Iglesias idea una moción de censura por SMS para presionar al PSOE

Anuncia su intención de revocar el gobierno de Rajoy tras contactar por SMS con los líderes de los otros partidos minutos antes de hacerlo público y sin siquiera confirmar que él será el candidato.

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (d), y el líder de IU, Alberto Garzón
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (d), y el líder de IU, Alberto Garzón

Anuncia su intención de revocar el gobierno de Rajoy tras contactar por SMS con los líderes de los otros partidos minutos antes de hacerlo público y sin siquiera confirmar que él será el candidato.

Moción de censura envenenada y condenada al fracaso. Una iniciativa que muere antes siquiera de nacer al contar con el rechazo frontal de los principales grupos de la Cámara, pero que devuelve a un Unidos Podemos desdibujado al centro de la escena política. Sin apoyos, sin acuerdo y sin candidato alternativo, el partido morado anunció ayer su intención de revocar el Gobierno de Mariano Rajoy, aunque en realidad la ofensiva esté dirigida a desgastar al PSOE. En pleno proceso de reconstrucción interna y cuando los socialistas se afanan por digerir la atragantada abstención, Iglesias vuelve a colocarles en la disyuntiva de alinearse con él o con Rajoy, pues presentará la moción aunque no tenga visos de prosperar para que los partidos se retraten. Por desvelar está aún el nombre del candidato que dará la cara en una moción frustrada de inicio, no se espera que sea el propio Iglesias.

En una rueda de prensa heredera de la escenografía de la que utilizó en 2016 para atribuirse la Vicepresidencia de un eventual gobierno de Pedro Sánchez, el líder morado apeló a la «demanda cívica» de sacar al PP de La Moncloa, porque sus casos de corrupción están «atentando contra el Estado de Derecho». Para ello, Iglesias avisó escasos minutos antes a los grupos de su estrategia, una comunicación que todos coincidieron en definir como «poco seria», pues se gestó a golpe de «sms». Con carácter previo al envío masivo de estos mensajes, Unidos Podemos advirtió a los miembros de su Ejecutiva y a la prensa. Dentro de la formación se critica que, aunque la moción se venía debatiendo en los órganos del partido se les haya comunicado sin posibilidad de réplica.

A las 11:04 Iglesias envió el primer «sms» al presidente del PNV, Andoni Ortuzar. En el caso del PSOE, el líder de Unidos Podemos se puso en contacto con el presidente de la gestora, Javier Fernández, a las 11:10, pero éste participaba en un acto y, según fuentes socialistas, le remitió a su número dos, Mario Jiménez. El portavoz de Ferraz le dejó claro que era un «error» y que lo consideraba un «balón de oxígeno para el PP». En todo caso, los socialistas tomaron nota de la reunión de trabajo a la que les emplazaba Iglesias sin darle una respuesta concreta. El mensaje a Albert Rivera también se produjo, pero en este caso no obtuvo respuesta, pues el presidente de Ciudadanos lo vio una vez finalizada la comparecencia del líder morado, sin emplazarles a reunión alguna.

«Hace un año nos engañaron, ahora no nos volverán a engañar. La respuesta es “no”», resolvía poco después Antonio Hernando en el Congreso. La reacción del PSOE, que había conocido la «ocurrencia» sólo «10 minutos antes» de que Iglesias compareciera fue calificada como «irresponsable», «falta de rigor» y con clara «mala fe». «Mala fe» respecto al PSOE, al considerar que se quiere volver a colocar a partido en una situación comprometida como ya ocurrió hace un año cuando, tras la consulta con el Rey, «Iglesias anunció un gobierno de coalición y luego acabó votando en contra de un candidato socialista». Además, Hernando consideró que se trata de una «falta de rigor» respecto a las instituciones, porque la moción de censura es un mecanismo muy serio que no se puede invocar sin tener los acuerdos necesarios. El portavoz del PSOE en el Congreso también sugirió que «cuando uno quiere que una moción prospere, primero trabaja para ello y luego lo anuncia». «Son fuegos artificiales irresponsables», sentenció.

Este mismo argumento lo esgrimió la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, que lo calificó de «numerito». Aunque Iglesias no va a tener en cuenta los plazos de las primarias socialistas para presentar la moción, porque «la lógica de un país está por encima de la de los partidos», el movimiento del líder de Unidos Podemos consiguió ayer algo insólito: poner de acuerdo a los tres candidatos a la Secretaría General del PSOE. Ni Pedro Sánchez, que consideró que si se le hubiera apoyado hace un año no haría falta ahora una moción de censura para desalojar al PP, ni Patxi López que, con idéntica réplica, se preguntaba si «ahora sí le vale el apoyo de Ciudadanos» y cuando pudo votar a un presidente socialista no lo hizo, aprovecharon la iniciativa para hacer campaña interna.

En cuanto a los plazos, Unidos Podemos se emplaza a «las próximas semanas» para presentar la moción, aunque son conscientes de la inminencia del debate de totalidad de los Presupuestos Generales del Estado. Mientras, esperan la respuesta de la gestora para sentarse a negociar e incluso estarían dispuestos a esperar a que pasen las primarias, pero sólo si el PSOE se compromete finalmente a apoyar la moción. Una hipótesis que no parece posible debido a la férrea negativa que han manifestado los tres candidatos de la contienda interna.

Menos unidad se aprecia en el seno de Podemos, la ausencia de Íñigo Errejón en la foto se debe, según fuentes oficiales, a que sólo participaban de ella los portavoces del partido. El ex número dos de la formación hizo una discreta defensa pública de la iniciativa en su cuenta de Twitter, con un tono meramente informativo: «El nivel de corrupción es insostenible, el PP no debe seguir gestionando lo que es de todos. Presentamos moción de censura al Gobierno Rajoy». Sin embargo, su entorno mostró su escepticismo sobre la forma de proceder. La que fuera jefa de gabinete de Errejón, Iraida Marcos, criticó a través de su perfil en la misma red social que «las negociaciones de una moción de censura no se anuncian, se hacen. Lo que se anuncia es la moción. Pena que esto también lo sepa quien lo anuncia». Marcos llamó a hacer «algo más que anuncios» y cuestionó que el proceder baldío de la formación lleve a «blindar un año más a Rajoy» en el poder, pues no se podría promover otra moción de censura hasta el siguiente periodo de sesiones, en septiembre.