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Podemos veta la condena al «madurazo»

Impide que el Congreso apruebe una declaración contra la situación en Venezuela.

  • El líder de Unidos Podemos, Pablo Iglesias, junto a la portavoz de la formación, Irene Montero, ayer, en el Congreso
    El líder de Unidos Podemos, Pablo Iglesias, junto a la portavoz de la formación, Irene Montero, ayer, en el Congreso

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06 de abril de 2017. 02:23h

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6/4/2017

Venezuela se coló ayer de nuevo en el debate político nacional. Podemos y ERC impidieron que el Congreso aprobara una declaración institucional contra el régimen de Nicolás Maduro, y después el asunto entró de lleno en la sesión de control. El líder de Ciudadanos (Cs) aprovechó su pregunta a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, para reclamar «más firmeza» y criticar la «tibieza» de la reacción del Ejecutivo de Rajoy ante el «autogolpe» que supuso que el Supremo venezolano anulara la función legislativa de su Parlamento. Aunque la reacción internacional y de la oposición hizo que se revocaran algunos aspectos de esa decisión.

Sáenz de Santamaría defendió la posición del Gobierno y su implicación en la crisis venezolana, recordando que en todo momento ha denunciado la violación sistemática de los derechos humanos, la existencia de presos políticos y el deterioro institucional y social que se está produciendo en ese país. En su estrategia de buscar espacios propios, y diferenciarse del Gobierno, Rivera intentó polemizar con este asunto, pero sin salirse de los límites racionales que marca el guión de la diplomacia internacional. Por lo que su margen era muy limitado. Es decir, que al mismo tiempo que exigió más firmeza también reclamó al Ejecutivo que actúe con prudencia y que lidere una posición común en el Consejo Europeo. Sáenz de Santamaría respondió que el Gobierno ya está ejerciendo ese liderazgo en favor de que el Parlamento venezolano sea restituido en sus plenas facultades, se ponga en libertad a todos los presos de conciencia y se cumpla el calendario electoral «con todas las garantías». Más allá del cruce con Rivera, la vicepresidenta aprovechó también para afear a Podemos, sin citar a este partido, que «justifique lo injustificable» cuando lo que hace falta en Venezuela es que «se produzca una reconciliación exigente con el Estado de Derecho».

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, justificó su posición arremetiendo contra el PP y el PSOE por intentar acordar una declaración institucional que sólo tenía como objetivo «usar los asuntos internos de un país amigo» para atacar a su partido. Con las críticas a los dos principales partidos esquivó la condena a la involución democrática que sigue avanzando en Venezuela y se desentendió también de la declaración institucional sobre la «grave» situación en ese país que requería de la unanimidad de la Cámara para salir adelante.

Esa declaración defendía la liberación de todos los presos políticos que hay en Venezuela, por ejemplo. Y también la celebración de elecciones dentro del calendario legal establecido y respetando la regla de la transparencia. Además de abogar por el diálogo. Frente a este texto, la formación morada propuso una declaración alternativa que se sustentaba en la idea de manifestar el apoyo del Congreso a los intentos de mediación y de diálogo basados en el «reconocimiento mutuo de los distintos actores políticos». Es decir, Podemos pretendió que el Parlamento español avalase la existencia de un conflicto entre partes, tomando como referencia el trabajo del ex presidente Rodríguez Zapatero.

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