Rajoy: «Impulsaremos un amplio proyecto social para los más vulnerables»

Rajoy enumera en un artículo que publica hoy LA RAZÓN la estrategia de su partido para «El futuro de España».

¿Para qué sirve un partido político? Lo vemos en todas las democracias avanzadas: no hay ninguna plataforma mejor para hacer oír nuestra voz, encauzar la participación ciudadana y defender nuestras ideas y nuestro proyecto-país. Pero para cumplir con su servicio a la democracia, los partidos han de abrirse a las personas. Han de hacer una escucha activa de sus propuestas para plantear nuevas soluciones. Han de instar a la participación y al debate de ideas para afinar de modo continuo los perfiles de su proyecto político y así acercarse a los suyos y hacer llegar un mensaje atractivo a toda la sociedad.

Éstas son las actitudes y éstos son los propósitos con los que el Partido Popular ha organizado su Conferencia Política. Una Conferencia en la que el Partido Popular quiere estar de puertas abiertas ante la sociedad civil para, mano a mano con los españoles, delinear un proyecto de futuro para España. Un proyecto que, ya adelanto, tiene por ejes principales consolidar una España de empleo y oportunidades. Una España con menos desigualdad, con una lucha decidida contra la exclusión social y con el propósito firme de reforzar nuestra calidad democrática, combatir la corrupción y afianzar la ejemplaridad en nuestra vida pública. Estos días, en definitiva, vamos a hablar de lo que importa a los españoles: de la España que queremos para el futuro, del país en el que queremos vivir nosotros y nuestras familias. A ello estarán dedicadas todas nuestras mesas y ponencias, abiertas a la imprescindible intervención del público.

A pocos meses de las próximas elecciones, nuestra Conferencia Política busca también sentar las bases de un programa electoral sólido y solvente, capaz de transmitir a los españoles la ilusión que siente el Partido Popular en un momento de oportunidades para España. Es una ilusión, la nuestra, que tiene fundamento: desde finales de 2011 hasta hoy, bien podemos decir, como afirmé hace pocas fechas, que España es otra. La misma realidad lo confirma: ¿quién iba a pensar que el país que iba a ser rescatado hoy crezca más que ningún otro país en Europa? ¿Quién iba a sospechar siquiera que el país que más empleo destruía en todo el continente estuviera llamado a liderar hoy la creación de empleo?

Nuestra ilusión, sin embargo, está menos en lo conseguido que en lo mucho que queda por hacer. Todavía hay en España demasiadas personas que no sienten en sus vidas las mejoras de la economía. Y no podemos permitirnos una recuperación a dos velocidades. Por eso, hay que acelerar la recuperación. Hay que ponerla al alcance de todos, para que ningún español se vea excluido, y para que las familias españolas sientan que tienen a un Gobierno a su lado. Y a quienes peor lo están pasando en estos momentos, quiero decirles que no van a tardar en sentir la mejora en sus vidas y hogares. Porque precisamente la buena marcha de los grandes números de la macroeconomía va a permitir relanzar, como se verá en la Conferencia Política, un amplio proyecto social e inclusivo con un objetivo claro: aumentar las inversiones, expandir nuestros servicios públicos, cuidar a los más vulnerables de entre nosotros y, así, fortalecer el tejido de nuestra sociedad. A las pruebas me remito: gracias al nuevo escenario que vive nuestra economía, ya hemos dado un paso adelante y hemos vuelto a bajar los impuestos. Porque centrarnos en las personas y las familias es la mejor manera de compensar a los españoles por los esfuerzos hechos durante estos años. Y ahora, desde el Partido Popular, podemos mirarles a los ojos y decirles que, si en esta legislatura tan difícil hemos hecho estrictamente lo que teníamos que hacer, el proyecto del Partido Popular para los próximos cuatro años por fin nos va a permitir hacer lo que queremos hacer.

Si España, como se ha dicho, está en un momento de oportunidades, no debemos, en cambio, soslayar que, junto a las oportunidades, también afrontamos riesgos que no nos podemos permitir. No hace falta ir a Venezuela para comprobar que los populismos empiezan prometiendo el cielo y terminan redistribuyendo la pobreza entre los ciudadanos. Ni hace falta irse muy atrás en la historia para saber de los muros de división que los nacionalismos excluyentes alzan en medio de una sociedad. Ciertamente, la inmensa mayoría de los españoles no está por dar al traste con nuestro sistema de derechos y libertades, ni por poner en duda la solidaridad que nos une como españoles ni la continuidad del proyecto nacional más antiguo de Europa. Pero, en España, populistas y nacionalistas cuentan hoy con la complicidad de líderes de partidos que en otro tiempo fueron abanderados de la centralidad y la moderación, y que hoy traicionan sus principios de siempre por intentar arañar cuotas de poder. Acabamos de verlo, en muchos lugares de España, tras las elecciones autonómicas y municipales.

No me cabe duda de que los españoles sabrán juzgar esa irresponsabilidad, como tampoco me cabe duda de que el Partido Popular va a seguir siendo la referencia de quienes creemos en una España exitosa, en una idea de nación basada en la concordia, la reforma y la apertura, fieles a los ideales cifrados en nuestro gran logro histórico, la Constitución de 1978. Que estos valores tienen una eficacia real en la vida de las personas no necesita más demostración que la propia ejecutoria de los gobiernos del Partido Popular: los únicos capaces de crear empleo, reactivar la economía y acercar a todos las prestaciones del Estado del Bienestar. Lo hemos hecho en el pasado, lo estamos haciendo ahora y, con un proyecto renovado e ilusionante, vamos a hacerlo con más fuerza que nunca a partir de esta Conferencia Política.