Picardo apunta con cámaras de vigilancia hacia la Guardia Civil

La Razón
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GIBRALTAR- Las tensiones diplomáticas entre Reino Unido y España por el contencioso de Gibraltar están comenzando a afectar a la hasta ahora fluida cooperación entre la Policía Nacional y la Guardia Civil con la Policía gibraltareña. Y más si cabe después de la denuncia que realizó ayer la Unión Federal de Policía, por boca de su secretario provincial Víctor Peña, que asegura que los agentes de la Policía Nacional que realizan el control de pasaportes en la verja están siendo vigilados por la Royal Gibraltar Police a través de las cámaras de seguridad, que han sido giradas para tener visión directa hacia la zona donde trabajan los policías españoles. Fuentes de la Guardia Civil que trabajan también en la verja han confirmado a LA RAZÓN este extremo, que por extensión y cercanía también les afecta a ellos y que «es la primera vez que ocurre». «Las cámaras que siempre estaban en dirección al Peñón vigilan ahora a los efectivos del Cuerpo Nacional de Policía», explicó Peña a Ep, al tiempo que criticó esta nueva «maniobra» de los agentes del Peñón que ha provocado «quejas de los compañeros porque no entienden lo que está ocurriendo». Las cámaras que ahora vigilan los movimientos de la Policía española, pero también de la Guardia Civil, están ubicadas en la entrada de la Policía de la Roca, justo debajo del cartel «customs» (aduana) y «vigilando la garita de acceso de la Guardia Civil». Se trata del mismo sistema de cámaras que se encarga de retransmitir 24 horas al día lo que pasa en la frontera a través de la web www.frontierqueue.gi y que informa a los ciudadanos del estado en directo de las colas en la frontera. En su día, la instalación de este sistema por parte de la empresa Operations Support Group (OSG), encargada de la gestión y la monitorización de las cámaras, produjo reticencias a las autoridades españolas precisamente porque podía poner en peligro la seguridad de los agentes que sirven en el puesto. De hecho, el Ejecutivo de Fabian Picardo no llegó a explicar cómo evitaría que sus cámaras captasen el rostro de los policías o incluso imágenes sensibles que restasen garantías al control de la frontera. Pero ahora, la filmación de los rostros y la actuación de las Fuerzas de Seguridad del Estado habría dejado de ser inevitable, para ser del todo voluntaria. Por ello, el sindicato policial UFP ha pedido a los Ministerios del Interior y Exteriores, una «respuesta contundente del Gobierno».