Historia

Nacidos el 20-N de 1975: no hay crisis de los 40

LA RAZÓN reúne a cuatro españoles nacidos el mismo día en que murió Franco y que dan su opinión sobre el estado de nuestra democracia que, como ellos, acaba de cumplir 40 años

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LA RAZÓN reúne a cuatro españoles nacidos el mismo día en que murió Franco y que dan su opinión sobre el estado de nuestra democracia que, como ellos, acaba de cumplir 40 años

Por un lado, hay quien dice que la vida empieza a los 40. Por otro, los hay que se lamentan por atravesar la crisis que va ligada a la misma edad. Nuestros cuatro protagonistas no eran conscientes, pero su vida cambió de verdad cuando vieron la luz por primera vez hace ahora cuatro décadas. El mismo día en que Franco agonizaba, sus madres daban a luz. Las familias y los propios médicos estaban tan pendientes del paritorio como de la televisión. Y a la preocupación del propio parto, se sumaba la incertidumbre por el futuro: ¿qué ocurriría a partir de ahora? En realidad, estaban naciendo en un país en proceso de cambio que, tras casi 40 años de régimen, alumbraba a su vez una democracia que, al igual que ellos, acaba de soplar 40 velas. LA RAZÓN ha hablado con cuatro españoles nacidos el 20 de noviembre de 1975. Evidentemente no recuerdan aquel día, pero sí lo han tenido más que presente gracias a los relatos familiares. Lo que sí tienen es una opinión más que formada sobre lo que significó el 20-N, así como una valoración de nuestro sistema democrático –del que de algún modo ellos son hijos directos–, con sus virtudes y sus defectos. Como ellos, cada vez menos españoles podrán decir que vivieron el franquismo. Y es que, pese al invierno demográfico galopante –y preocupante– que padece nuestro país, el porcentaje de ciudadanos que vivieron de lleno el anterior régimen anterior se reduce a poco más del 32 por ciento de la población: el 68 por ciento de los casi 42 millones de españoles no había nacido o tenía menos de 15 años aquel día en el que la historia de España cambió para siempre.

Laura Moreno no sabe en qué punto nacer aquel jueves de 1975 marcó su futuro. Pero lo cierto es que optó por la carrera política. Se afilió al Partido Socialista y ahora es miembro del Consejo de Administración de Mijas Servicios Complementarios. Casada, tiene dos hijas de 5 y 10 años. «La mayor ya tiene una conciencia política bastante arraigada. Ya sabe que su madre nació cuando murió Franco y que hay un política de izquierdas y de derechas», explica la política. Pero, ¿cómo valora estos 40 años de democracia? «Valoro sobre todo la libertad, estar libre de ataduras y miedos, sin el temor a que cualquier error puede llevarte a la cárcel». ¿Y qué mejoraría? «Ahora vivimos momentos bastante críticos en lo económico y lo social. Lo vemos con los refugiados». De hecho, es un drama que ha vivido de cerca: desde hace años, acoge a niños saharauis todos los veranos. «Nos está faltando concienciación», subraya.

Paloma Rodríguez no dudó un instante en participar en este reportaje. Todo lo contrario, le encantó la idea. Sólo en una primera toma de contacto ya explicó que para su familia, su llegada fue algo más que un nacimiento más. Si no, ¿por qué decidiría su padre llamarla Paloma de la Paz? Tiene tan enraizados los valores democráticos que decidió entrar en política para trabajar por sus vecinos en El Espinar (Segovia), donde fue concejala y al igual que Laura, también se afilió a los socialistas. Ya no trabaja activamente en política y no lo volvería a repetir, pero reconoce que fue «una experiencia muy positiva». Tampoco milita ya en el PSOE. Se ha desencantado. Ahora trata de transmitir los valores que a ella le dieron sus padres a sus tres hijos, de 6, 4 y 2 años. «Son muy pequeños, aunque la mayor va entendiendo algo. Le cuento lo que pasó cuando nació mamá y que Franco era un señor que gobernaba España. Lo que quiero es que sean personas libres, que puedan decir lo que piensan sin miedo», añade. La última pregunta para Laura era obligada: la celebración. 40 es un número redondo. «Lo celebraré por todo lo alto. De forma doble y triple. Por el cumpleaños, porque son cuarenta y porque fue el fin de una dictadura».

Carolina es la única de los cuatro entrevistados que no ha sentido el gusanillo de la política, pero de su cumpleaños tampoco se olvida nadie. Los medios de comunicación se ocupan de recordárselo. «No hace falta ni que se lo chive Face-book», bromea. Reconoce que, durante su infancia, no fue del todo consciente de los derechos que iban adquiriendo. «No tengo claro el día del golpe de Estado. Tenía ocho años y sé que mis padres pasaron miedo, pero no tengo las imágenes del Congreso grabadas en mi cabeza». También tuvo la suerte de contar con una hermana mayor que le ha ido abriendo las puertas, pero lo que sí percibe esta administrativa, con respecto a los años de dictadura, es que «ganamos mucha libertad, no sólo de expresión, sino incluso a la hora de vestir». Carolina considera que «la mujer está más integrada» y que «la Transición se hizo bastante bien. La hicieron con los medios que tenían. No se puede pedir más».

