Rajoy cuenta con el apoyo de Rivera si el PSOE exige su cabeza

El PP cuenta con que Ciudadanos no pedirá que se retire aunque lo exija el Comité Federal del PSOE.. Los dos partidos mantienen una interlocución parlamentaria fluida y continua pese al bloqueo.

Rivera, ayer en un acto de campaña celebrado en Vitoria
Rivera, ayer en un acto de campaña celebrado en Vitoria

El PP cuenta con que Ciudadanos no pedirá que se retire aunque lo exija el Comité Federal del PSOE. Los dos partidos mantienen una interlocución parlamentaria fluida y continua pese al bloqueo.

Los movimientos que se esperaba que desencadenaran las elecciones vascas y gallegas ya han empezado a dejarse notar en el seno del PSOE. El candidato del PP, Mariano Rajoy, está a la espera de ver cómo evoluciona esa crisis interna, en tanto que el «caso Soria» y la expulsión de la ex alcaldesa de Valencia, Rita Barberá,han complicado mucho al PP las últimas semanas, justo en un momento en el que la campaña electoral de las vascas y gallegas condiciona toda la vida política. Pero pese a sus dificultades internas y pese al desgaste inherente a la situación actual, Rajoy tiene «un colchón de seguridad» –sostienen en su entorno– frente a la posibilidad de que los «barones» socialistas, como ya ha amagado la líder del partido en Andalucía, Susana Díaz, intenten tapar el alcance del debate sobre la posible abstención de su partido, imprescindible para que empiece a echar a andar la legislatura, con la exigencia de que el líder de los populares se aparte.

En Moncloa y en la dirección popular barajan que ese escenario puede abrírseles en canal tras las elecciones del próximo domingo si la presidenta de Andalucía lo incluye en la agenda de las líneas rojas que planteen los «barones» como condición para negociar la abstención a un Gobierno del PP. Por ahí está ya amagando, aunque Pedro Sánchez no ceda ni un milímetro ni con esa condición.

Dos muros de contención

Pero el PP confía en dos «armas» para hacer de muro de contención de este debate. Por un lado, los resultados electorales en las vascas y gallegas, ya que esperan poder aguantar en el País Vasco y mantener, y ésta es la clave, la mayoría absoluta en Galicia. En todo caso, incluso se parapetan en la idea de que los resultados del PSOE serán, «sin duda, mucho peores», por lo que Ferraz no podrá «atacarles» por ahí.

Su otro «escudo» es que Rajoy y la dirección del PP cuentan con el compromiso de la formación naranja de que no se sumara esa exigencia de la cabeza de Rajoy, aunque sea una petición formal del PSOE para negociar una abstención y que empiece a andar la legislatura. Después del pacto de investidura con el PP, y después de haber votado a favor de Mariano Rajoy como candidato a la Presidencia del Gobierno, Albert Rivera entiende que no tiene sentido que su partido revise su posición en función de la estrategia que puedan adoptar los socialistas.

Por eso, desde su entorno recuerdan que ellos ya han dicho que querían un Gobierno renovado, sin Rajoy formando parte de él. Y que justamente por eso su pacto es solo un acuerdo de investidura, y no un pacto de legislatura que incluya la entrada en ese nuevo Ejecutivo. No con Rajoy. «Pero el PP toma sus decisiones como partido, y elige a sus candidatos. Ésa ha sido su decisión. Y en este escenario, lo importante es que todos empujemos para que la legislatura se ponga en marcha y que los españoles no sigan sometidos a este castigo», sentencian ahora desde la dirección de Ciudadanos.

Incluso precisan desde el entorno de Rivera que cuando en el debate de investidura planteóal PP la necesidad de que trajeran un candidato «viable», no se estaba refiriendo a que sustituyeran a Rajoy, como asíse interpretóincluso en las filas populares, dejando por ello muestra de su enfado su portavoz parlamentario, Rafael Hernando, en su turno de palabra. A lo que se refería Rivera, según precisan ahora desde la formación naranja, es que con 170 escaños no es posible la investidura, faltan seis, y que el PP tenía la responsabilidad de buscar esos apoyos que aún no tiene para poder dar sentido a otra investidura y al pacto firmado con ellos.

Sin esa «pinza» del PSOE y Ciudadanos exigiendo la retirada de Rajoy para facilitar que la Legislatura se ponga en marcha la presión sobre el líder popular se rebajaría muchísimo de confirmarse que esa condición entra en el escenario tras las elecciones del 25-S. La situación es complicada para el PP, es un contexto político «difícil», como admiten en las filas populares, y bajo la presión añadida de las citas judiciales de casos de corrupción que les han afectado y que están pendientes de juicio. Por eso, el hecho de que Rivera no entre por ese camino les alivia la respiración, por muy crítico que siga siendo contra Rajoy. Y al menos en este momento, desde el entorno de Rivera no pueden ser más claros: nosotros ya hemos negociado un ambicioso paquete de reformas, que ha servido, por ejemplo, para forzar al PP a expulsar a Rita Barberáde sus filas; y lo que el PP quiera negociar con el PSOE es ya un problema de ellos. Insisten en que el pacto ya incluye un contundente paquete regenerador que lo que necesita es que haya un Gobierno para ponerlo en marcha. Y sobre el calendario judicial del PP, mantienen su dura crítica a la dirección del partido y a Rajoy, «como responsable último», pero también precisan que son casos que vienen de antes y que la solución política está en las reformas que quieren que empiecen a funcionar cuanto antes. «Hay que ser pragmáticos».

Moncloa y la dirección popular creen que pese a todos los problemas y obstáculos con los que cargan, una vez que se celebren los comicios en Galicia y País vasco, es decir, a partir del 25-S la crisis que viven en el seno del partido socialista puede desbloquear «in extremis» la situación. Y si no, a elecciones con Rajoy. «El lío interno socialista es otro elemento que les pone aún más difícil ir a elecciones. Ellos sabrán», afirman en Moncloa.

Esta confianza en sus posibilidades se sostiene, eso sí, en un escenario en el que tienen que cumplirse sus previsiones electorales y, por tanto, no pueden perder la Xunta. Si no es así, se entraría en otra «pantalla» y en un escenario muy distinto, aunque, incluso en el caso de que se levante marejada dentro del partido, es muy difícil que Rajoy tuviera que dar un paso atrás si él no quiere. En la cúpula popular prevén que de ir de nuevo a elecciones, con Rajoy volverían a mejorar sus resultados electorales con respecto a los que ya obtuvieron el pasado mes de junio. «Comiendo de Ciudadanos», apuntan. Mientras nos encontramos en este periodo de «stand by» forzoso hasta que se celebren las vascas y gallegas, la relación parlamentaria entre los dos partidos, Partido Popular y Ciudadanos, funciona bien, pese al bloqueo político que padece España y a este mes de septiembre que se ha convertido de hecho en un mes inhábil para avanzar en los contactos hacia la formación de un gobierno. Y los contactos se mantienen en el día a día, como confirman las dos partes, a la espera del PSOE.