Rajoy frena a Sánchez-Camacho y convoca a sus «barones» en Madrid

En primer término, el presidente del Gobierno; detrás, Sánchez-Camacho, ayer en el Senado
En primer término, el presidente del Gobierno; detrás, Sánchez-Camacho, ayer en el Senado

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha intervenido para intentar embridar el lío de voces alrededor del debate sobre la financiación autonómica que ha provocado la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho. Rajoy ha echado el freno a la líder regional: la reforma de la financiación autonómica no es una cuestión prioritaria porque no hay dinero para repartir y antes tiene que consolidarse la salida de la crisis. Además, exige que en este debate, que se prolongará en los próximos meses, el partido no se aparte de la defensa del principio de igualdad y de solidaridad interterritorial.

Rajoy no quiere que el PP abone en la arena pública la estrategia de convertir este asunto en una cuestión central del debate político, siguiendo el guión nacionalista, porque no está en sus manos darle una solución inmediata y porque tampoco cree que una reforma al servicio de los intereses nacionalistas sea en estos momentos la solución para el problema que plantea el presidente de la Generalitat, Artur Mas, según explican en su entorno. En suma, no hay más dinero para repartir entre las comunidades en tanto que no haya de nuevo crecimiento y, además, está pendiente de concretarse una reforma fiscal que alterará el peso de la recaudación vía impuestos.

Sánchez-Camacho se reunió ayer con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, quien, en declaraciones a la Cadena Ser, situó la discusión de la reforma de la financiación autonómica a partir de la segunda mitad de 2014, «cuando la situación económica de España sea positiva». Montoro también insistió en que el Ejecutivo no hará nada que aumente las diferencias entre los españoles. «No se debe singularizar la financiación catalana con un planteamiento político que es claramente independentista», puntualizó. No obstante, después de que en la víspera fuera una de las voces más contundentes contra el planteamiento de una financiación singular para Cataluña, ayer echó un capote al PP regional al precisar que su propuesta es una más de las que el Gobierno recibirá en las próximas fechas para su estudio, y precisó que respeta «el principio de igualdad y no contiene ningún elemento de discriminación para nadie». La soledad en la que se ha quedado el PP catalán en este controvertido asunto afecta de tal forma a la credibilidad del partido en Cataluña que el Gobierno se ve en la tesitura de buscarle una salida que contenga los daños colaterales.

También apeló a la igualdad la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. En una comparecencia en París, tras entrevistarse con el primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, la vicepresidenta precisó que en estos momentos se está simplemente evaluando el modelo de financiación autonómica vigente. A partir de ahí, los cambios se negociarán en un marco multilateral y bajo los principios de igualdad y solidaridad. «Más allá de debates territoriales, de lo que estamos hablando es de cómo conseguimos que el Estado y las comunidades puedan articular el reparto de ingresos y gastos de manera que haya en cada sitio los mejores servicios públicos con vocación de igualdad y de solidaridad», explicó la vicepresidenta, informa Ep.

El lunes se reunirá el Comité Ejecutivo del PP en Madrid, órgano de dirección en el que tienen asiento los «barones» territoriales del partido. Formalmente, en la agenda no estará la polémica sobre la financiación, como tampoco lo estaba en la reunión del lunes en Génova a la que asistió la presidenta de los populares catalanes. Pero que entre o no en el debate dependerá de cómo evolucionen las aguas en los próximos días. De momento, para calmar la tormenta Rajoy ya está trasladando el mensaje de que no habrá privilegios para Cataluña condicionados por la presión soberanista.

En la citada reunión en Génova del pasado lunes, Sánchez-Camacho presentó un informe sobre la nueva estrategia que el PP debería seguir en Cataluña para plantar cara al problema independentista. Entre otras propuestas, defendió la publicación de las balanzas fiscales, en las que el Ejecutivo ya está trabajando y que se conocerán a finales de año; una mayor coordinación en el partido; y un mayor protagonismo para el PP catalán y para los diputados y senadores catalanes en el Congreso y en el Senado, respectivamente. Asimismo, planteó a la dirección del PP la conveniencia de seguir insistiendo en la alianza de las formaciones que defienden la Constitución en la comunidad catalana.