Pedro Sánchez entra en el baile de aspirantes a las primarias

Diputado por Madrid en el Congreso, 42 años; ahora está dentro pero durante mucho tiempo estuvo fuera de la política y hace meses que su nombre sonaba como una posible alternativa en los cenáculos del PSOE. Una hipótesis que empezó a barajarse cuando el secretario general del PSE, Patxi López, tomó distancia de Alfredo Pérez Rubalcaba y a éste se le atribuía una operación para buscar un «tapado». Los que podrían ser sus competidores no se lo toman en serio, creen que no tiene ni tirón ni apoyos, que nunca obtendría los avales necesarios, pero Pedro Sánchez está dispuesto a explorar sus posibilidades. De hecho, está ya en ello y ha irrumpido esta semana en las procelosas aguas del socialismo, pese a que la consigna oficial es que nadie se mueva hasta después de las europeas.

Así que, sí, las primarias del PSOE pueden tener una participación masiva, al menos en cuanto al número de aspirantes. Al de Carme Chacón, Patxi López y Eduardo Madina se suma ahora el nombre de este joven parlamentario, licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, profesor en ejercicio de Economía Española y Mundial en la Universidad Camilo José Cela, ex concejal del Ayuntamiento de Madrid y antaño «fontanero» de Ferraz con el ex vicesecretario general José Blanco.

La primera señal de su disposición a participar en el baile de candidatos la emitió el lunes en un programa de Cuatro: «Soy consciente de que mi país exige políticos valientes... Yo voy a remar, aunque no tengo claro desde qué posición». Ayer la agencia Colpisa seguía la pista e insinuaba el triple salto al vacío de Sánchez, que en conversación con este periódico no sólo no se ponía de perfil, sino que confirmaba, sin tapujos, su empeño en testar si en los distintos territorios del PSOE «hay cuerpo entre la militancia» que le permita seguir adelante con esta apuesta arriesgada.

Hay quien cree que detrás de él puede estar la dirección federal para que Rubalcaba controle el proceso, pero él niega la mayor y sostiene que ni cuenta con el respaldo de Ferraz ni se prestaría. ¿Por qué, entonces, ahora? Hace meses que Sánchez pulsa la opinión de los territorios y dice haber encontrado en los cuadros locales y pronvinciales el agua que le permite hoy tirarse a la piscina. Tampoco oculta haber mantenido conversaciones con algún barón. Pero sostiene que su condición de coordinador de la Conferencia Política le permitió pisar territorio durante los meses previos al cónclave en el que el PSOE renovó su proyecto político, que se desenvolvió con soltura por las agrupaciones, que dejó poso y que ahí es donde «muchos compañeros» le animaron a dar el paso.

El que fuera concejal del Ayuntamiento de Madrid entre 2004 y 2007 dice estar seguro de que formará parte de la generación que pilotará el futuro inmediato del PSOE y que, sin desmerecer las aptitudes de sus posibles competidores, juega a su favor un perfil profesional del que carece el resto. A Chacón la cree «vencible»; en López ve «continuidad» y en Madina, un valor en alza con cualidades indudables pero al que falta coraje para salirse del molde, romper con algunas ataduras y desprenderse de la imagen de «niño mimado» del PSOE. Atención a la lectura de quienes creen que con la irrupción de Sánchez algunos buscan presionar precisamente a Madina para que se decida a competir contra Carme Chacón, que ya ha hecho llegar que nunca irá de dos de nadie, como estuvo dispuesta a ir en el Congreso Federal de Sevilla. Como ven, la fiesta ha empezado y la tregua tácita para no abrir el baile hasta después de las europeas igual salta por los aires.