Obama respalda la política de Rajoy en plena negociación de la investidura

Felicita al presidente en funciones por el progreso económico de España y confía en que haya «un Gobierno estable y fuerte»

Barack Obama y Mariano Rajoy se saludan al finalizar la reunión de una hora celebrada en La Moncloa

Felicita al presidente en funciones por el progreso económico de España y confía en que haya «un Gobierno estable y fuerte»

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, encontró ayer un sólido apoyo en el presidente de Estados Unidos (EE UU), Barack Obama, en dos de los ejes principales de su discurso. Obama felicitó a España por la recuperación económica y por su progreso en los últimos años, y al mismo tiempo hizo suya la argumentación de Rajoy sobre la importancia de un Gobierno estable y que «funcione bien». Obama no prejuzgó el signo de ese Gobierno, como tampoco lo hizo Rajoy cuando se le preguntó por la posibilidad de que el candidato republicano, Donald Trump, sea el próximo presidente de Estados Unidos. Ayer, en Moncloa, los dos mandatarios estrecharon las buenas relaciones entre sus países y abogaron en favor de que los vínculos económicos y de colaboración internacional estén al margen de las contingencias políticas. «Quiero resaltar la importancia de un Gobierno en España estable y que funcione bien. Pero las relaciones entre España y Estados Unidos no dependen del partido que ocupe el poder. Son más de fondo», defendió Obama.

Dentro del clima de expresa cordialidad, destacó hasta qué punto el mandatario norteamericano no escatimó elogios hacia España y, sobre todo, hacia el esfuerzo económico realizado para salir de la recesión y volver a la senda del crecimiento. Para su país es «un aliado muy importante al que felicita por sus progresos económicos». También agradeció «el liderazgo» de España en un buen número de misiones de la OTAN, y hasta proclamó que la contribución de Madrid es «crítica» en las operaciones encaminadas a consolidar la batalla contra el Estado Islámico.

Rajoy no detalló a Obama sus planes para afrontar la negociación que esta semana inicia con Ciudadanos y con PSOE para intentar sacar adelante su investidura. Y en su comparecencia conjunta se limitó a asegurar que está convencido de que en España habrá Gobierno pronto y a insistir en la urgencia de que las negociaciones fructifiquen en un acuerdo. Sus prioridades en esa negociación serán el techo de gasto para todas las Administraciones Públicas, los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para el próximo año, la política europea y cinco grandes prioridades estrictamente domésticas, el empleo, el mantenimiento del Estado del Bienestar, la lucha contra el terrorismo, la defensa de la unidad de España y una política exterior y de defensa. Rajoy advirtió de que ir a unas nuevas elecciones sería «una broma de muy mal gusto» e insistió en que España lleva demasiado tiempo con un Gobierno en funciones y, aunque se sigue creando empleo, «no debemos jugar con fuego». «Espero que todo el mundo actúe con responsabilidad y creo que España pronto tendrá un Gobierno», apostilló.

Ante Obama, el presidente en funciones sí incidió en el mensaje de que, con independencia de cómo evolucione esa negociación postelectoral, la política exterior y de defensa serán continuistas y contarán con el respaldo de los dos principales partidos españoles. Un guiño a la Administración norteamericana y a los intereses conjuntos, así como a la permanencia de la colaboración en la OTAN, en Oriente Medio, en América Latina o incluso en lo que afecta a la base de Rota. «Ha habido alguna discrepancia puntual, pero la mayoría de las decisiones son fruto de un gran acuerdo nacional», resaltó el líder popular.

Tanto Obama como Rajoy hicieron un especial esfuerzo en poner en valor los intereses comunes entre Estados Unidos y España. «Es una relación sumamente fuerte», comentó Obama. El mandatario norteamericano incluso se comprometió informalmente a regresar a España ya como ex presidente para disfrutar del clima, de la buena comida y de la calidez de los españoles.

En la reunión de trabajo abordaron la situación de Europa, marcada por el Brexit y el problema de los refugiados; la colaboración entre los dos países a nivel transatlántico; la situación en Oriente Medio; y el mapa en América Latina, con especial atención a la evolución de Cuba y a la crisis en Venezuela. Obama destacó que España es un país hermano porque comparte con Estados Unidos los mismos principios y valores, la defensa de la democracia y del Estado de Derecho. Y ante Rajoy advirtió del riesgo de no corregir las desigualdades porque eso sólo sirve para alimentar el problema de los populismos. Mirando a Europa en su conjunto, Obama señaló que si la integración no es equilibrada, y sólo favorece a una élite, habrá más desigualdad y más populismo. «Y eso no favorece a nadie», sentenció. Al hilo, reconoció que el problema del auge del populismo se da a ambos lados del Atlántico. Y la solución, a su juicio, está en política equitativas que eviten que haya una parte creciente de la sociedad que se quede «rezagada».

Por cierto, al aludir al populismo, Obama eludió referirse expresamente a la batalla electoral en su país o mencionar al candidato republicano Donald Trump. Aunque sí destacó que tiene «mucha confianza en el pueblo de los EE UU, en sus valores y en su sentido común» a la hora de elegir a un presidente, un cargo de la máxima importancia. «Estoy seguro de que se tomarán muy en serio su decisión».

La reunión de los dos presidentes en el palacio de La Moncloa duró casi una hora. Ambos comparecieron a la vez ante un grupo de periodistas españoles y norteamericanos en el Palacio de la Moncloa. Obama obsequió al presidente del Gobierno español con una caja de cristal, en cuya tapa estaba grabado el escudo de EE UU y su firma, y Rajoy con un jamón de pata negra.