Perder el miedo a decir ¡Prou!

La sociedad civil dice basta y alza la voz. Ayer, miles de catalanes constitucionalistas salieron a las calles de Barcelona. «No queremos que nos echen de nuestra tierra. Soy español y catalán»

La sociedad civil dice basta y alza la voz. Ayer, miles de catalanes constitucionalistas salieron a las calles de Barcelona. «No queremos que nos echen de nuestra tierra. Soy español y catalán».

Había ganas de hablar alto y claro, aunque sólo fuera por un día. Los que habitualmente permanecen en silencio se expresaron ayer, en el centro de Barcelona, con centenares de miles de ciudadanos ejerciendo su libertad en la calle. Y fue en el centro de la capital catalana. Un éxito total.

La sensación más evidente es que la gente tenía ganas de hablar. No hubo comparación posible con las últimas convocatorias por el 12–O en Barcelona. Nada que ver. En esta ocasión, el triunfo fue total. Por ejemplo, Eulogia Español, originaria de Córdoba, pero que vive en Cataluña, lo tenía muy claro. «No queremos que nos echen de nuestra tierra», dijo a este diario. «Nos quieren fuera», insistió, aunque dijo que seguirá «hasta el final, hasta la muerte».

No fue ni mucho menos la única persona que se expresó en estos términos. Todo con un ambiente tranquilo, festivo, sin incidentes. La marcha transcurrió sin problemas desde la plaza Urquinaona de Barcelona hasta el parque de la Ciutadella, pero con un mensaje muy bien coordinado.

Dos tierras

Otro testigo lo tenía claro. «Lo que tenemos que defender son las dos tierras», en referencia a Cataluña y al resto de España.

Otro manifestante, Carlos Maestre, se mostró en la misma línea. Concretamente, dijo una frase que perfectamente se pudo haber extendido a toda la manifestación. Dijo que «soy español y catalán», a lo que añadió que por supuesto «estoy en contra de la Generalitat, no están actuado nada bien». De esta manera, se refirió a la actuación del president de la Generalitat, Carles Puigdemont.

Pero añadió más argumentos. Uno de ello,el que tuvo más éxito ayer. Nada menos que el éxito en la calle, las inmensas ganas de expresarse, más que nunca. «Teníamos que salir a la calle», añadió.

Un hecho muy interesante de la masiva manifestación de ayer en Barcelona, precedida por otra en Tarragona el día anterior, con una asisencia de 5.000 personas, es que se mezclaron personas con todo tipo de origen e identidad.

Había mucha gente nacida en Cataluña, otras nacidas en el resto de España y también inmigrantes. De todo.

Un ejemplo es Pasión Porta, nacida en Almería, pero que venía de Tarragona. Lo dijo claro y alto: «Soy catalana y española». No obstante, dejó bastante claro que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, «debería hacer más». Una proclama que por cierto fue compartida por más de un manifestante, aunque evidentemente no era el asunto más criticado del día.

Sí que lo era en la manifestación la actitud de la Generalitat, y más concretamente de su presidente Puigdemont. El tono general de los asistentes a la masiva manifestación era culpar a la cúpula de la Generalitat, por su desafío ilegal a España.

Otro manifestante, Antonio, también insistió en la línea de que «me siento tan español como catalán», a lo que añadió que «Cataluña es España». Pero aportó más argumentos, como por ejemplo, que «todo es una manipulación, un despropósito, y somos 48 millones de españoles».

Se trató de una opinión más que bien compartida por los centenares de miles de los manifestantes ayer en la Ciudad Condal.

El manifestante Joaquín Gracia, originario de Barcelona, también se mostró en esta línea. Aseguró que estuvo en la manifestación «por la unidad de España», a lo que añadió que no quiere «que nos quiten derechos, porque somos catalanes, españoles y europeos».

Pero Gracia quiso ir más allá: criticó, en clara referencia al sector independentista, que «parece que únicamente tienen ellos la voz, todo es culpa de cuatro políticos».

Críticas a los políticos

Este testigo habló de los políticos, y no fue el único. La mayoría de las opiniones, evidentemente, iban dirigidas hacia los dirigentes independentistas, con Puigdemont y Oriol Junqueras a la cabeza, pero cabe destacar que algunos de los manifestantes que hablaron con este diario también mostraron su disconformidad con otro tipo de políticos, incluso los que forman parte del Gobierno, basándose en una supuesta «inacción».

Alejandro Uroz es un catalán de Barcelona. Y tiene muy claro su mensaje. «Tenemos que defender algo que pase siempre pase por la unidad». E incluso añadió otra idea muy poderosa, en reflejo de lo que se vio ayer por las calles de Barcelona, y también el día anterior en otras poblaciones de Cataluña. «Tenemos más fuerza popular que ellos», dijo, en referencia a los independentistas. El mensaje es importante, porque fue de los más comentados en la manifestación. Esta concentración demostró que la denominada «minoría silenciosa» ya no es tan «minoría», sino más bien que, de una vez por todas, la población contraria a la independencia se dejó oír de forma masiva en las calles.

Fue interesante también el testigo de Sami Al–Azzawi, un joven marroquí que también quiso participar en la manifestación. Concretamente, dijo que es «muy importante seguir unidos a España».

Fue más allá en su discurso, y comentó que «los populismos son peligrosos, es muy importante el crecimiento económico». El joven opinó que «la Generalitat se ha aprovechado de la gente, están engañando a la ciudadanía, y por supuesto aquí no se respeta en ningún momento la ley».