Rafael Catalá, el sustituto que llegó para quedarse

Rafael Catalá / Ministro de Justicia

Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, ingresó por oposición en el Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado en 1985. Poco después, comenzó a conocer directamente las «tripas» de distintos ministerios: Sanidad, Fomento y Justicia, éste último en dos períodos distintos. Quienes le conocen bien destacan de él dos cualidades: es una persona dialogante y cercana, a la que no le cuesta aparcar temas de su «agenda» si pueden originar fuertes discrepancias, pero sin renunciar a sus principios. Dialogante, cercano pero tambien firme, quizás sean los términos que mejor le definen, además de una plena fidelidad a Mariano Rajoy, por quien siente mucho más que aprecio político. No dudó en salir en su defensa cuando saltó el «caso Soria» y situar a De Guindos a los pies de los caballos en este tema. Una prueba más de la lealtad hacia su «jefe y amigo».

Cuando llegó a Justicia, se encontró el mundo judicial un tanto «revuelto», con protestas masivas por la Ley de Tasas, un proyecto de Ley del Aborto que llevó a dimitir a su antecesor, Alberto Ruiz-Gallardón, o una reforma de arriba abajo de todo el proceso penal que también levantó más de una crítica. Ante esa situación, optó por abrir vías de diálogos para cerrar heridas e iniciar un camino donde primaran los entendimientos y dejar aparcadas las diferencias. Y eso fue lo que hizo: suprimió la Ley de Tasas, la Ley del Aborto quedó en el rincón del olvido y las reformas procesales globales se cambiaron por modificaciones parciales.

Sin embargo, cuando se muestra convencido de que algo debe salir adelante porque será beneficioso para la sociedad, lo lleva a cabo, aunque ello le acarree situarse en el centro de la diana políica. Así le ocurrió, por ejemplo, con la implantación de la prisión permanente revisable para delitos graves o con la reforma de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional para garantizar el cumplimiento efectivo de sus resoluciones. Tampoco le ha temblado el pulso para impulsar desde la Abogacía del Estado las acciones necesarias para detener el desafío soberanista catalán. Pero si su actividad le lleva a estar en el foco de la noticia, intenta pasar lo más desapercibido a nivel personal. Es un guardián celoso de su vida privada e intenta mantener alejada a su familia de su ajetreo profesional. En sus ratos lilbres le gusta jugar al tenis y en verano suele acudir a la localidad gallega de Sangenjo o a Denia, donde disfruta de otra de sus aficiones: el mar.

Los retos

- Pacto de estado

Un Pacto de Estado que siente las bases de una Justicia independiente del partido que gobierne.

- Nuevo modelo de CGPJ

Las asociaciones judiciales defienden la elección directa de los once vocales de procedencia judicial.

- Código procesal penal

Definir si se deja en manos de los fiscales la instrucción penal y, si es así, establecer los medios necesarios.

- Planta judicial

Adecuarla a las necesidades reales, aumentar las plazas de jueces y fiscales y reducir la litigiosidad.

- Acción popular

Delimitar cúando y quiénes pueden ejercerla y, en su caso, determinar si los partidos pueden ejercerla.