de la ley.

–¿La salida puede pasar por mejorar la financiación y reconocerle a Cataluña un estatus con más competencias?

–Primero hay que dejar claro que a los independentistas les da igual que la Constitución reconozca un Estado plurinacional porque lo que quieren es un Estado propio y no quieren ver a España ni en pintura. Nuestra tarea no es convencer a los más independentistas porque es imposible ofrecerles nada para que cambien de opinión. Pero sí debemos trabajar por normalizar en la sociedad catalana la idea de que sus diferencias son perfectamente compatibles con seguir dentro de España. Que la pluralidad nos hace más fuertes dentro del gran país que somos. Claro que se puede hablar de un nuevo marco de financiación para Cataluña, pero igual que para Valencia o para Murcia.

–¿Más café para todos?

–Nuestra receta es muy diferente a la nacionalista. Ellos defienden «dame más, que ya sé que se lo tienes que quitar a alguien, pero ya os arregláis». Nuestra política es que crezcamos juntos más para que haya más para todos.

–Ha sido alcalde de Vitoria y conoce bien la realidad vasca. ¿Se dan ya las condiciones para un acercamiento de los presos al País Vasco una vez que ETA ha anunciado la entrega de las armas?

–No hay ninguna razón para hacerlo. Los presos que quieran ya tienen una vía legal, a partir del arrepentimiento y la petición de perdón. Quien sigue los criterios legales ya está siendo acercado a cárceles vascas.

–¿No habrá, por tanto, movimientos colectivos de acercamiento de presos con el Gobierno de Rajoy, como reclama el PNV?

–Hay que descartar por completo que el Gobierno vaya a negociar sobre esto. Ni con el PNV ni con nadie. Y buena prueba de ello ha sido la negociación presupuestaria, en la que este asunto ha quedado completamente fuera. Esta política no va a cambiar.

–Decía antes que Sánchez es otro Podemos. ¿Y Rivera? ¿Ve margen para avanzar en nuevos acuerdos en este nivel de tensión por la corrupción?

–Se puede avanzar y se debe. Hoy en día el político que no pacta no sirve porque sólo se aprueba aquello que se consensúa. El PP ha hecho todo un tránsito desde la mayoría absoluta, cuando decían de nosotros que éramos buenos con la economía, pero que no teníamos capacidad de interlocución. Y ahora hemos firmado tres coaliciones electorales, con Foro Asturias, UPN y los aragoneses; y un acuerdo de investidura con Ciudadanos. Y a estos partidos les hemos sumado al PNV y a dos partidos canarios que no se hablan entre ellos para aprobar los Presupuestos. Estamos demostrando que entendemos que la política se hace pactando entre diferentes y en esa dirección vamos a seguir trabajando.

–¿Pero se fía de Rivera, aunque sea su competencia electoral más directa?

–La cuestión no es mi opinión personal. Los interlocutores los eligen los electores. Hemos sido muy respetuosos con el proceso interno del PSOE, por ejemplo, porque entendemos que nuestra obligación es ponernos a disposición de todos para sacar adelante el mayor número posible de acuerdos.

–«A mi este tío me da un saco que no puedo ni verlo». Son palabras suyas sobre el ex tesorero del PP. ¿Sigue pensando lo mismo de Bárcenas?

–Sí, no voy a cambiar mi opinión.

–¿Qué piensa cuando escucha que hay un pacto entre el PP y Bárcenas?

–Formo parte de la dirección nacional y yo no he visto ese acuerdo ni muchas otras cosas que se dicen y se publican. Tengo que decir, además, que mi opinión sobre Bárcenas no es a título particular. Quería ponerle voz a lo que piensan muchos militantes que se identifican con una inmensa mayoría implicada, responsable, que cree y ama a su país, y que no se siente representada por quienes cometen delitos. La inmensa mayoría quiere un partido eficaz, transparente y limpio. No me arrepiento de lo que dije porque puse voz a un sentimiento mayoritario.