Óscar Martín se afilió al PP en 1997, tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco a manos de ETA, y desde entonces ha sido concejal en su localidad, Valdepeñas (Ciudad Real). «Aunque han pasado 40 años, seguimos viviendo una transición. Mucha gente sigue votando pensando en la Guerra Civil. Son hijos de los que la sufrieron. Nos quedan años para tener una democracia madura. Tenemos que votar pensando en lo mejor para nuestra ciudad, comunidad o país», afirma. El propio Óscar es «nieto de personas que vivieron la guerra y bisnieto de personas que estuvieron en la cárcel...». En este sentido, cree que las legislaturas de José Luis Rodríguez Zapatero no ayudaron a pasar página.

«Cuando nací, mi madre lloraba entre la alegría y el miedo»

Laura Moreno / Licenciada en Derecho

Laura Moreno supuso una bendita sorpresa para su familia. «No me esperaban», reconoce. «Fui la última de tres hermanas. Mi madre tenía 42 años». El 20 de noviembre de 1975, sobre las 07:00 horas, su madre se puso de parto. Acudió a la Clínica San Ramón, en El Limonar, un barrio de la ciudad de Málaga, acompañada de su marido y una hermana. Era una familia trabajadora que vivía en un pueblo pequeño. Pero no fue un parto corriente. «Mientras mi madre estaba en el paritorio, mi tía y mi padre veían la televisión en una sala contigua. A mi madre le iban anunciando todo lo que iba ocurriendo. Ella lloraba entre la alegría y el miedo, al no saber lo que iba a pasar cuando muriera Franco. ¿Y si había otra guerra? De hecho, aquella semana, nuestros vecinos estaban pendientes de lo que ocurría, no de mí», relata. No fue hasta que cumplió cinco o seis años, «al empezar a leer», cuando descubrió quién era Franco. Licenciada en Derecho, Laura se afilió al PSOE en 2005. Hace tres años que lleva participando de forma activa en política en Mijas, la ciudad en la que vive. Ahora mismo es concejala del partido.

«El doctor le dijo a mi padre: ‘‘Ha nacido tu hijo, ha muerto Franco’’»

Óscar Martín / Profesor

El padre de Óscar Martín siempre le recuerda el día en que nació. «Mi padre estaba en el paritorio y a la vez, viendo la televisión, esperando noticias de Franco. Cuando nací, el médico le dijo: ‘‘Ha nacido tu hijo, ha muerto Franco’’. Yo nací a la 1:30 horas, y Franco murió sobre las 3:00. Viví una hora y media en dictadura», dice Óscar, profesor de un colegio público en Valdepeñas (Ciudad Real). Desde muy pequeño sabía quién fue Franco. Tras su muerte, todavía era tema de conversación. Pero recuerda más: «Los primeros años de la democracia: el primer presidente, el golpe de Estado... Era imposible no vivirlo, sobre todo con un solo canal de televisión». «Felizmente casado», Óscar es padre de dos hijos de 10 y cuatro años. Aprobó las oposiciones como profesor de inglés –«soy de las primeras generaciones en estudiarlo en clase», apunta– y ahora da clase a todos aquellos cursos que el colegio considere oportuno. De vez en cuando le «toca» Historia. «Informo con la mayor objetividad posible, pero no me conformo con explicar lo del libro, me gusta ampliar».

Su padre le cambió el nombre: «Te llamarás Paloma de la Paz»

Paloma Rodríguez / Asesora de formación

Hace tan sólo unos días, cuando este periódico llamaba a Paloma Rodríguez Ramos para preguntarle si accedía a contarnos qué había supuesto para ella nacer del 20 de noviembre de 1975 y formar parte de esa primera generación democrática, aceptó a la primera. «Y es que tengo muy buenas historias», reconoció. Su padre decidió cambiarle el nombre tras la muerte del dictador: se llamaría Paloma de la Paz: «Estaban entre Rocío y Paloma. Mi padre dijo que por ser el día que era no me llamaría ni Rocío ni Paloma, me llamaría Paloma de la Paz». Su padre no llegó al parto de su hija pequeña, la décima. Estaba trabajando, le avisaron y cuando llegó ya había nacido. Su madre siempre dice que se puso de parto «por la emoción». Pasaron los años y pronto se dio cuenta de que esta fecha no era una cualquiera. «He sido consciente desde muy pequeña. Mis padres son personas de principios y siempre nos han inculcado los valores de la libertad. Recuerdo que mi padre siempre nos decía: ‘‘Votad. En blanco, a unos o a otros, pero votad. Nosotros hemos estado 40 años sin votar’’».

«Nadie debe perder su derecho a votar»

Carolina García / Administrativa

Carolina sabe lo que es una carrera de fondo, como lo fue la conquista de derechos democráticos tras la muerte de Franco. «En muy pocos años hemos tenido que adquirir un montón de derechos para ponernos al mismo nivel que el resto de Europa». Ella es corredora, o como gusta llamarlo ahora, «runner». Hace cinco años retomó esta afición infantil y logró el título de campeona veterana de media maratón. Su fecha de nacimiento aparece en los listados de todas sus competiciones, pero son pocos los que le preguntan por ella. «Mi madre dio a luz en La Paz y aún recuerda el estado de nerviosismo que se vivió aquella noche». Se acuerda de que las enfermeras comentaban: «‘‘Hay que ver, estas mujeres que se ponen a parir el día que muere el Caudillo...”. Intentaron retrasárselo. Mis padres pasaron miedo, pero no tengo las imágenes del Congreso grabadas en mi cabeza». Considera que el derecho al voto ha sido uno de los grandes avances de los últimos 40 años y, por eso, «sean cuales sean las ideas de cada uno, todo el mundo debe votar. Es muy importante que no se pierda este derecho que hemos conseguido».