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Moncloa: Elecciones generales a finales de 2019

El Gobierno confía en agotar la Legislatura que ya está «controlada» por la evolución económica, pero cree que crecerá la tensión por la pugna en la izquierda entre PSOE y Podemos y por el «ruido de la corrupción»

El Gobierno confía en agotar la Legislatura que ya está «controlada» por la evolución económica, pero cree que crecerá la tensión por la pugna en la izquierda entre PSOE y Podemos y por el «ruido de la corrupción».

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Con los Presupuestos de 2018 bien encauzados, en el Gobierno han empezado ya a moverse con la idea de que en 2019 pueden coincidir de nuevo todos los procesos electorales, las autonómicas y municipales y a finales de año las generales. La Legislatura podría aguantar hasta 2020, pero «parece lo lógico que las elecciones sean en 2019, como ya ocurrió en las convocatorias de 2011 y de 2015», afirman. Por supuesto, por parte del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no hay ninguna decisión tomada en firme al respecto, y no la habrá hasta que se acerque el momento, estén a punto de vencer los plazos y el jefe del Ejecutivo disponga de todos los elementos de juicio para ver cuál es el mejor momento para su partido para disolver las Cortes. Ahora bien, salvo que la gobernabilidad se vuelva «insostenible, la intención es agotar todo lo posible la Legislatura», puntualizan fuentes de Moncloa.

Rajoy consideraría que la Legislatura es «insostenible» si se «atacan» los ejes de su política económica, entendiendo por esto la estabilidad presupuestaria o la reforma laboral, por ejemplo, según lo que a día de hoy explican sus colaboradores. No hablan de las encuestas y de la evolución de voto de su partido, pero esto también pesará en la estrategia de Rajoy y del resto de líderes políticos. En Moncloa creen que los acercamientos de la izquierda irán elevando la tensión política a partir del verano, bajo la olla a presión de la necesidad del líder del PSOE, Pedro Sánchez, de conseguir protagonismo «de donde sea» al estar fuera del Congreso. Pero están también convencidos de que la prueba de fuego de esa alianza de la izquierda estará en las próximas citas electorales. Primero las autonómicas y municipales, y después en unas generales. Y que del resultado del examen de cómo queda la competencia electoral entre el PSOE y Podemos dependerá quién coge las riendas. «Pero la competencia la tienen que resolver las urnas, y ellas serán las que marcarán quién se queda con el liderazgo», sostienen en el Gobierno.

A partir de este análisis de la situación, en la dirección popular prevén que la pugna entre el PSOE y Podemos «desestabilice todavía más», pero siguen contando con el apoyo de Ciudadanos (Cs) para hacer de contrapeso. «En política no se pueden hacer análisis tan a largo plazo en general, y menos cuando estamos en minoría y dependiendo de una alianza muy coyuntural. Pero nuestra idea es que las elecciones sean en 2019», sentencian.

Para el Gobierno, lo más incómodo va a seguir siendo el «ruido de la corrupción» que saldrá de la comisión parlamentaria de investigación sobre la financiación del PP, ya que no dudan que la oposición la prolongará hasta el periodo electoral. Pero también piensan que sostener la tensión sobre la base de casos ya judicializados es complicado. «Lo que hay es lo que ya se sabe. Hay que ver qué sale más de Lezo, pero todo lo demás es lo que ya sabemos». El resultado de la declaración de Rajoy como testigo en el «caso Gürtel» ha hecho de bálsamo porque la mayoría cree que el presidente salió indemne de esa difícil prueba.

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Rajoy tiene la situación «controlada», aunque haya quienes dejan la puerta abierta a que haya algún cambio en el equipo económico. Que en el PP no descarten esta opción ya es una noticia en sí misma porque el presidente ha demostrado que apura la estabilidad hasta que no le queda más remedio. Esta hipótesis se justifica en que el ministro de Economía, Luis de Guindos, «quiere irse a Europa o volver a la actividad privada», comentan. Y una vez aprobados los Presupuestos de 2018, y con este este escaso margen legislativo, «Guindos mira más fuera que dentro», insisten en medios populares.

Las especulaciones afectan incluso al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. En el Gobierno dan por descontado que los de 2018 serán sus últimos Presupuestos y que su tarea está ya prácticamente concluida. Para Rajoy es una «pieza clave» en su equipo, pero el fin de etapa deja margen para que haya quienes no cierren la puerta a la posibilidad de que si hubiera que coger impulso, Montoro diera un paso atrás. Una de las razones que hasta ahora ha esgrimido el ministro para contestar a la presión en su contra es que tiene mucho trabajo por delante. Y el presidente del Gobierno sigue creyendo que las crisis de Gobierno dan imagen de falta de estabilidad, justo lo que Rajoy quiere evitar más que nunca por encontrarse en una situación de minoría.

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Cierto es, además, que no hay ni una señal de que Rajoy esté dispuesto a entregar la cabeza de su titular de Hacienda. Y, además, Montoro cumple un papel importante en el equilibrio de poderes dentro del Gabinete de Rajoy. «Como ha ocurrido hasta ahora, si hubiera cambios serán solo porque no hay alternativa. Rajoy no los ve una solución a los problemas políticos, excepto cuando no hacerlos se convierte en un problema en sí mismo», concluyen.