Preocupación en Ferraz por el «sorpasso» en la oposición a Rajoy de Podemos

El vacío de poder en el PSOE permite a los morados marcar el discurso de la izquierda.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, atiende a los medios de comunicación en la manifestación del 1 de Mayo
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, atiende a los medios de comunicación en la manifestación del 1 de Mayo

El vacío de poder en el PSOE permite a los morados marcar el discurso de la izquierda.

La moción de censura a Mariano Rajoy que Unidos Podemos pretende impulsar aunque sea en solitario ha vuelto a visibilizar la situación de interinidad que vive el PSOE desde que hace siete meses Pedro Sánchez abandonara la dirección del partido. La pausa para resolver las cuitas intestinas que la gestora ha imprimido a los tiempos congresuales comienza a pasar factura a nivel político a la formación, que actualmente tiene un serio problema ya no solo de liderazgo interno sino también externo, pues de cara a la opinión pública su imagen de oposición se ha visto desdibujada y capitalizada por la formación morada. La orfandad que viven los socialistas es compensada desde la izquierda por Pablo Iglesias, que protagoniza los rifirrafes con el presidente en el sesión de control al Gobierno en el Congreso y que enarbola iniciativas que siempre correspondieron al principal partido de la oposición, como es la moción de censura. Además de hurtar el rol tradicional de los socialistas, Unidos Podemos se ha propuesto que esta suerte de «jaque» al Ejecutivo sirva de nuevo para alinear al PSOE con el PP –Ferraz ya ha anunciado que votará «no»–, rememorando la foto de la abstención en la investidura. Una situación que preocupa sobre manera en Ferraz, que ya daba por amortizado este escenario.

En privado, dirigentes del partido reconocen que el PSOE tiene «las manos atadas» hasta que se resuelva la pugna por la Secretaría General. «Después del Congreso federal habrá que trazar una estrategia y ver qué pasa con Mariano Rajoy, esta situación es insostenible», comenta a LA RAZÓN un diputado que no descarta que sea el propio PSOE quien encabece entonces una propia moción de censura si persiste el goteo de casos de corrupción vinculados con el partido del Gobierno. Sin embargo, hasta que esto ocurra una dirección interina no está en condiciones de tomar decisiones tan trascendentales. Desde la gestora socialista se apunta que la moción de censura es una «medida inútil» que «lo único» que ha conseguido ha sido «desviar la atención de la situación de presión que había sobre el Partido Popular» en materia de corrupción. Ferraz prefirió ayer no responder a la carta enviada por Unidos Podemos, la reacción se espera «en su momento» y a cargo del presidente de la gestora, Javier Fernández. No se descarta acudir a la reunión con Iglesias, aunque solo sea para trasladarle el «no» de los socialistas a secundarle. «Estamos en una situación complicada, si te sientas le sigues el juego a Podemos, pero si no lo haces les das más argumentos para su discurso de alineamiento con el PP», comenta contrariado un dirigente.

Sánchez, «desleal»

«El liderazgo da estabilidad», zanjan, en alusión a las diferentes líneas de discurso que están exhibiendo los candidatos a las primarias y con la esperanza de que una vez superado este proceso interno el partido logre ahormar una sola línea de actuación sin cuestionamientos. En el seno del PSOE se considera que Iglesias ha querido interferir sin éxito en las primarias del partido y que el principal perjudicado por esta injerencia ha sido Sánchez, pues, a priori, es el candidato con el que más sintonía tendría el líder de Unidos Podemos. Esto ha obligado al ex líder a marcar distancias con el secretario general morado para evitar verse contaminado. Sánchez equiparó ayer, durante la manifestación del 1 de Mayo en Lérida, a Iglesias con el «sparring» –persona que ayuda a entrenarse a un boxeador peleando juntos– de Rajoy y le recordó que si hace un año en su investidura frustrada no hubiera votado con el PP, esta moción no sería necesaria. Ante esta afirmación, el líder de Podemos rescató en su cuenta de Twitter algunos extractos de la entrevista que Sánchez protagonizó en «Salvados» en la que reconocía el error de haber llamado a Podemos «populista» o las presiones que sufrió desde algunos medios de comunicación progresistas para que no llegara a acuerdos con la formación morada. Con un lacónico «ojalá tu partido rectifique», terminaba su tuit Iglesias.

En lo que Sánchez sí le ha dado cobertura a Unidos Podemos es en la petición de responsabilidades al presidente del Gobierno Mariano Rajoy. El ex secretario general socialista se alineó con el discurso de la formación morada para que dimita y dé explicaciones en el Congreso en un pleno monográfico sobre corrupción, un posicionamiento que le ha valido el calificativo de «desleal» por parte de algunos de sus compañeros de partido. Una línea distinta a la que ha seguido la dirección del Grupo Socialista en el Congreso, que no secundó esta vía y prefirió priorizar la puesta en marcha de la comisión de investigación sobre la financiación del PP y la comparecencia del jefe del Ejecutivo en este foro, en el que tiene obligación de decir la verdad.

No obstante, Sánchez no es el único que discrepa con esta decisión del Grupo Socialista. Varios diputados consultados por LA RAZÓN y alineados tanto con el ex líder como con la presidenta andaluza, Susana Díaz, coincidieron en señalar que la imagen de Rajoy compareciendo ante el Pleno en medio de la polémica y antes del debate de los Presupuestos era, no solo necesaria, sino también beneficiosa para el PSOE y que la estrategia de unirse a Ciudadanos y el PP en la Mesa para tumbarla da «muy mala imagen al partido, porque se nos sigue asociando con la abstención».